Palabras del miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Roberto Morales Ojeda, en el acto central por el aniversario 65 del levantamiento popular armado del 5 de Septiembre de 1957

La unidad ha sido un principio que nos ha permitido llegar hasta aquí.

 

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República;

Combatientes del 5 de Septiembre,

Familiares de los mártires caídos,

Compañeras y compañeros de la presidencia,

Cienfuegueras y Cienfuegueros:

 

A pocas semanas de celebrar en esta hermosa y heroica ciudad la trascendental fecha del 26 de Julio, nos reúne hoy la conmemoración del 5 de Septiembre, dos grandes hitos de la historia revolucionaria unidos por su concepción estratégica, su espíritu de rebeldía, el derroche de coraje y el sacrificio por la libertad de Cuba.

Hace 65 años un grupo de valerosos combatientes revolucionarios, junto a oficiales de la Marina, descontentos por los desmanes y atrocidades de la dictadura batistiana, tomaron Cayo Loco y asumieron el control de la base naval.

La acción se insertaba dentro de un plan de levantamiento nacional de las principales ciudades del país, frustrado a última hora por un cambio repentino de fecha que los organizadores en Cienfuegos, Dionisio San Román y Julio Camacho Aguilera (presente hoy entre nosotros), no conocieron en tiempo y por tanto cumplieron con su parte del plan.

De este hecho, son admirables la actitud de valentía tanto de los combatientes entregados a la causa revolucionaria como la del pueblo cienfueguero. Personas humildes y vapuleadas continuamente por el régimen de Batista, acudieron en masa a las instalaciones de Cayo Loco en búsqueda de armas para luchar bajo las órdenes del Movimiento 26 de Julio.

Fue la unidad de aquellos hombres: civiles, militares y combatientes revolucionarios, la que permitió tomar el control de los principales enclaves del territorio. La ciudad fue durante 24 horas un hervidero revolucionario.

Aunque aquel 5 de septiembre Cienfuegos quedó aislada en la sublevación, dejó para la historia una lección de alto valor simbólico: la determinación del pueblo a enfrentar un sanguinario ejército.

Morales Ojeda significó que las acciones del 5 de Septiembre de 1957 transmiten un legado, y cada conmemoración de esta fecha, desde 1959, ha propiciado el recuento y la reafirmación de la historia revolucionaria.

La resistencia de los valerosos hombres y mujeres que se levantaron en armas aquel día fue aplacada por una brutal arremetida de Batista, devenida carnicería humana, ¡otra más! Ametrallaron y bombardearon áreas civiles, lo que dejó un triste saldo de decenas de muertos, heridos y mutilados en la población indefensa.

Treinta y cuatro compañeros perdieron la vida en la epopeya. Muchos murieron en combate. Algunos fueron capturados y torturados hasta el sufrimiento extremo, pero no traicionaron a sus compañeros ni a la causa revolucionaria, por lo que terminaron asesinados.

¡Qué diferencia con la ética de la Revolución hacia sus enemigos y prisioneros de guerra, desde los días de la Sierra Maestra! Por más que han intentado desacreditarla, jamás podrán señalarle un solo torturado, desaparecido o asesinado.

El triunfo del 1ro. de Enero de 1959 y la obra realizada, constituyen el mayor homenaje a los caídos el 5 de Septiembre.

En Cienfuegos, como en el resto del país, la Revolución Cubana significó un cambio radical en la educación, la atención médica, la ciencia, el deporte, la cultura, la industrialización, el turismo y la agricultura.

En Cienfuegos, como en el resto del país, la Revolución Cubana significó un cambio radical en la educación, la atención médica, la ciencia, el deporte y la cultura. Además de un salto importante en su industrialización, el turismo y la agricultura.

A pesar de los avances sociales que nos enorgullecen y que tenemos el deber de cuidar con esmero, estamos conscientes de que mucho nos queda por hacer, pero es en la economía donde tenemos el mayor reto.

