El 24 de febrero en nuestro país tiene gran significación histórica; que compartimos orgullosos con países de otras regiones del mundo, los cuales tuvieron mucho que ver con los hechos desencadenados a partir de ese momento en 1895, y que son recordados con respeto.
En Cuba, con el Grito de Baire, el 24 de febrero de 1895, se inició la denominada Guerra de Independencia.
Visto a la distancia, en realidad nuestras luchas por la soberanía del país habían comenzado mucho antes, desde que los indios aborígenes tuvieron que enfrentar a los colonialistas españoles, por allá por el siglo XV.
El 24 de febrero de 1895 tuvo como antecedente más cercano el alzamiento de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes aquel glorioso 10 de octubre, tras dar la libertad a sus esclavos, se lanzó a la manigua para iniciar la guerra que se extendió por espacio de 10 años, y que, tras su forzada terminación, dio paso a la denominada por Martí, nuestro héroe nacional, Tregua Fecunda.
Bien vale la pena tan solo de paso, destacar que los españoles pretendieron dar fin a la contienda en 1878 y propusieron la firma de un Pacto, el llamado Pacto del Zanjón al que se opusieron resueltamente un numeroso grupo de patriotas encabezados por el general Antonio Maceo, dado que no se habían conseguido los principales objetivos por los que se luchaba. Al decir de Fidel aquel puñado de hombres, salvó la dignidad de Cuba. La Protesta de Baraguá fue según Martí, una de las páginas más brillantes de nuestra historia. Fue Martí precisamente, quien llamó entonces a la nueva contienda, la Guerra necesaria por considerarla continuidad de la iniciada por la generación del 68.
El 24 de febrero de 1895, respondieron al llamado de José Martí, los veteranos del 68 y los pinos nuevos que, a lo largo y ancho de nuestra geografía, emprendieron el camino de la manigua. El renovado Ejército Libertador quedó integrado así por criollos, negros y blancos; pero también por hombres venidos de los más remotos lugares, sobre todo africanos y descendientes de aquellos traídos como esclavos, dominicanos, polacos, estadounidenses, chinos, puertorriqueños, españoles, venezolanos, todos empeñados en lograr la independencia de Cuba y contribuir a la de Puerto Rico.
Andando el tiempo, no resultó extraña la integración del Ejército Rebelde en la última etapa de luchas, cuando siguiendo la tradición, bajo la dirección de Fidel combatieron argentinos, mexicanos, descendientes de españoles, estadounidenses, descendientes de africanos y en fin hombres y mujeres de la nueva nación. Otra vez la manigua redentora, montañas y llanos, la invasión a Occidente y esta vez, el enfrentamiento a la acción injerencista, sólo que esta vez si los mambises entraron en Santiago.
Tras el triunfo de enero de 1959, conquistada la definitiva soberanía, nuestro pueblo comprendió perfectamente la máxima Martiana, practicada desde lejanos tiempos, Patria es humanidad y partió a saldar su deuda. Nuestros profesionales, sobre todo de la medicina han dejado huellas de su presencia en todos los continentes. Por todo lo anterior es que, el 24 de febrero constituye para nosotros una fecha de celebración que va más allá del territorio cubano.
Nuestro compromiso histórico seguirá siendo el mismo, saldar nuestra deuda con la humanidad. En tiempos de pandemia hemos vuelto a los lugares más remotos, del mismo modo que un día de allí vinieron para ayudarnos. Son tiempos de amistad, de unión, de cerrar filas para vencer ante los retos que presenta la humanidad. Solo la solidaridad nos dará la victoria. (Embacuba Ghana)
