Palabras Consejero de la de Cuba ante la ONU, en el acto de homenaje al Líder Malcolm X en el aniversario 52 de su asesinato.

Queridos amigos de Harlem.

Deseo trasladarles el saludo y el abrazo sincero de nuestra Embajadora Anayansi Rodríguez, quien en estos momentos está cumpliendo una importante tarea y no le fue posible estar aquí con nosotros.

Traigo también el saludo de los diplomáticos y trabajadores de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas.  Como integrante de ese colectivo quiero expresar, en nombre de todos ellos, nuestro profundo agradecimiento por el homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro que ustedes organizaron hace sólo unos días.  Todavía vibran en nuestros corazones las sentidas manifestaciones de solidaridad con la Revolución cubana expresadas por los presentes en ese acto.

Hoy el Memorial “Malcolm X and Dr. Betty Shabazz” es todo un símbolo para la comunidad de Harlem, para esta ciudad y para este país y gracias al esfuerzo y la perseverancia de ustedes se ha convertido en un monumento a la memoria del Líder Malcolm X.

Queridos amigos,

Fue Malcolm X una de las personalidades políticas y revolucionarias más importantes del Siglo XX no sólo en los Estados Unidos, porque su lucha y sus ideas lo convirtieron en una figura de nivel mundial.

Resulta admirable la forma en que desarrolló su pensamiento político, particularmente en los últimos años de su vida.  Esa radicalización lo llevó a entender que la Revolución popular que había triunfado en la pequeña isla vecina, en 1959, también representaba los ideales por los cuales él luchaba.

Y es en ese contexto en el que se produce aquel histórico encuentro de Malcolm con Fidel,que devino una genuina expresión de solidaridad política del pueblo afronorteamericano con el pueblo cubano.

Pero el encuentro de ambos líderes tuvo, además una significación histórica que trascendió las fronteras de Cuba y los Estados Unidos.  Aquel abrazo solidario mostró también que Fidel y Malcolm compartían los mismos sueños y aspiraciones por la independencia de otros pueblos oprimidos del mundo, particularmente de África.

Recordemos que el propio año de su asesinato, 1965 –en abril de ese año- partía el Comandante Ernesto Che Guevara hacia tierras africanas con un contingente de soldados cubanos dispuestos a dar su vida por la liberación que esos pueblos.  Y allá, junto a aquellos primeros combatientes cubanos y africanos, estaba también el espíritu de Malcolm.

La historia se repitió una década más tarde, cuando decenas de miles de combatientes voluntarios cubanos acudieron al llamado de sus hermanos africanos y durante 15 años de batalla lograron cambiar el curso de la historia de África.  Allí, en las batallas para preservar la independencia de Angola, lograr la independencia de Namibia y desterrar para siempre el oprobioso régimen del Apartheid, en la primera línea de combate, estuvo también Malcolm.  Y estaba allí porque él fue precursor y pionero del internacionalismo.

Queridos hermanos,

En este mundo de hoy, en el que subsisten tantas injusticias, en el que han resurgido con inusitada fuerza concepciones racistas y xenofóbicas, en el que se profundizan las desigualdades y prevalece un orden económico injusto y en el que se pretende imponer a los pueblos la filosofía de la guerra, las ideas de Malcolm mantienen plena vigencia.

Y es nuestro deber mantener vivo su legado, porque transmite un mensaje de mucha importancia para las actuales y futuras generaciones sobre la necesidad de preservar los valores de igualdad, justicia social, independencia, solidaridad e internacionalismo; y también sobre la necesidad de defender nuestra identidad y nuestro patrimonio cultural e histórico.

Por eso, nuestro mejor homenaje a Malcolm no puede ser otro que continuar la lucha inspirados en su ejemplo.

Nuestro mejor homenaje a Malcolm no puede ser otro que continuar defendiendo nuestro Socialismo en Cuba y luchando contra el bloqueo.

Nuestro mejor homenaje a Malcolm no puede ser otro que conservar en nuestros corazones un eterno agradecimiento al pueblo de Harlem.

¡Viva la amistad entre los pueblos cubano y norteamericano!

¡Viva Malcolm X!

Patria o Muerte, ¡Venceremos!