Intervención del Embajador Gerardo Peñalver Portal, Viceministro Primero de Relaciones Exteriores y Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, en el debate general del tema 125, titulado “Salud global y política exterior”.

Intervención del Embajador Gerardo Peñalver Portal, Viceministro Primero de Relaciones Exteriores y Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, en el debate general del tema 125, titulado “Salud global y política exterior” del plenario de la AGNU.

Nueva York, 29 noviembre de 2023

Señor presidente:

Nos sumamos a la intervención que pronunciará Venezuela, en nombre del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas. Quisiera además apuntar lo siguiente en capacidad nacional.

Vivimos en un mundo cada vez más desigual, con profundas injusticias sociales, y contradicciones que son éticamente insostenibles. La humanidad cuenta con el desarrollo científico y tecnológico, y también con los recursos financieros necesarios para atender enfermedades curables o prevenibles. Sin embargo, hay millones de seres humanos que padecen y mueren a causa de estas. Se invierten cifras multimillonarias en la carrera de armamentos, y luego se argumenta que no hay recursos suficientes para priorizar la salud y la vida.

Esta realidad es un resultado del actual orden internacional, que es injusto en su esencia, y que privilegia los intereses de unos pocos. Apenas avanzaremos en materia de salud global bajo el orden actual. La COVID-19 lo demostró con claridad.

Los países en desarrollo enfrentamos obstáculos sistémicos y estructurales para acceder a los recursos, el conocimiento y las tecnologías que nos permitan ofrecer una mejor atención de salud a nuestros pueblos.

Urge construir un orden internacional más justo, inclusivo y equitativo, en el que se privilegie la solidaridad, la cooperación, la transferencia de tecnologías y el intercambio de experiencias, para cerrar las brechas entre el norte y el sur, y elevar los indicadores de salud de nuestros pueblos.

Bajo el orden actual, con sus instituciones financieras poco transparentes y nada democráticas, el logro de una cobertura universal de salud seguirá siendo una utopía. Es imposible hablar de universalidad, cuando cientos de millones de seres humanos carecen de acceso a los servicios de salud más básicos.

Tampoco se podrá avanzar en materia de salud mundial, mientras millones de personas vivan bajo el impacto de medidas coercitivas unilaterales, que violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y que tienen una incidencia directa y muy negativa en los servicios de salud.

Al mismo tiempo, la visión que asume los servicios de salud y la industria farmacéutica como un negocio, sólo contribuye a hacer más lejano el horizonte de una cobertura universal de salud, incluyendo al interior de los países ricos. Los deteriorados indicadores en materia de acceso a la salud de las minorías y los estratos más pobres de la sociedad estadounidense así lo confirman.

El país que se presenta ante el mundo como paladín y gendarme de los derechos humanos, no es capaz de asegurar a toda su población el acceso a servicios de salud de calidad, que resultan esenciales para el ejercicio de este importante derecho humano.

Señor Presidente:

En Cuba, la salud pública es un derecho reconocido constitucionalmente. Es responsabilidad del Estado garantizar el acceso, la gratuidad y la calidad de los servicios de atención, protección y recuperación. Para ello, contamos con un sistema de salud a todos los niveles, que es universal, gratuito y accesible a la población en todo el territorio nacional.

A costa de grandes sacrificios, y gracias a la vocación humanista de nuestro Estado, hemos podido alcanzar indicadores de salud que resultan privativos de países desarrollados, y que nos enorgullecen.

Sin embargo, para lograr estos resultados, Cuba no sólo ha tenido que sortear su condición de país en desarrollo y los desafíos asociados a la pandemia de la COVID-19, sino además la permanente hostilidad de los Estados Unidos, que ha recrudecido de manera oportunista y criminal el más prolongado bloqueo económico, comercial y financiero aplicado contra nación alguna.

El bloqueo obstaculiza seriamente el acceso de Cuba a equipos, tecnologías, dispositivos, tratamientos y fármacos, por lo que dichos suministros solo pueden conseguirse a precios más altos, con intermediarios y demoras, o sustituirse con genéricos de menor eficacia. Ello provoca dificultades para adquirir a tiempo medicamentos que son necesarios de manera cotidiana; así como falta o inestabilidad de algunos que son de uso hospitalario. Todo ello tiene un impacto directo en la salud y calidad de vida de nuestro pueblo.

No obstante, el bloqueo no logra amedrentar la resistencia creativa del pueblo cubano, ni su vocación solidaria. En estas difíciles circunstancias, Cuba mantiene sus programas de cooperación médica internacional como una prioridad. Estos programas son una legítima expresión de la cooperación Sur-Sur, y nos han permitido contribuir a la promoción y protección del derecho a la salud de millones de seres humanos en 165 naciones, durante los últimos 60 años, siendo en la actualidad 23 mil los médicos cubanos que laboran en 56 países.

Mucho más pudiera hacer nuestro país en beneficio de la salud de su población, o en apoyo a los esfuerzos de otras naciones, si pudiera contar con los recursos que el bloqueo impuesto por Estados Unidos le priva ilegítimamente.

Cuba continuará abogando por la promoción de un mundo más justo para todas las naciones y personas, en el que primen la solidaridad, la cooperación y el multilateralismo y se privilegie el ejercicio pleno del derecho a la salud.

Para concluir, permítame reiterar la condena de mi país al genocidio que se comete contra el pueblo palestino en Gaza. Los bombardeos de Israel contra la población civil y contra hospitales e infraestructuras de salud, constituyen crímenes de guerra y lesa humanidad, y han costado ya la vida a miles de personas, incluyendo profesionales de la salud, más de un centenar de personal humanitario y según informes recientes, una trabajadora de la OMS. Debe cesar la agresión contra Gaza y permitirse al pueblo palestino el ejercicio de su libre determinación.

Muchas Gracias.