Política exterior de Cuba: hecha desde la verdad, las emociones y la inteligencia.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el MINREX

Con la presencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, tuvo lugar este lunes, en la sede de la Cancillería, la reunión de balance anual de trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex).

Radiografía de un mundo complejo, y de una Isla inmersa en él; proyecciones de un país cuyo mejor ingrediente es su vocación de resistir, decisión de seguir mostrando y defendiendo verdades propias. De tales aristas, y de otras necesarias, estuvo conformado en la mañana de este lunes el balance anual de trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex).

Tal valoración fue compartida, en la sede de la Cancillería, por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con un grupo de trabajadores que esperaban en el recinto de recibimiento del organismo, una vez concluida la reunión de balance.

Otros temas motivaron los análisis, como la necesidad de seguir trabajando con las alianzas que Cuba ha ido construyendo con los amigos en el mundo, esos que la defienden y que están desplegando una intensa labor. Así lo detalló el dignatario al grupo de trabajadores que lo esperaba para saludarle. Y a ellos dijo: «Ahí se reconoció también el trabajo de todos ustedes, el aporte de cada uno de los trabajadores, (…) y se habló mucho de los jóvenes».

Unas dos horas antes había comenzado el encuentro, que estuvo conducido por el miembro del Buró Político y titular del Minrex, Bruno Rodríguez Parrilla, y que también contó con el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz; con el vice primer ministro, Ricardo Cabrisas Ruiz; así como por el titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz.

Bruno Rodríguez expuso esencias alusivas al trabajo realizado por el Minrex, así como a las proyecciones, entre las cuales se incluye la batalla porque se levante el bloqueo estadounidense contra la Mayor de las Antillas.

Entre otros objetivos que conforman la política exterior de Cuba, el Canciller hizo referencia a la defensa y el acercamiento permanente a las naciones progresistas de Nuestra América; a una labor incesante en la dimensión comunicacional; a intensificar desde cualquier latitud los lazos que redunden en beneficio del país; y a preparar bien a las nuevas generaciones que incursionan o lo harán en el valioso oficio de la diplomacia.

El vicecanciller, Carlos Fernández de Cossío, abordó el tema cardinal de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos. Entre otras ideas, apuntó, es posible acrecentar los vínculos con sectores de la sociedad norteña, como son los de las artes, el deporte, o las ciencias; y ese es un esfuerzo que debe ocupar al Minrex, pero también a todos los organismos del país.

A propósito de cómo anda el mundo en el ámbito de las relaciones multilaterales –marcado por desequilibrios y arbitrariedades impuestas desde posiciones de fuerza–, la viceministra Anayansi Rodríguez Camejo habló sobre la importancia que hoy tiene para Cuba asumir una visión renovada, proactiva, en su relación con los hermanos cercanos, especialmente los países del Sur.

«Tenemos que ser innovadores» –destacó–, hacer las cosas no con muchos recursos, pero sí con calidad; y describió a las embajadas no como meras tramitadoras de instrucciones, sino como espacios claves, desde los cuales se pueda ascender a un escalón superior en el trabajo de la diplomacia.

Ernesto Soberón Guzmán, director general de Asuntos Consulares y Cubanos Residentes en el Exterior, abogó por seguir fomentando los vínculos de Cuba con su emigración; en tal sentido, hizo referencia a la trascendencia de diseñar modelos de gestión para quienes nacieron en la Isla y habitan en otros lugares del mundo, en aras de que las relaciones con esa comunidad no sean caminos de no retorno, sino la posibilidad de afianzar intercambios e implicación auténticos y permanentes.

La ciencia, la tecnología y la innovación, herramientas que en estos tiempos Cuba se ha planteado con particular énfasis para resolver sus desafíos, fueron traídas a colación por la viceministra Josefina Vidal Ferreiro, quien recordó que la Cancillería tiene entre sus fortalezas una vasta experiencia en los trabajos de análisis, por lo cual no se partiría de cero si de diagnósticos y de estudios se trata.

«Tenemos interés –subrayó– en que la Academia se vincule más activamente a los análisis de las relaciones internacionales, y a los análisis de cada situación contextual».

Sobre la guerra político-comunicacional que los gendarmes imperiales hacen a Cuba, disertó en el encuentro Juan Antonio Fernández Palacios, director general de Prensa, Comunicación e Imagen del Minrex, quien, entre los retos que tiene la diplomacia en Revolución, mencionó el uso de una narrativa de mayor eficacia: «Tenemos que comunicar mejor», razonó, para llegar a un público que necesitamos tener cerca; hay que explicar, dijo, los temas más complejos de manera creadora, y aprender a estar en las plataformas comunicacionales donde todavía no estamos o no tenemos presencia notable.

