Transcripción de entrevista ofrecida por Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, a Cristina Escobar, periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. La Habana, 13 de junio de 2022.

Cristina Escobar: Saludos, Canciller, gracias por esta entrevista a la Televisión Cubana. Un privilegio para poder comprender un poco el escenario informativo que ha copado titulares en la pasada semana en torno a la Cumbre de las Américas, la Cumbre de las Exclusiones.

Hay una narrativa común a casi todos los medios de comunicación en torno al hecho de que es una Cumbre en la que ha habido muchos ausentes. Incluso, los que estuvieron presentes y ofrecieron sus discursos, mencionaron a los que no estaban. Sin embargo, aquí parecía haber un pacto oscuro, uno no sabía bien lo que estaba sucediendo tras bambalinas. ¿Cómo se llegó a ese punto en el que hoy podemos afirmar que fue una cumbre de las exclusiones? ¿Cómo se cocinó eso?

MBRP: Lo peor es que no era un pacto, sino que era una imposición autoritaria frente a la rebelión de un grupo de países, jefes de Estado y Gobierno. Ya era previsible que el gobierno de los Estados Unidos tratara de imponer exclusiones, y de hecho ya en los primeros meses de este año, diversos analistas, en el propio Minrex, teníamos la apreciación de que era probable que esto ocurriera. Pero no es hasta, según mi memoria, hasta marzo en que se genera una contradicción intensa pero fundamentalmente privada, que inicia CARICOM, la Comunidad del Caribe, con una fortísima posición contraria a cualquier exclusión, en una actitud muy firme. Es el Presidente Andrés Manuel López Obrador quien asume, también, un liderazgo extraordinario en este proceso, y otras figuras, mandatarios de la región, se suman a él. Y Estados Unidos apuesta a tratar de reducir el desgaste que comprende tempranamente que le iba a ocasionar esa decisión estratégica fatal para la Cumbre. Es una Cumbre que nace frustrada, es una Cumbre que nace junto al fracaso.

El Gobierno de los Estados Unidos entonces juega a la opacidad. A decir “no hay decisiones tomadas, las invitaciones no han sido enviadas”. La opacidad, Cristina, llega hasta el lunes de la semana pasada, hasta 48 horas, 72 horas antes de la cumbre. Hay un vocero, el domingo en la noche, de una fuente anónima, según la prensa estadounidense, que es el primero que dice “parece que Cuba no va a ser invitada”.

Después de que se produjeron intentos firmes pero constructivos de los países latinoamericanos y caribeños por hacer rectificar a Estados Unidos de su intento de imposición, finalmente consumado, empieza un debate público, inevitable, que acorrala al gobierno de los Estados Unidos, que es demasiado arrogante para haber hecho lo único lógico, lo único mínimamente eficaz que hubiera sido rectificar.

Entonces se inicia una doble jugada, por una parte, la opacidad, el disimulo, el no decir directamente vamos a excluir a Cuba o a otros países, sino que empieza intentos de negociación, y digo esto aquí en primicia, intentos de negociación de fórmulas discriminatorias de participación de Cuba en la Cumbre.

Cristina Escobar: ¿Qué significa eso?

MBRP: Se empieza a intentar presentarle a terceros países, ideas, fórmulas mediante las cuales Cuba pudiera participar en la cumbre, pero no en pie de igualdad. En vez de rectificar el error esencial y reconocer simplemente que había un clamor de todo el hemisferio, porque era prácticamente unánime en el hemisferio que no hubiera exclusiones e invitar a los excluidos, Estados Unidos empieza esa serie de negociaciones turbias que recibieron un enérgico rechazo de la parte cubana. 