La batalla económica es decisiva para Cuba en las circunstancias actuales. Persiste el bloqueo por más de 60 años, pero recrudecido hasta extremos nunca antes vistos por las 243 medidas impuestas por la administración Trump, además de la inclusión en la fraudulenta y lacerante lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

Nos encontramos ante un diseño de guerra económica concebido para generar carencias de todo tipo, que provoquen desesperación en el pueblo y generen un enfrentamiento con el Gobierno.

Lo que acabo de describir no es una interpretación nuestra de los hechos, sino una estrategia bien delineada en documentos oficiales del Gobierno de los EE. UU., desde el histórico memorando del subsecretario de Estado, Lester Mallory.

El cinismo y hasta la cobardía mayor es que, al mismo tiempo que nos bloquean, despliegan una feroz campaña mediática de descrédito hacia el socialismo. Tildan de incapaz al Gobierno y de que no ha sabido encaminar el desarrollo del país, tratando de imponer la idea del Estado fallido.

En el 35 aniversario de la Campaña de Alfabetización, Fidel utilizó una magnífica metáfora para explicar este perverso objetivo del adversario, y cito: «… estamos hablando de un país bloqueado. Es como si pusieran a alguien a boxear en una olimpiada y le amarraran los pies y las manos, y dijeran: miren qué mal boxeador es. Eso es lo que hace la propaganda imperialista con nosotros. Pero nosotros, incluso con los pies y las manos amarradas, hacemos cosas», fin de la cita.

Y sí, como dice nuestro eterno Comandante en Jefe, aun en las circunstancias más difíciles no han podido, ni nos podrán detener.

¿Qué Estado fallido podría afrontar y superar la pandemia de la COVID-19 con esfuerzos propios, articulando todas sus instituciones médicas, científicas y de otros sectores vitales?

¿Es posible hablar de un Estado fallido en el país que apenas 18 meses después de iniciada la pandemia de la COVID-19, reportaba a nivel global la tasa de mayor intensidad de vacunación contra la enfermedad, con vacunas propias?

¿Cómo se puede hablar de un Estado fallido en un país que en medio de lamentables accidentes como los del hotel Saratoga y en la base de supertanqueros de Matanzas, articula eficientemente todas sus instituciones, el aporte del pueblo y la ayuda internacional?

La conmemoración incluyó la peregrinación popular hasta el cementerio Tomás Acea, donde reposan los restos de los mártires de la acción de 1957.

¿Cuál Estado fallido es ese, que atravesando una compleja situación económica, retoma el curso escolar, en todos los niveles de enseñanza, de manera universal y gratuita?

¿Qué tipo de Estado fallido es este que, con una de las crisis energéticas más complejas, con dificultades para el acceso al mercado de los hidrocarburos, no sube el precio de la electricidad, ni de los combustibles?

¿Cuál Estado fallido es considerado como garante de uno de los procesos de paz más importantes en la región, como es el de Colombia?

¿Puede un Estado fallido organizar un intenso proceso legislativo para la aprobación de sus leyes más importantes, entre ellas el Código de las Familias, cuyo proyecto definitivo es fruto de una consulta popular en que participaron millones de ciudadanos, y próximamente será sometido finalmente a referendo popular?

La respuesta a estas interrogantes y a muchas otras es no, no existe tal Estado fallido, salvo en la mente calenturienta de nuestros adversarios. Lo que sí ha quedado demostrado ser fallido, y lo seguirá siendo, son los reiterados intentos por destruir la Revolución Cubana.

Tenemos dificultades, desabastecimientos y carencias innegables, dolorosas algunas, que constituyen cada día la principal preocupación y el desvelo de los que asumimos responsabilidades en el Partido, el Estado y el Gobierno.

La adopción de varias medidas en los últimos meses, encaminadas a estimular el desarrollo socioeconómico, constituye una parte importante de las acciones que se emprenden para superar la actual situación.

Ninguna de esas medidas puede verse aisladamente, ni pensar que darán resultado por sí solas. Se trata, como se ha explicado, de acciones relacionadas entre sí, algunas de manera muy estrecha, que requieren inevitablemente de un proceso escalonado y de tiempo para que sus resultados puedan apreciarse.

