A los pies de la Torre Eiffel, cientos de personas se reunieron y cientos de voces se unieron para exigir el levantamiento del bloqueo y el fin de las amenazas contra nuestro pueblo. Una movilización unitaria que demostró, una vez más, que la solidaridad con Cuba sigue muy viva y que la defensa de la justicia, la soberanía y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino continúa encontrando eco en Francia.
Esta jornada tuvo además un significado especial al enmarcarse en las conmemoraciones del centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz y del 73.º aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, un acontecimiento que marcó un hito decisivo en la historia revolucionaria de la Isla y cuya memoria se honra cada año con la celebración del Día de la Rebeldía Nacional.
Desde París volvió a enviarse un mensaje claro: Cuba no está sola. Frente a la política criminal del Gobierno de Estados Unidos, que mantiene su hostilidad y pretende imponer un castigo colectivo al pueblo cubano por defender su soberanía, las voces que se alzan en todo el mundo demuestran que la solidaridad entre los pueblos no puede ser silenciada.