Recuerda que en el planteamiento temprano del Presidente Miguel Diaz-Canel se usan dos frases muy importantes: una, el que no podría haber exclusiones, no hay ninguna razón para exclusiones, y dos, que él, el Presidente de la República, no asistiría en ningún caso. Ese “en ningún caso” evidentemente alude a las fórmulas discriminatorias que Estados Unidos estaba tratando de imponer, como que fuera alguien en determinada condición, participara en algo pero no en otro segmento, o no lo hiciera en igualdad de condiciones. Lo cual indica dos cosas a mi juicio: uno, confirma totalmente que Estados Unidos no tiene una sola razón para válida para excluir a nadie ni tiene el derecho de hacerlo por ser anfitrión. Y dos, que comprende perfectamente que las exclusiones provocarían el fracaso de la Cumbre.

Cristina Escobar: Fue evidente que cuando ya se sabía que había un coro bastante claro en América Latina de rechazo a estas exclusiones, empezamos a ver movimientos de presiones obvias por parte del gobierno de Estados Unidos, es decir, el envío de emisarios a determinados países, a eventos, conversaciones con determinados políticos en la región, como quien se apura en tratar de evitar la posibilidad de que esa Cumbre termine siendo una debacle diplomática como terminó siendo al final para el gobierno de Estados Unidos. ¿Tenemos evidencia de presiones que Estados Unidos ejerció sobre varios gobiernos de la región para que no se unieran a este coro de rechazo a las exclusiones?

MBRP:  Fueron intensas y a veces brutales. Los embajadores, estadounidenses, quiero decir, el Departamento de Estado, y cuando empieza a hacerse más notorio el fracaso, y cuando empiezan, también, las culpas y los remordimientos, y empiezan a culparse unos a otros por los errores de fondo y por la mala conducción del proceso, aparecen los enviados, dos enviados especiales, un exsenador, una ex congresista. El ex senador dedicó semanas en los países de CARICOM para aplicar enormes presiones. A ofrecer dádivas, pero aplicar presiones muy tensas.

Hay una versión, incluso, de que sufrió Covid el ex senador y que, en ese proceso, incluso contagió a algunos líderes caribeños de Covid. Por eso es que no llega a la Ciudad de México, a aquella reunión que se había anunciado con el gobierno mexicano.

Y hubo presiones públicas desvergonzadas como la de una Subsecretaria de Estado que emplaza y amenaza directamente con medidas de represalias a los países caribeños y a otros.

Y todo esto se fue enredando en su propio desarrollo, dejando cada vez más sin una salida eficiente al gobierno de los Estados Unidos que resume muy bien un señor llamado Dan Restrepo que fue director para el Hemisferio en el Consejo de Seguridad Nacional del anterior gobierno demócrata y el organizador de otra cumbre desastrosa que fue la Cumbre de Cartagena de Indias, y en vísperas de esta cumbre acaba de publicar que su opinión es que este mecanismo ha quedado condenado al fracaso, desde su diseño original que era hacer avanzar los intereses del imperialismo estadounidense,  del gobierno norteamericano en el hemisferio, y que ya eso se ha tornado imposible.

Cristina Escobar:   Es marcadamente interesante observar como durante el desarrollo de la propia Cumbre, había una cantidad de mandatarios, primeros ministros, que, desde sus diferentes colores políticos, de sus propias narrativas, expresaron un rechazo marcado a las exclusiones y también una solidaridad a Cuba y una crítica fuerte, aguda, a la Secretaría de las Cumbres y a la propia OEA en su supuesta labor organizadora de este tipo de encuentros. Puede haber alguna voz afiebrada o alguna voz un poco extremista de las lecturas de estos procesos geopolíticos, que puedan pensar que Cuba coordina estos esfuerzos, pero según mi impresión tiene más que ver con la decisión soberana de los países de decir lo que quieran decir en este tipo de encuentros. ¿Cómo surge esta ola de simpatía a Cuba y de rechazo a las exclusiones?

MBRP:  Nos subestiman, con arrogancia, con la visión de dominación, siempre hegemónica, subestiman a nuestro pueblo, subestiman a Nuestra América en su capacidad de presentar protesta y resistencia cada vez mayor a los intereses de dominación del imperialismo.  Y por eso hablan de esfuerzos concertados, etc., tratan siempre de encontrar un motivo que no sea el del ejercicio de la independencia y la soberanía.

