Cuba-China: Una amistad que ha desafiado el tiempo, la distancia y las tormentas políticas

La Habana, 25 de diciembre del 2025.- En otra conversación profunda y franca, el embajador cubano en China, Alberto Blanco Silva, desentraña los hitos históricos, la dimensión humana y la visión estratégica que sostienen la relación entre La Habana y Beijing.

Desde el legado de Fidel Castro y Xi Jinping hasta el papel del Sur Global, el diplomático insiste: “hemos alcanzado una plena madurez en nuestras relaciones”.

—Embajador, el cariño del pueblo chino hacia Cuba parece trascender la política y lo institucional. Usted lo ha vivido de cerca.

El embajador sonríe antes de recordar su primera llegada al gigante asiático. “Hace 39 años llegué por primera vez a China”, dice. Y evoca sus estudios iniciales: “estudié el idioma chino en el Instituto de Idiomas de Beijing, actualmente Universidad de Idiomas de Beijing”. Aquel contacto inicial con profesores y estudiantes lo marcó: “sus métodos de enseñanza, su paciencia para que uno aprendiera el idioma” y, sobre todo, “el cariño que profesaban hacia Cuba, para mí fue muy revelador”.

Añade una imagen deportiva que sigue viva en la memoria colectiva: “el impacto que tuvo el equipo de voleibol femenino aquí en China, “Las morenas del Caribe”. Y subraya que los aficionados sabían cada detalle: “los chinos conocen el currículum de muchas de aquellas jugadoras”.

Para el diplomático, el vínculo emocional tiene un punto común: “cuando uno habla de Cuba surge espontáneamente y de manera natural el nombre de Fidel Castro. Porque Fidel es un símbolo”.

Ese símbolo —explica— se levanta frente a la adversidad: “el único país socialista en el hemisferio occidental. Ha demostrado una capacidad de resistencia” y ha sido “solidario con las causas más justas a nivel global”, siempre “al lado del principio de una sola China”.

—¿Cómo se expresa ese reconocimiento mutuo entre pueblos?

El embajador lo define como una identificación natural: “nos hemos ayudado y hemos estado juntos en las buenas y en las malas”. Afirma que el pueblo chino valora “el optimismo del cubano, la espontaneidad” y “la hospitalidad que reciben en Cuba”. Con orgullo añade: “China forma parte indisolublemente de la forja de la nacionalidad cubana… poder decir que China es un componente esencial de nuestra nacionalidad”.

En su repaso histórico aparece otra figura clave: “Ernesto Che Guevara encabezó la primera delegación oficial que visitó China en el año 1960 y después en el año 65”. Recuerda que el Che distinguió a un país cuyos emigrantes “nunca fueron a colonizar a nadie ni a explotar a nadie, sino a trabajar”.

—Nuevas generaciones y nuevas formas de acercamiento…

El diplomático observa con interés el presente cultural: “está muy de moda ahora una canción que se llama “Mojito”, que los jóvenes chinos asocian con “la belleza natural de Cuba” y su riqueza cultural. También destaca a quienes estudiaron en la Isla: “se han convertido en multiplicadores de la imagen de Cuba en China”.

Ese movimiento humano —agrega— se potencia hoy con la conectividad aérea. Resultado: “hay un cariño auténtico y una admiración recíproca. Y los líderes han tenido mucho que ver en eso”.

—Hablando de liderazgo, ¿cómo vivió China la partida física de Fidel Castro?

El tono del embajador se vuelve solemne: “fue una noticia que conmocionó a China”. Recuerda que “el pueblo chino espontáneamente vino a depositar flores” ante la embajada. El presidente Xi Jinping acudió personalmente: “vino con los altos dirigentes chinos a rendirle tributo” y escribió “palabras muy sentidas” que evidenciaron “una prueba de identificación plena”.

Subraya que “Fidel y Xi Jinping lograron articular una relación única”, alimentada por visitas en 1995 y 2003, espacios donde se consolidó “la confianza política”, una fortaleza bilateral.

—Esa confianza también se ha visto en el diálogo político a más alto nivel.

El embajador repasa nombres y fechas: “el general de ejército Raúl Castro… estuvo en el año 1997, después en el 2005 y en el 2012”. Fue distinguido con la “medalla de la amistad”. Además, “los secretarios generales del partido de China han sido honrados con la orden José Martí”.

Sobre el legado reciente afirma: “Fidel se dio una impresión muy profunda de esa visita del 2003” al percibir el papel de China “como factor de estabilidad, de balance y de oportunidad para el mundo”.

—Más allá del afecto, hay cooperación y concertación en la agenda internacional.

Blanco Silva es categórico: “Cuba ha apoyado de manera invariable el principio de una sola China” y se ha opuesto “a la injerencia en los asuntos internos de China”. A la vez, reconoce que Beijing ha respaldado a La Habana: “en contra del bloqueo… y la espuria lista unilateral de supuestos estados patrocinadores del terrorismo”, no solo con palabras, sino “en el acompañamiento efectivo y real para que Cuba alcance también un desarrollo económico”.

—Cuba fue puente entre China y América Latina desde los inicios.

“Durante muchos años Cuba fue el único país… que tenía relaciones diplomáticas con China”, explica. Hoy, la presencia de embajadas latinoamericanas en Beijing confirma que “las relaciones entre Cuba y China son un referente”. Recuerda además que “el Foro China-CELAC… nació en La Habana”, articulando cooperación en múltiples esferas para el Sur Global.

—¿Cómo se insertan ambas políticas exteriores en esa visión compartida?

El embajador encuentra coincidencias esenciales: oposición al hegemonismo, defensa del multilateralismo y del derecho internacional. Trae a Fidel a la conversación: “todos somos pasajeros que vamos en un mismo barco”, aunque “la mayoría va en la bodega”. Xi Jinping, señala, usa la misma metáfora del barco, insistiendo en que “hay que ser inclusivo” y que nadie debe ser “lanzado al mar arbitrariamente”.

—La visita del presidente cubano Miguel Díaz-Canel a China también dejó señales claras.

“He estado en todas las entrevistas… desde 2013”, dice, y ha visto “un nivel de empatía y de comunicación” creciente. Ambos líderes, explica, comparten trayectoria desde la base y “le han dado continuidad a la obra iniciada por las dirigencias históricas”.

Recuerda que el mandatario cubano asistió tanto al 70 como al 80 aniversario de la victoria china en la guerra de resistencia: un gesto que reafirma “la lucha por la paz” y el respeto a “la memoria histórica”.

—Si tuviera que definir la relación actual, ¿con qué palabras lo haría?

El embajador no duda: “hemos alcanzado una plena madurez”, basada en “confianza política mutua” y en “consensos alcanzados a más alto nivel” que se implementan para el bienestar de ambos pueblos. Y cita a Xi Jinping: “una amistad de hierro”, “indestructible, no admite interferencias de terceros países”.

—¿Qué espera de las nuevas generaciones?

“La gran obra… ha sido una obra de generaciones”, afirma. Está convencido de que “nuevos hechos van a enriquecer esta historia” entre países “distantes geográficamente pero cercanos de corazón”. El camino —insiste— es el de dos naciones socialistas que buscan “un desarrollo sostenible” y el bienestar compartido.

Al cerrar, agradece: “ha sido un placer realmente”. Y deja una certeza: la amistad entre Cuba y China sigue consolidándose como modelo de cooperación internacional, con impacto regional y global.

Por: Valia Marquínez Sam y Cynthia Ibatao Ruiz

(CVI-CubaMinrex)

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