«Enfrentamos –denunció– un laboratorio tóxico que cuenta con muchísimos recursos y que busca derrotar nuestros símbolos». Un laboratorio que anhela desmontar nuestros ideales, nuestro romanticismo revolucionario, en una guerra para la cual hay que prepararse.

Sobre la imagen de país que el enemigo busca degradar con saña, el Primer Ministro expresó que defender a Cuba en esa dimensión es todo un desafío. «Es ahí donde tenemos que crecernos y buscar alternativas», comentó. Y habló de defender esa imagen, de atender a todos los visitantes, «buscando de primera mano trasladar los mensajes», para hacer que quienes lleguen «vean con sus propios ojos nuestra realidad, nuestras potencialidades».

Marrero Cruz hizo alusión a ir «más allá de toda esta matriz de opinión que se ha generado en las redes sociales de un país fracasado, de un país malvado». Se impone, subrayó, pasar a la ofensiva comunicacional, en el empeño de comunicar «nuestra verdad, aun con nuestras propias insuficiencias, pero no es igual que las digamos nosotros a que las diga el enemigo con esa maestría que tiene de convertir mentiras en verdades, de tomar parte de una verdad e insistir e insistir hasta que se generan opiniones (desfavorables) sobre Cuba».

«El escenario –hizo hincapié– es muy complejo, pero como siempre se ha dicho, los revolucionarios en tiempos complejos tenemos que crecernos, y es ahí donde tenemos que, todos juntos, aprovechar las potencialidades, salir adelante y buscar soluciones. El trabajo de ustedes –dijo a los diplomáticos– realmente es clave».

El Presidente contextualizó el momento que vive Cuba: se refirió al bloqueo recrudecido; a la agresividad de la política imperial de Estados Unidos, que se manifiesta sobre todo en una estrategia, en una operación de inteligencia bien montada, en una campaña mediática soberbia, brutal contra Cuba, tratando de desacreditar todas las conquistas de la Revolución: «Están actuando en esta estrategia mediática –denunció– contra la Revolución de manera intensa, articulada, financiada, bien apoyada tecnológicamente».

El tercer elemento de contexto mencionado por el Jefe de Estado fue la epidemia, la cual «ha generado una enorme incertidumbre en el mundo», ese en el cual, en vez de la solidaridad en pos de la vida, se atizan guerras, se promueven egoísmos y se acrecienta la desigualdad. Para Cuba, argumentó, la COVID-19 representó una realidad complejizada pero también un aprendizaje. Y lo dijo en clara alusión a las vacunas nacidas gracias a la ciencia del país. «Es un aprendizaje –expresó– al que yo le llamo resistencia creativa, que es lo que tenemos que defender en las condiciones actuales con relación al tema económico y social».

Ante el impacto del bestial bloqueo recordó que «no nos podemos quedar cruzados de brazos», ni la resistencia puede ser la de siempre: tiene que hacerse con más creatividad, para superar incluso las insuficiencias o las limitaciones internas «que también nosotros nos hemos impuesto y que tenemos que superar».

La dinámica demográfica que tiene el país fue también mencionada por el mandatario en calidad de elemento de contexto, porque ella «nos está llevando a una situación muy compleja». Y seguidamente hizo referencia a la estrategia ideológica, desde la cual se busca dar continuidad a lo aprobado en el 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, «trabajando los conceptos de continuidad, de unidad, el concepto de hacer política sobre la base de cuatro elementos fundamentales: la cultura (que va más allá de lo artístico literario y es una visión que bebe de la historia), el Derecho (que entraña la búsqueda de lo justo), la ética, y la política solidaria».

Para que haya unidad y continuidad tenemos que trabajar con los jóvenes, tratarlos como las tan importantes personas que son, y sin paternalismo; hay que hacer del día a día la frase martiana «con todos y para el bien de todos»; hay que defender los conceptos de poder popular, participación popular, democracia, y control popular. En cuanto a la emigración cubana, hizo referencia a la importancia de desarrollar políticas para aprovechar todas las potencialidades de esa emigración en el desarrollo del país.

El antimperialismo, poner rostros al bloqueo con historias concretas del sufrimiento que esa política ocasiona al pueblo, tener respuestas sistemáticas a las acciones agresivas del gobierno estadounidense, estudiar los nuevos liderazgos de la solidaridad con Cuba, ser proactivos y romper rutinas en las relaciones con las demás naciones, fueron otros temas abordados por el mandatario.

«De lo que se trata –afirmó–, es de articular emociones e inteligencia con acción revolucionaria», para «transformar un grupo de cosas, y crecernos ante la situación compleja que estamos viviendo». Es algo, razonó el Jefe de Estado, que puede hacerse «entregando el corazón a Cuba, tratando de ir por más» y yendo «con todo».

(Fuente: Granma)

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