Claro que el hemisferio ha venido cambiando. Precisamente hubo antes de la Cumbre de Panamá un proceso parecido después del desastre de Cartagena de Indias en que también un grupo de países latinoamericanos plantearon que no asistirían a otras cumbres en las mismas circunstancias.

Ocurre ahora, también, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños después de una década extraordinaria, a los 200 años de nuestra independencia, se fue haciendo indispensable, después sufrió los embates de la oleada neoliberal en la América Latina, pero que bajo conducción mexicana y conducción ahora argentina, ha ido otra vez revitalizándose.

Y claro que es conveniente un mecanismo de diálogo y cooperación entre Nuestra América y el gobierno de los Estados Unidos, pero siempre en absoluto pie de igualdad, sin sombra para la independencia, sin restricción al ejercicio pleno de la soberanía. Y sería deseable, en efecto, que hubiera la posibilidad de que el gobierno de los Estados Unidos escuchara a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños tal como se hace con otros grupos de países o incluso países de otras regiones. 

Pero lo ocurrido aquí, a mí me parece que con la voz de unos veinte países que se opusieron directamente a las exclusiones en la misma Cumbre, con la denuncia de once de ellos al Bloqueo y el enérgico reclamo de que se le ponga fin  de inmediato, con las menciones a la arbitraria, injustificada inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, o el muy generoso reconocimiento de otros países a la cooperación médica, a la solidaridad cubana, demuestra que Estados Unidos no está en capacidad de establecer esas imposiciones, y es lo que ha llevado a un evento que nació fracasado y que la prensa estadounidense, las redes digitales, todo el mundo, lo vino enunciando, titulada  en una “cumbre al borde del colapso”, “Estados Unidos desconectado”, y lo que ha hecho, como el Bloqueo, es precisamente generar un profundo aislamiento y descrédito al gobierno estadounidense que en relación con América Latina y el Caribe, y en particular, en relación con Cuba, y la aplicación del bloqueo, y la aplicación de las 243 medidas del gobierno republicano, lo ha colocado en la carencia de una política propia y en el ejercicio de la política del Presidente Trump hacia América Latina y el Caribe y en la aplicación brutal, más genocida aun del bloqueo, incluso en condiciones de pandemia, de manera tal que esos costos los está pagando el actual gobierno demócrata que no ha encontrado el camino de cambiar aquello ni de establecer una política respetuosa de sus vecinos que no somos ni seremos ni patio trasero ni, como dijeron hace poco, patio delantero,  o el intento todavía de seguir actuando sobre la base del destino manifiesto ni la Doctrina Monroe.

Entonces, es una Cumbre que repite el fracaso del gobierno de los Estados Unidos y que pone, además, en advertencia el futuro con las palabras de que lo que ha ocurrido en esta cumbre no puede quedar en el vacío ni en la ambigüedad y que requiere rectificación, requiere acciones, requiere decisiones del hemisferio.  Y la OEA ha salido terriblemente mal parada, venía malherida ya, ha sido vuelta a llamar en estos días como Ministerio de Colonias de los Estados Unidos, absoluto desprestigio de su impresentable Secretario General. Pero es primera vez que en una cumbre hemisférica se manifiesta un rechazo tan tajante a ese mecanismo como totalmente, como históricamente agotado, o solicitudes expresas de renuncia al que detenta la condición de Secretario General.

Cristina Escobar: Ante estos escenarios, estas cumbres que funcionan tan mal, que ni siquiera son capaces de aglutinar un quorum digno para este tipo de encuentros, uno no puede dejar de pensar en la funcionalidad o la pertinencia de otros tipos de integración como CARICOM, como CELAC, como ALBA, la importancia que cobran estos tipos de iniciativas que también de alguna manera llevaron su voz como grupos regionales, también estuvieron en Los Ángeles.