El bloqueo existe y continuará existiendo. Nos corresponde denunciarlo, pero más que todo saltar por encima de él, crecernos ante las dificultades, innovar, producir, encontrar soluciones a los problemas. Constituye la epopeya de estos tiempos a la que todos estamos convocados. El potencial para lograrlo lo tenemos, está entre nosotros mismos.

Tenemos la responsabilidad histórica de demostrar, en medio del bloqueo y las agresiones, que el socialismo, además de ser el sistema social más humano y justo, puede producir y prestar servicios con calidad y eficiencia. Es difícil, pero nunca una quimera.

De este modo la complejidad económica que afrontamos ha impactado en el sistema electroenergético del país, con una situación en extremo difícil, pero no estamos detenidos ni cruzados de brazos.

Con total transparencia el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Mario Díaz-Canel, ha informado al pueblo sobre el programa para detener su deterioro, recuperar capacidades instaladas e incorporar otras a partir de inversiones en curso, de forma progresiva, lo cual nos permitirá reducir los cortes de electricidad que hoy afectan la vida familiar, social y económica de la nación.

Comprendemos las molestias e incomodidades que causan los indeseados apagones, pero ello nunca será justificación para quienes intenten generar actos vandálicos, desestabilizadores o promover manifestaciones violentas en el país.

Cada una de estas provocaciones tendrá una respuesta enérgica dentro del marco de la ley.

Compañeras y compañeros:

 

Las acciones del 5 de Septiembre de 1957 nos transmiten un legado. Desde 1959, cada conmemoración de esta fecha nos ha propiciado el recuento y la reafirmación de la historia revolucionaria, ocasión en que nuestros líderes, en particular Fidel y Raúl, nos dejaran valoraciones, análisis y conceptos con aportes a los fundamentos teóricos de la Revolución.

Una de esas enseñanzas indiscutibles es el valor de la unidad. En aquel momento expresada entre la Sierra y el llano, sobre todo en función de un objetivo común: hacer a Cuba libre y soberana.

No habría existido el 5 de Septiembre si el Movimiento 26 de Julio hubiera discriminado a los oficiales del Ejército por su procedencia o integración a esa institución.

La unidad ha sido un principio sagrado que nos ha permitido llegar hasta aquí y afrontar la arremetida yanqui desde sus inicios.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, la definió como la «más importante arma estratégica», y entre muchas otras valiosas ideas y reflexiones sobre el tema, expresó y cito:

 «La unidad no excluye las discrepancias honestas, sino que presupone la discusión de ideas diferentes, pero con los mismos propósitos finales de justicia social y de soberanía nacional, lo que nos permitirá siempre llegar a las mejores decisiones», fin de la cita.

Mantener la unidad implica pasar por encima de egos personales, evitar que prevalezcan los celos, los sesgos o los atrincheramientos que nos dividen o excluyen. Somos una sociedad heterogénea y debemos aceptarnos y respetarnos en esa diversidad de saberes y pensamientos. Todo el que se sienta y demuestre ser un patriota o un revolucionario verdadero, que no responda a una agenda de restauración del capitalismo en Cuba, cuenta.

La claridad en torno a este tema es fundamental en un contexto en que el enemigo arrecia su agresividad y la defensa de la Revolución se dirime en dos terrenos principales.

Por una parte, la preservación de la integridad territorial y la soberanía. Testimonios recientes evidencian que la amenaza de una invasión no desaparece de los planes enemigos. Ojalá nunca se atrevan a semejante desatino.

Durante años están advertidos de que si intentan apoderarse de Cuba, solo recogerán el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perecen en la lucha. Y no se trata de una mera consigna. La frase de Maceo es un principio inviolable en nuestra doctrina defensiva.

El otro escenario es el de la Guerra de IV generación o no convencional, que está en marcha, y cuya estrategia es implosionarnos, bombardeando todo el tiempo la mente de los ciudadanos.

En esa dirección se incrementan cada día las noticias falsas, se manipulan los hechos de la manera más desfachatada posible, y así crecen las difamaciones contra líderes y dirigentes cubanos, a todos los niveles, con el objetivo de minar la credibilidad y confianza del pueblo.

