Palabras Pronunciadas por el embajador Danilo Sánchez Vázquez en el acto de homenaje al Che en el 55 aniversario de su muerte.

Hermanas y hermanos:

En nombre de la Embajada de Cuba, agradezco la gentileza que han tenido los organizadores de este acto de invitarme a pronunciar unas breves palabras de homenaje al Che Guevara en el 55 aniversario de su muerte; especialmente a hermana Raquel Lara y demás autoridades de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Vicepresidencia.

Saludo la presencia del Vicepresidente del Estado Plurinacional, Jilata David Choquehuanca que siempre pone a disposición este espacio para el encuentro y la reflexión y a las demás autoridades del Estado y del Gobierno boliviano.

Es un gran placer contar con la presencia del amigo Efraín Quicañez, especialmente invitado al acto.

Agradezco la presencia del Embajador  Elías Chévez, de Nicaragua; Mahmoud Elalwani, Embajador de Palestina, el Consejero de la Embajada de Venezuela Leny Contreras, y otros representantes de Embajadas amigas, incluidos los miembros de la misión cubana.

Deseo destacar la presencia de las compañeras Ileana Fonseca, Subdirectora de la Dirección General de Prensa, Comunicación e Imagen e Ivette Martínez, Jefa del Centro de Servicios Informativos y Multimedia de la Cancillería de Cuba, que realizan una breve visita de trabajo a Bolivia.

Un saludo fraternal a los representantes de todas las organizaciones políticas y sociales y a los miembros del Movimiento de Amistad y Solidaridad con Cuba que nos acompañan

Amigas y amigos todos.

 

Medité acerca de lo que sería de interés compartir esta noche con ustedes, teniendo en cuenta el sentido de la brevedad y en medio de la compleja situación política que enfrentan nuestros pueblos en defensa de su soberanía y su justo derecho a un mundo mejor, cuando se recrudece la arremetida del imperialismo norteamericano en todas sus manifestaciones para dominarnos y someternos.

 Pensé que nada más oportuno que referirnos al legado del Che, hombre de pensamiento y acción, al que es necesario acudir en tiempos difíciles y decisorios.

Refiriéndose al enemigo principal de nuestros pueblos, no debemos olvidar nunca lo que el Che dijo en Naciones Unidas en diciembre de 1964, con un gesto y definición contundente y premonitoria: “….al imperialismo no se le puede dar ni un tantito así, nada….”. Su convicción antimperialista, guió siempre su pensamiento y sus acción.

Desde temprana edad el Che se interesó por la realidad de los pueblos de América Latina. Son conocidos sus recorridos por el continente, acercándose a los más humildes y aprendiendo de los obreros, de las poblaciones originarias y preteridas de siempre.

Así llegó a México donde conoció a los futuros expedicionarios del yate Granma. Se identificó con las ideas revolucionarias de Fidel Castro y arribó como médico a las costas de Cuba a finales de 1956, junto a un pequeño grupo de combatientes dispuestos a vencer o a morir.

Cambió muy pronto su mochila de médico por su fusil de combatiente emancipador. En la Sierra Maestra, fue el primer Comandante nombrado por Fidel y protagonizó hazañas colosales al frente de su columna guerrillera.

El Che fue uno de los prominentes cuadros de la Revolución en aquellos primeros años   en que se produjeron transformaciones trascendentales en el país. Sobre el rol protagónico del Che en aquella etapa Fidel expresó …en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día de descanso. Fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: como Presidente del Banco Nacional, como director de la Junta de Planificación, como ministro de Industrias, como Comandante de regiones militares, como jefe de delegaciones de tipo político o de tipo económico o de tipo fraternal.

  • El Che fue profundo estudioso de la realidad cubana, del continente y de la geopolítica de aquellos complejos tiempos.
  • El Che fue el inspirador del trabajo voluntario.
  • El Che fue un impulsor del deporte y de la cultura.
  • El Che fue un educador de la joven generación, de la consolidación de la naciente Asociación de Jóvenes Rebeldes y de la Unión de Jóvenes Comunistas.
  • El Che conjugó en su quehacer las características de un hombre de acción, sino además un pensador profundo y de imperecederas virtudes revolucionarias y de enorme sensibilidad humana, fraguadas con una voluntad acerada y una tenacidad indomable.

 

El Che es un símbolo gigantesco del internacionalismo revolucionario y la vocación de sacrificio en favor de  los pueblos del mundo. Refiriéndose a ello,  Fidel  nos dejó  sencillas y hermosas conclusiones, cuando dijo:

 “En su mente y en su corazón habían desaparecido las banderas, los prejuicios, los chovinismos, los egoísmos, ¡y su sangre generosa estaba dispuesto a verterla por la suerte de cualquier pueblo, por la causa de cualquier pueblo, y dispuesto a verterla espontáneamente, y dispuesto a verterla instantáneamente!

Y así, sangre suya fue vertida en esta tierra cuando lo hirieron en diversos combates; sangre suya por la redención de los explotados y los oprimidos, de los humildes y los pobres, se derramó en Bolivia. ¡Y esa sangre se derramó por todos los explotados, por todos los oprimidos; esa sangre se derramó por todos los pueblos de América….”

Son infinitas las enseñanzas de la vida intensa del Comandante Ernesto Che Guevara. Es enorme el caudal de aprendizaje que nos  ha legado su ejecutiria revolucionaria. INTENTO CON MIS BREVES PALABRAS MOTIVARLOS AL ESTUDIO DE SU PENSAMIENTO  Y A SER CONSECUENTES CON SU MEMORIA.

El 17 de octubre de 1997 en la ceremonia central por el xxx aniversario de la caída en combate del Che y sus compañeros y la inhumación de sus restos, en el monumento de la ciudad de Santa Clara, Fidel  dejó para la historia conceptos formidables, algunos de los cuales comparto con ustedes:

“No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos.

Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.

Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra.

….

¡Gracias, Che, por tu historia, tu vida y tu ejemplo!

¡Gracias por venir a reforzarnos en esta difícil lucha que estamos librando hoy para salvar las ideas por las cuales tanto luchaste, para salvar la Revolución, la patria y las conquistas del socialismo, que es parte realizada de los grandes sueños que albergaste!.

Para llevar a cabo esta enorme proeza, para derrotar los planes imperialistas contra Cuba, para resistir el bloqueo, para alcanzar la victoria, contamos contigo.

….

¡Bienvenidos, compañeros heroicos del destacamento de refuerzo! ¡Las trincheras de ideas y de justicia que ustedes defenderán junto a nuestro pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás! ¡Y juntos seguiremos luchando por un mundo mejor!

¡Hasta la victoria siempre!

El Che que supo cultivar con deleitación de artista su genio y su heroísmo, también amó la literatura y la poesía. Con fragmentos de un poema de nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén dedicados al Che, deseo precisamente concluir mis palabras:

No porque hayas caído
tu luz es menos alta.

Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.

Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante, amigo.

Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante, amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil cada día.
Y puro como un niño
o como un hombre puro,

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado
traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo
el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante, amigo.

MUCHAS GRACIAS.

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