Con motivo del Día del Libro la embajadora Ana Maria Chongo asistió a la actividad de lectura continuada de la obra Don Quijote de la Mancha, realizada el 23 de abril, con un mensaje emotivo al dar lectura al Capitulo XI de la obra más universal de la literatura española, de Miguel de Cervantes Saavedra:
PRIMERA PARTE – CAPÍTULO XI
Contexto: Don Quijote y Sancho Panza encuentran a unos cabreros que les dan de comer. Don Quijote les explica para qué existe la caballería andante, refiriéndose en primer lugar a lo que llama Edad de Oro.
Después que don Quijote hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño de bellotas en la mano y, mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes razones:
Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.
Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían.
Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia.
No había el fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza.
La justicia se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interés, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen.
En estos nuestros detestables siglos todo es diferente y se ha instituido por ello la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos.
Desta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el agasaje, y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero.