Las campañas de odio y persecución política que se desatan contra Cuba en las redes sociales solo se asemejan a lo peor del macartismo, que ahora ya no se limita a un territorio físico, sino que se extienden por el amplio universo de internet.

Ningún revolucionario y patriota con acceso a internet y las redes sociales debe permanecer impasible ante este nivel de agresividad. Mostrar la Cuba que intentan silenciar y ocultar, contraatacar oportunamente cada falacia constituyen líneas principales de actuación.

 

Compañeras y compañeros:

 

Hace exactamente un mes se produjo uno de los accidentes e incendios más complejos que hemos debido enfrentar, el de la base de supertanqueros en Matanzas, suceso sin precedentes en el país.

Por esos días, Matanzas y Cuba se volvieron una sola. Todo el país se estremeció con la tragedia. El pueblo se preocupó y sufrió por cada herido y desaparecido como si de un familiar cercano se tratara.

En el hecho perdieron la vida 16 compatriotas, incluido un cienfueguero. Todos demostraron determinación y valor cuando acudieron a mitigar el siniestro. En ellos estaba la misma estirpe de los héroes del 5 de Septiembre.

Es un deber reiterar, en nombre del Partido, el Estado y el Gobierno, nuestras más sentidas condolencias a familiares y amigos por estas pérdidas irreparables, y el respeto perenne a sus memorias.

Otro grupo de compañeros sufrió lesiones, algunas de gran consideración. Aún hoy permanecen ingresados 13, cuatro de ellos reportados de críticos, quienes reciben toda la atención y cuidado del abnegado personal de Salud. Desde aquí deseamos a todos ellos una pronta recuperación.

A los compatriotas que contribuyeron a mitigar en apenas seis días este siniestro de grandes proporciones, el pueblo de Cuba los contempla con orgullo por su comportamiento heroico.

Es justo reiterar el agradecimiento a todos los gobiernos, organizaciones y personalidades que expresaron su solidaridad y ayuda ante este hecho, en especial a las naciones hermanas de México y Venezuela, que no dudaron un segundo en sumarse a nosotros en el combate contra el fuego, aun a riesgo de sus vidas.

La expresión del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de que a los amigos cuando están necesitados no se les pregunta, sino se les ayuda, tal como hicieron su Gobierno y el del presidente Nicolás Maduro, evidenció el rostro verdadero de la solidaridad, de la integración y de la voluntad de cooperación.

Este no es un hecho aislado, tiene profundas raíces de solidaridad histórica entre nuestras naciones y pueblos.

 

Compatriotas:

 

En este día retomamos en todo el país el curso escolar 2021-2022. Cerca de un 1 700 000 niños, adolescentes y jóvenes estarán en las aulas.

El esfuerzo del Estado y el Gobierno ha sido grande. En medio de la compleja situación económica, el país garantiza que a ninguno le falte lo esencial para continuar su preparación y formación.

También, el próximo 25 de septiembre, estamos convocados a las urnas en el referendo por el Código de las Familias. Votaremos por un texto cuyo sentido no es imponer, sino otorgar derechos a todos.

No es solo una ley del presente, sino de futuro, que nos beneficiará sin exclusiones en algún momento de la vida, ya sea en el cuidado de la infancia, en la protección de la vejez, en el matrimonio o en el divorcio, en la filiación, en la herencia, entre otros. En todos estos procesos el nuevo código es superior.

No dejemos que las circunstancias y los prejuicios nos priven la posibilidad de tener más derechos.

Convocamos a votar Sí por un Código que hará más plena a nuestra sociedad.

Como ya expresamos, nada detendrá el avance de la Revolución. Cejar en ese empeño sería traicionar la sangre que derramaron miles de patriotas y revolucionarios cubanos, entre ellos los mártires del 5 de Septiembre.

A 65 años de aquella gesta, la gratitud eterna a sus protagonistas, especialmente a quienes ofrendaron la vida, y a sus familiares, que todavía sufren la pérdida del ser querido.

 

¡Gloria eterna a los mártires del 5 de Septiembre!

¡Gloria eterna a los mártires de la Patria!

Socialismo o Muerte.

Patria o Muerte.

¡Venceremos!

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