A propósito del Código de las Familias

Cuando el pasado 22 de julio los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en su IX Periodo Ordinario de Sesiones en la novena legislatura aprobaron el nuevo Código de las Familias que será sometida el próximo 25 de septiembre a Referendo Popular concluyó, al decir del titular de Justicia Oscar Manuel Silvera Martínez, un intenso y enriquecedor proceso de consulta que devino ejercicio genuino de participación.

 Esta versión 25, aprobada definitivamente, demuestra el largo camino recorrido en la búsqueda de una norma sólida, reflejo de la diversidad familiar que convive en la Isla y en la cual, destacó Silvera Martínez, se respetan las características individuales de todos los ciudadanos,  brindandole solución a muchos de los problemas actuales del entramado social.

¿Qué defiende este Código? ¿Cuál es su impacto?

 Sin dudas uno de los principales  aportes, en mi criterio, es que sin restarle derecho a nadie, imbrica a los distintos actores sociales existentes y los visibiliza desde una óptica integracionista.

¿Acaso garantizarle a nuestros adultos mayores la posibilidad de decidir su futuro, sin el estigma del destierro familiar hacia Hogares de Ancianos, en ocasiones hasta con la pérdida de sus propiedades, no es un aspecto que urgía solucionar?

 Que decir de la discriminación y violencia de género ¿Cuántos hogares rotos, cuántos niños marcados por una cultura de abuso pudieran salvarse ,si es aprobado por el pueblo esta normativa, se refuerza la tutela urgente ampliándose la posibilidad de denunciar y enfrentar estas conductas?

 Pienso ahora en el derecho de los abuelos a compartir con sus nietos y recuerdo cómo a lo largo de mí carrera conocí de casos en los cuales ante peleas conyugales una parte de la pareja convertía a los pequeños en rehenes del absurdo privándoles de la satisfacción y el derecho a compartir libremente con ellos.

 En ninguno de esos casos existía una legislación que velando por el mejor derecho del niño, obligara a las partes en conflicto a no dañarlos psicológicamente imponiéndoles restricciones que después dejan secuelas.

 Aunque el Código de las Familias es mucho, muchísimo más que estos simples ejemplos, si tan solo fuera por estos, por su marcado humanismo, por la defensa a ultranza de los derechos de todos a vivir una vida plena sin exclusión ni discriminaciones de ningún tipo, bien vale un voto afirmativo el próximo 25 de septiembre.

 Por lo pronto anticipo mi decisión de votar por el Sí.

Fuente: Tomado de la página oficial del minjus.gob.cu

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