La Cumbre del Grupo de los 77 y China concluyó este sábado en Cuba con la adopción de una declaración que defiende los reclamos de los países en desarrollo.
Tras dos intensas jornadas de trabajo en el capitalino Palacio de Convenciones, un centenar de delegaciones del bloque coincidieron en la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación para impulsar a las naciones del Sur.
En la clausura del evento, el primer ministro anfitrión, Manuel Marrero, destacó que por unos pocos días La Habana se convirtió en la capital de mundo y un centro de esperanza.
«Por unos pocos días, La Habana fue orgullosa capital del Sur del mundo, ese espacio de la eterna esperanza donde viven los que más han aportado y menos reciben de las riquezas creadas por los seres humanos»
Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro y miembro del Buró Político del Partido tuvo a su cargo la clausura de la Cumbre del G77 y China. En el plenario presente, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.
«Por unos pocos días, La Habana fue orgullosa capital del Sur del mundo, ese espacio de la eterna esperanza donde viven los que más han aportado y menos reciben de las riquezas creadas por los seres humanos»
Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro y miembro del Buró Político del Partido tuvo a su cargo la clausura de la Cumbre del G77 y China. En el plenario presente, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.