Raíces del Poder Popular: democracia directa en la plaza
Nunca había sucedido un acontecimiento igual en nuestra historia. Levanté mi mano y la mantuve en alto durante largos segundos junto a más de un millón de cubanos, para aprobar la Primera Declaración de La Habana, y responder indignados a los cancilleres de América Latina, quienes condenaron a Cuba acusándola de ser un “peligro” para las demás naciones del hemisferio; reunidos en Costa Rica y convocados días antes por el Gobierno de los Estados Unidos, no representaban en absoluto los verdaderos intereses de sus respectivos pueblos.
Primera Declaración de La Habana: “No nos queda ninguna duda de que la patria vencerá”
¿Qué ha hecho Cuba para ser condenada? ¿Qué ha hecho nuestro pueblo para merecer la Declaración de Costa Rica? ¡Nuestro pueblo no ha hecho otra cosa que romper las cadenas! Nuestro pueblo no ha hecho otra cosa, sin perjudicar a ningún otro pueblo, sin quitarle nada a ningún otro pueblo, que luchar por un destino mejor. Nuestro pueblo no ha querido otra cosa que ser libre; nuestro pueblo no ha querido otra cosa que vivir de su trabajo, y nuestro pueblo no ha querido otra cosa que vivir del fruto de su esfuerzo; nuestro pueblo no ha querido otra cosa que sea suyo lo que es suyo, que sea suyo lo que es de su tierra, que sea suyo lo que es de su sangre, que sea suyo lo que es de su sudor.
Cortar caminos a la COVID-19, un esfuerzo en el que no valen los descansos
Con la mirada puesta en la aplicación de medidas más restrictivas en La Habana, a partir de este 1ro de septiembre, para propiciar el aislamiento social y contener en el menor tiempo posible las cifras de contagios de la COVID-19 en el país, el grupo temporal de trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus, encabezado por el Presidente de la República, continuó este martes el análisis de la actual situación epidemiológica en el territorio nacional.




