Si quieres hallar a Celia para besar su frente, búscala allí, en el corazón del pueblo

Falleció cuando le faltaban cuatro meses para cumplir 60 años de edad. Nos abandonó tempranamente, cuando Cuba la seguía necesitando. Muchos aseguran que, como las personas buenas no mueren, o que como dijera Martí, la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, ella aparece entre las flores o los helechos arborescentes de la Sierra.

Su recuerdo queda en las muchas obras que aún conservan su impronta, en la belleza de los detalles que sugería a arquitectos e ingenieros, que luego las hacían suyas. El Parque Lenin, la Casa de los Cosmonautas o el Palacio de las Convenciones, lo atestiguan.

Nacida en el oriente del país muy joven se involucró con organizaciones contrarias a la dictadura de Fulgencio Batista, hasta formar parte del Movimiento 26 de Julio. Su trabajo en la clandestinidad fue decisivo en la preparación del desembarco en Cuba de los 82 expedicionarios del yate Granma, que desde el 25 de noviembre navegaba procedente de México para iniciar la lucha contra la dictadura.

Después de la victoria de enero de 1959 prosiguió, con idéntica sencillez y sensibilidad su trabajo de apoyo a toda la obra generada por Fidel, alejada de publicidad y ostentaciones. Tuvo tiempo para recopialr una detallada documentación de la lucha revolucionaria, que sentó cátedra y promovió seguidores, lo que ha enriquecido la historia de la Revolución Cubana.

Con su flor predilecta, la mariposa, adornando a veces su cabello o entre los dedos, como mujer delicada y tierna que era, estaba atenta y alerta a todo.

Como dijera su colaboradora Nelsy Babiel, “Celia estaba en todo y no aparecía en nada; evadía las entrevistas para evitar que se resaltara su obra. Su maternal preocupación por cada compañero, por cada familia campesina, en los días de la lucha guerrillera, se extendió, tras la victoria, a su pueblo. Todos confiaban en ella y ninguno fue defraudado.”

Ella fue y es fuente de inspiración, incluso para poetas y compositores.

Precisamente una periodista y poeta cubana, ya fallecida, Nancy Robinson Calvet, señaló en una parte de un poema que le dedicó a Celia, titulado “Y aquí en el corazón del pueblo” en el que resumió la existencia de quién fue calificada como la flor más autóctona de la Revolución Cubana.

 …Si quieres hallarla una vez para besar su frente,
no la busques allí donde la luz es tenue,
donde el espacio es tan mudo y breve.
Allí no… búscala en la continua marcha,
en la lucha, en la abnegación, en el denuedo,
donde aparezca el alba y aquí,
en el corazón del pueblo.

EmbaCuba Guinea Bissau

 

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