La educación: baluarte en las relaciones Cuba-Etiopía

Estamos a las puertas de los 46 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entref Cuba y Etiopía.

Uno de los sectores que ha mantenido su continuidad en estas décadas de trabajo conjunto, es el de la educación.

Los primeros profesores cubanos arribaron a Etiopía en 1977 para incorporarse a la educación básica del país, que en años posteriores se extendió a las universidades y a la enseñanza técnica y vocacional.. 

Luego, en 1978 y tras la victoria de las tropas de ambos países en el Ogadén contra el invasor somalí, fueron seleccionados los primeros 1200 niños etíopes para viajar a Cuba a estudiar.  Muchos de los que se identificaron en ese grupo inicial fueron los huérfanos cuyos padres cayeron en las campañas militares de referencia.

Dos escuelas se establecieron en la Isla de la Junventud para los estudiantes etíopes, los cuales se familiarizaron --no sin dificultades iniciales generadas por el cambio brusco de las costumbres y tradiciones a tan temprana edad--, con los modos de vida en Cuba.

As,í se cuentan historias asociadas al significado diferente de palabras que suenan igual o similar en ambos idiomas, al rigor del tener que utilizar ropa todo el tiempo incluido el uniforme escolar, entre otras.

Ellos se "aplatanaron" al uso de los "kikos plásticos" de la época, calzado que con otros modelos se sigue usando en Etiopía hoy; conocieron el panqué, la gaceñiga y el masarreal, la bandeja metálica, el congrí, participaron de la zafra de la toronja, entre otras nuevas experiencias. Participaron en los matutinos ecolares, se aprendieron el Himno Nacional de Cuba que aún entonan con orgullo, y ese nuevo idioma le ha servido a muchos para su vida laboral.

En la beca tuvieron sus primeros amores, se bañaron en la playa y la piscina, pasearon por los parques de Gerona, fueron por primera vez al cine, conocieron el juego de béisbol, tomaron su primera cerveza y aprendieron a bailar casino.  No obstante, en la escuela les fue inculcada la preservación de sus tradiciones nacionales, las cuales hicieron valer de muchas maneras.

Fidel los visitó en las escuelas  en más  de una ocasión y también lo hicieron los dirigentes etíopes de la época.

De la primaria, pasaron a la secundaria. Algunos concluyeron sus estudios en ese nivel y regresaron a Etiopía.  Otros siguieron cursos en pre universitarios, tecnológicos, universidades y algunos hasta pasaron hicieron su especialización superior, Los graduados de la Escuela Interarmas "José Maceo" y otros centros de estudios militares cubanos, agrupados en la Asociación "Granma 72", también exhiben con orgullo la formación que recibieron en Cuba.  

Años después de aquellos primeros arribantes, se inició el proceso de becas otorgdas por Cuba a Etiopía, el cual núméricamente menor, pero aún se mantiene.

La educación ha facilitado en estas cuatro fecundas décadas de labor, que miles de etíopes --muchos procedentes de familias de bajos ingresos o de áreas rurales--, formen parte de la fuerza técnica y calificada del país, la cual tambien se encuentra presente en otros países del mundo.

Los profesores cubanos son motivo de admiración y orgullo para los graduados etíopes.  Varios han sido invitados por sus ex alumnos a visitar Etiopía, o los han reencontrado en ocasión de viajes de ellos a Cuba.

Los conocimientos aprendidos siempre vgan con ellos. 

 

 

 

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