Intervención del Embajador Yuri A. Gala López, Representante Permanente Alterno de Cuba ante las Naciones Unidas, en el debate abierto del Consejo de Seguridad “Implementación de la Nota S/2017/507: métodos de trabajo”.

Nueva York, 14 de marzo de 2024.

Señor Presidente:

La reforma del Consejo de Seguridad de la ONU sigue siendo un asunto pendiente. Este órgano requiere una reforma profunda para que pueda cumplir con efectividad su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales.

Debe ampliarse la membresía de este órgano en ambas categorías, que permita corregir la inadecuada representación de los países en desarrollo. La categoría de miembros no permanentes debería ampliarse, al menos hasta 15 miembros, para alcanzar la cifra de 26 miembros como mínimo. Con ello, la proporción entre miembros del Consejo y la de Estados miembros de la ONU se acercaría a la proporción que tenía al ser fundada la Organización.

Es imperativo que el Consejo de Seguridad adopte su reglamento y ponga fin a la condición de “provisionalidad” que han tenido sus reglas desde la creación de este órgano.

Los informes anuales solo recogen información básica descriptiva sobre los trabajos del Consejo y predominan las decisiones que no atienden las preocupaciones de los Estados no miembros del órgano.

La falta de informes especiales por parte del Consejo como lo solicitan los artículos 15 y 24 de la Carta de la ONU, no tiene justificación.

Persiste una preocupante y negativa tendencia creciente del Consejo de Seguridad a abordar temas que trascienden su mandato, en particular los que competen a la Asamblea General. Se amplía de manera arbitraria el alcance de la definición de paz y seguridad internacionales, en detrimento de las funciones y responsabilidades de la Asamblea General.

Señor Presidente:

Reiteramos nuestro apoyo a una reforma integral del Consejo de Seguridad, que incluya cambios drásticos en sus métodos de trabajo, para hacer de este un órgano transparente, democrático y representativo. 

Debe garantizarse la transparencia de las consultas informales y emitirse actas de las consultas oficiosas del órgano. Las reuniones informales a puertas cerradas deben ser la excepción y no la práctica. Los informes anuales del Consejo de Seguridad deben ser exhaustivos y analíticos.

Debe eliminarse el antidemocrático poder de veto. Mientras ello no ocurra, los nuevos puestos que se creen en la categoría de miembros permanentes, deben tener las mismas prerrogativas y derechos que los actuales, incluyendo el poder de veto.

En cuanto al mecanismo vigente desde 2022 sobre la explicación del veto en la Asamblea General, deben tenerse en cuenta las preocupaciones expresadas al respecto por varias delegaciones, incluida la nuestra.

Es preciso eliminar las prácticas excluyentes y garantizar una verdadera participación y democratización en las labores del Consejo de Seguridad.

Muchas gracias.