MBRP: A veces en algunos documentos se usa lenguaje diplomático para describir las relaciones a la que aspiraríamos Nuestra América con los Estados Unidos que, en mi opinión, no serán nunca de integración. Cuba no aspira a integrarse con Estados Unidos. Aprendimos de Bolívar y de Martí que ese no es nuestro camino, pero estas Cumbres del fracaso, de la inoperancia, cumbres inútiles, cumbres que no están seguidas ni de la consideración de las causas raigales de los problemas, ni de soluciones para los problemas de los pueblos, confirman la importancia vital de los mecanismos de integración de Nuestra América, en Nuestra América, dentro de Nuestra América.

La CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, cuyo presidente Alberto Fernández hizo un discurso contundente, de los más contundentes e importante, reflejando sentimientos que son colectivos en la reunión de los Ángeles.

Los discursos de CARICOM a nombre de la Comunidad del Caribe y de los líderes caribeños fueron también de extraordinaria contundencia.

El presidente López Obrador ha hablado hasta esta mañana, prácticamente todos los días de estos temas, pero habría que reconocer el muy importante, visionario y práctico discurso del canciller Marcelo Ebrard en el que emplaza al gobierno de los Estados Unidos, preguntándoles: ¿Que vamos a hacer? Esto no puede caer en el vacío, hay que cambiar, cómo y cuándo vamos a cambiar. Y esto Cristina a mí me confirma en la importancia de los caminos de concertación política e integración en Nuestra América, que son inseparables y que están en el corazón, en la esencia de la CELAC y habría otros también subregionales de distinta naturaleza que siguen siendo de significativa validez y que es un propósito de Cuba y de la región continuar revitalizando y consolidando.

Cristina: ¿Por qué Cuba va a este tipo de Cumbres? ¿Por qué se denuncia que nos excluyan? ¿Por qué es importante asistir si en algún momento volviéramos a ir?

MBRP: Volveremos, si hubiera más Cumbres, que en este minuto está posiblemente en entredicho. Yo recuerdo cuando en el año 1994 se lanzó el proyecto de esta Cumbre, los planteamientos del Comandante en Jefe, Fidel Castro, diciendo en esencia, si este mecanismo significa una rectificación del imperialismo estadounidense en sus relaciones de dominación y de hegemonía sobre la América Latina y el Caribe, Cuba no se opondría. Y recuerdo el discurso del General de Ejército, Raúl Castro Ruz, en la Cumbre de Panamá en abril del 2015, enfatizando precisamente en estos conceptos, que retomaba el presidente Díaz –Canel hace pocos días en el discurso del pasado miércoles, reunido con la sociedad civil cubana, también excluida, no sólo el gobierno, también la prensa cubana excluida de la Cumbre, jóvenes cubanos a los que tampoco se permitió asistir al evento.

Cristina: Asistentes a la Cumbre de los Pueblos

MBRP: Efectivamente, a los representantes, las dos decenas de representantes cubanos que se habían inscrito para asistir a la Cumbre de los Pueblos y a los cuales el mecanismo del visado estadounidense les impidió asistir, y decía que el presidente Díaz Canel en ese discurso histórico también enfatiza en estos conceptos. Y yo antes mencionaba que había que aspirar a un diálogo productivo y respetuoso de Nuestra América, encarnada en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños con los gobiernos de turno de los Estados Unidos, pero en primer lugar, la ausencia de Cuba fue desde el principio un motivo de discordia en estas Cumbres entre la América Latina y el Caribe y el gobierno norteamericano que lo impuso en absoluto aislamiento sucesivamente.

