Embajada de Cuba en Trinidad y Tobago

Fuerza de juventud en una antorcha martiana.

Fuerza de juventud en una antorcha martiana.

Primero la chispa y luego una llama. Y esa fue dos, diez, cien, miles de antorchas que fueron prendiéndose en pocos segundos, hasta alumbrar, con una luz martiana sobre una multitud de rostros jóvenes, la noche en la escalinata de la Universidad de La Habana.

No dejar morir al Apóstol, justo el día de sus cien años, fue el deber de aquellos jóvenes que, en 1953, entre ellos Fidel Castro, realizaron la primera Marcha de las Antorchas.

Ese «sol moral» que nos guía.

No es posible honrar al Héroe Nacional sin reverenciar antes al Martí de carne y hueso, de profundos sacrificios y numerosas renuncias personales, quien «saltó» por encima de su época para convertirse en ese «sol moral» que –a 170 años de su natalicio– aún nos guía.

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