Intervención del Embajador Ernesto Soberón Guzmán, Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, en la discusión general de la 14ª Sesión del Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre el Envejecimiento.

Asamblea General de las Naciones Unidas.

Nueva York, 20 de mayo de 2024.

Señor presidente,

Le felicito por su elección como presidente del Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre Envejecimiento y le confirmo nuestro apoyo en el desempeño de sus funciones.

La vejez constituye una etapa natural en el desarrollo de los seres humanos que debería disfrutarse en plenitud y con dignidad. Lamentablemente, las estadísticas globales no son halagüeñas. Los adultos mayores sufren los severos efectos de la pobreza, la malnutrición, los conflictos, la exclusión social, la falta de atención médica y la inseguridad económica provocada por un orden internacional injusto y desigual.

En tal sentido, Cuba apoya los esfuerzos encaminados a elaborar un instrumento internacional jurídicamente vinculante, amplio e integral, para promover y proteger los derechos, la dignidad y el bienestar de los adultos mayores.

Señor presidente,

El envejecimiento constituye un reto socio-demográfico significativo para Cuba. Actualmente, el 22.6% de las cubanas y los cubanos tiene 60 años o más. En apenas 6 años, esta cifra se incrementará hasta el 30%.

Estos indicadores, a los cuales se suma una expectativa de vida promedio de 77 años, son el resultado de la aplicación de políticas y programas sociales del Estado cubano que priorizan al ser humano, su bienestar, calidad de vida y desarrollo integral a lo largo de la vida.

A pesar de constituir una voluntad de Estado y de Gobierno, los adultos mayores en Cuba sufren, con particular fuerza, las carencias provocadas por el bloqueo de los Estados Unidos, el cual ha sido recrudecido en extremo en los últimos años para provocar la asfixia económica del país, constituye el principal obstáculo para nuestro desarrollo y viola flagrantemente los derechos humanos de los cubanos, incluidos los adultos mayores.

El bloqueo, cuyas consecuencias se arrecian con la inclusión injustificada de nuestro país en la espuria lista estadounidense de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, provoca carencias en esferas clave para el desarrollo pleno de los adultos mayores.

De poder disponerse de los montos millonarios que hoy el bloqueo arrebata a mi país, podrían asegurarse mejores tratamientos para enfermedades no transmisibles, mayores prestaciones en el servicio público de salud en todos sus niveles, mejor acceso a los productos de la canasta básica, mejor servicio de electricidad en todas las zonas del país o mejores prestaciones de transporte público.

Aunque los desafíos son colosales, Cuba no se amedrenta ni se desvía del objetivo prioritario de continuar perfeccionando el sistema de protección de los adultos mayores.

La Constitución de la República de Cuba prohíbe la discriminación de cualquier tipo, incluido por motivo de edad. El Código Penal sanciona este delito y lo considera un agravante cuando constituye el móvil para la comisión de otros delitos.

El moderno Código de las Familias, resultado de un amplio y democrático proceso de consultas populares en 2022, estipula un sistema integral de derechos a los adultos mayores en sus respectivos entornos sociofamiliares y reconoce amplias garantías para que los adultos mayores contribuyan al desarrollo del país como sujetos activos.

Permítame concluir reiterando que el Gobierno cubano trabaja intensamente para garantizar la implementación integral del marco jurídico-institucional vigente, a fin de continuar garantizando la debida atención de los adultos mayores; así como la promoción y protección de todos sus derechos.

Muchas gracias.