En segundo lugar, se convirtió en una reivindicación de la América Latina y el Caribe. Habría que leerse la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz que es un acto de desafío al imperialismo estadounidense y un documento esencial. Y hay dos o tres hechos que encarnan ese espíritu de independencia y de rebelión frente al imperialismo. Uno es la exclusión de Cuba y el otro es el bloqueo contra Cuba. Los dos estuvieron presentes siempre en las Cumbres. Yo recuerdo la Cumbre del Puerto España en el 2009, que fue la primera a la que asistió el presidente Obama, hizo una enérgica protesta por esas dos razones, que se retomaron en Cartagena, entonces, se tornó como una bandera identitaria, emancipadora, como un simbolismo importante. Y en tercer lugar porque Cuba no tiene los temores ni complejos que tiene el gobierno de los Estados Unidos en concurrir en pie de igualdad a discutir con él al nivel que sea, donde sea, sobre lo que sea, los temas de diferencia, y ojalá que se dispusiera de un foro que permitiera discutir sobre bases de respeto, los asuntos del mayor interés de nuestros pueblos, establecer cooperación internacional, en un mundo de amenazas crecientes a la propia existencia de la especie humana y que no tiene otro camino que el diálogo y la cooperación incluso frente a las diferencias.

Cristina: Otra marcada historia en torno a estos eventos es la presencia de Cuba a pesar de la ausencia en la Cumbre de los Pueblos adonde el presidente cubano, Miguel Díaz- Canel envió un mensaje y varios representantes del pueblo cubano enviaron mensajes grabados a este evento, esta especie de contra Cumbre que de alguna manera aglutina causas que son prioridad y urgencia de los pueblos de todo el continente. ¿Cuán importante es esto también para la Imagen de Cuba para la verdad de Cuba, haber tenido nuestra verdad ahí?

MBRP: La omnipresencia de Cuba en los Ángeles en los carteles, en las gigantografías, en las redes, en la prensa, incluso en la prensa estadounidense, en la llamada Cumbre del fracaso a través de las voces potentes que allí se produjeron y que incorporaron la protesta de quienes no acudieron y enviaron delegaciones de otro nivel; la denuncia permanente del presidente López Obrador, la denuncia del presidente Arce, la ausencia y la denuncia de la presidenta de Honduras Xiomara Castro, la ausencia de San Vicente y de su Primer Ministro Ralph Gonsalves, los pronunciamientos previos de la Cumbre del Alba en la Habana. No recuerdo, probablemente haya sido solamente en Cartagena, la protesta por la exclusión de Cuba, de magnitud similar, o la resonancia de la voz de Raúl en Panamá que fue histórica, memorable, extraordinaria. Pero la Cumbre de los Pueblos, llamada La Cumbre de los Pueblos por la Democracia, y que si fue una Cumbre verdaderamente participativa y democrática a pesar de que Estados Unidos impidió que estuviera la delegación de la sociedad civil cubana allí, fue muy significativa en una ciudad progresista en una ciudad donde hay una fuerte presencia de migrantes y de minorías que confirmó primero, la simpatía del pueblo estadounidense con Cuba y con nuestro pueblo que se manifiesta en su posición con relación a la eliminación del bloqueo o su reclamo por la libertad de viajar a nuestro país y visitarnos libremente.

La presencia de las comunidades de distintas naturalezas, los movimientos sociales, las organizaciones sindicales, las organizaciones de mujeres, las organizaciones de jóvenes, de campesinos, toda la pluralidad de los movimientos LGTBQ+, la enorme pluralidad de la sociedad estadounidense y también de quienes concurrieron allí.

Una parte de ellos, son los que enviaron donaciones a Cuba en los peores momentos de la pandemia con un extraordinario valor simbólico y moral que alienta tanto nuestra victoriosa resistencia. Entonces, fue una situación de verdadero contraste que se reflejaba hasta en las imágenes, las salas vacías de los eventos de la llamada sociedad civil, generalmente de la reclutada por la OEA, financiada por el gobierno de los Estados Unidos o por otros, en las enérgicas protestas que se produjeron allí; recuerdo una entrevista del Secretario de Estado que chocó con un planteamiento fortísimo y una acusación de doble rasero y de hipocresía; recuerdo al Secretario General de la OEA balbuceando y tratando de enfrentar la protesta de un joven; recuerdo a una activista social panameña, sirviendo precisamente de vocera y chocando con el principio del intento de imposición antidemocrático y casi violento y su digna denuncia y renuncia a la vocería de ese movimiento, y después los miles de ciudadanos estadounidenses y de otras latitudes desfilando en las calles o el hecho terrible de represión que sufrió la activista con el megáfono, de represión brutal, hecho que por sí solo habría bastado para descalificar a los Estados Unidos como sede de una Cumbre si se fuera a seguir un rasero de derechos humanos para incluir o excluir naciones; o la irrupción sorprendente en términos protocolares del presidente Biden en la reunión  de la vicepresidenta Kamala Harris con los líderes caribeños a la que Biden no se había dignado a confirmar su asistencia y se conoce de la protesta de los caribeños y de los temores que en determinado momento hubo de que líderes caribeños abandonaran la Cumbre ante la manera en que el gobierno de Estados Unidos presentaba propuestas impositivas como en el documento de gobernabilidad democrática, en que intentó imponer mecanismos de monitoreo sobre las elecciones, nada más que a través de un instrumento que siempre fue dócil pero que ha resultado ser directamente golpista como es la OEA; o en el documento sobre la situación migratoria, en el que no se usa una sola vez la palabra soberanía o independencia, sabiendo que es un documento incluso que el gobierno de Estados Unidos impidió negociar, y que en su versión original contenía una frase que confirmaba el respeto a la soberanía y la independencia y que alguien borró de un plumazo en el que terminó siendo finalmente impuesto.

Entonces todos estos hechos confirmaron una realidad que es inocultable que es el descredito y el aislamiento de la política del gobierno de los Estados Unidos dentro de la sociedad estadounidense en relación con el cumplimiento de sus promesas de campaña, con su ofrecimiento de un cambio de política hacia Cuba, incluso pese al anuncio en estos contextos de medidas totalmente insuficientes o inaplicables, aunque en la dirección correcta, pero dejando intacto el bloqueo y las brutales medidas de Trump.

Como bien planteó Díaz- Canel, la voz y la presencia de Cuba fue permanente, completa en la llamada Cumbre Hemisférica, en la Cumbre de los Pueblos, en las calles de la ciudad de los Ángeles, en la prensa estadounidense internacional e importantísimo también en las redes digitales.

Cristina: Muchísimas gracias Canciller por esta información para la audiencia cubana sobre la presencia de Cuba en los Ángeles independientemente de todos los esfuerzos porque la verdad de este país no estuviese ahí.

MBRP: El crédito lo merece sobre todo nuestro pueblo, que es el protagonista de esos procesos. Está en la historia, en la resistencia, en el esfuerzo de creación victorioso de nuestra Revolución y de nuestro pueblo y en su desprendimiento generoso, solidario.

Es una de las razones, porque está también el simbolismo magnético de la isla rebelde para la gran simpatía que despierta Cuba, para el enorme liderazgo de Fidel, de Raúl, del liderazgo actual del presidente Díaz-Canel, pero realmente quien es el protagonista de la hazaña es nuestro pueblo en medio de tantas dificultades, en medio de tantos problemas y que sin embargo, sé que siguió este proceso como sigue las votaciones del bloqueo o como seguía las discusiones  cuando se intentaba condenar a Cuba en materia de derechos humanos en Ginebra de una manera apasionada y detallada que siempre asombra a los visitantes.

Y espero que nuestro pueblo haya disfrutado también esta batalla que dimos entre todos y que dio Nuestra América ahora allí en los Ángeles en todos los ámbitos, una batalla victoriosa y un fracaso más del imperialismo estadounidense en Nuestra América.

Cristina: Una vez más gracias Canciller.

(Tomado de Cubaminrex)

Embajada de Cuba en Haití

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