Cuba: patrocinador de solidaridad mundial y humanismo parte XII

Cuba: patrocinador de solidaridad mundial y humanismo parte XII

(Tomado Facebook Oriol Marrero, consejero Embajada de Cuba en Grecia ) XII entrega. Iraklio (Hércules), capital de Creta: exposición fotográfica “Con Cuba en el corazón”. 17 de octubre de 2019. Creta: mayor isla de Grecia. Se localiza en su extremo sur. Quinta en tamaño del mar Mediterráneo. Se considera el puente entre África y Europa, con una ubicación geográfica estratégica en el Egeo-Mediterráneo. De cierto modo esta región conforma una “terraza común” del espacio geo-histórico euro-asiático, heleno, africano y árabe. Su significación histórica, cultural y civilizatoria –y no solo-- es difícil de abarcar sin una lectura profunda de su pasado y presente. Creta es Creta, y solo es posible aquí pasar apuntando lo que concierne al tema en cuestión. Para algunos investigadores en las cercanías de Creta se ubicaba la perdida y nunca encontrada Atlántida de la que habló Platón, quien citado por Olegario de Andrade sería parafraseado por José Martí, al representarse a un Platón “sentado en las rocas de Egina”, quien “ve hervir los mares y ve caer las sombras que descienden a posarse en las cumbres del Himeto”. Creta es cuna y espacio geográfico fundacional y primigenio de la civilización minoica, que luego junto a la micénica engendraría la civilización griega, en tanto tronco común de “lo griego”, como apuntaba Martí. La civilización minoica es reconocida y aceptada como la civilización más antigua de Europa, la primera civilización europea. Europa era, según el mito-relato, una princesa fenicia de origen argivo --es decir de Argos, en el Peloponeso--, que sería secuestrada por Zeus, quien convertido en un toro blanco la llevó sobre su lomo a la isla de Creta. Y no la cargó por que estaba cansada, la cargó “a lo Zeus”. De modo que no es de extrañar que Zeus y Europa engendraran a Minos, el mítico rey de Creta. Así, el continente Europa toma su nombre de este mito. Y ese mito tuvo lugar, en Creta. Del mismo modo que, siempre según la mitología, el dios de dioses griegos, Zeus, principal inquilino del Olimpo, había nacido precisamente en una cueva de Creta. Si así fuese, además de “olímpico”, Zeus es de cierta manera, “cretense”. La conocida leyenda del Minotauro –de Minos, por el nombre del rey, y de tauro, toro--, según la cual el Minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que habitaba en el renombrado Laberinto construido por el arquitecto Dédalo en un palacio, sucedería precisamente en el famoso palacio del rey Minos, el palacio de Cnosos, en Creta. Con la imprescindible ayuda de Ariadna, hija del rey Minos, Teseo, hijo de Egeo, rey de Atenas, parte voluntariamente a Creta con el fin de matar al Minotauro en los laberintos del palacio de Cnosos y liberar así a los atenienses del tributo de sangre que estaban obligados a pagar al rey Minos cada año como alimento para el Minotauro, consistente en siete jóvenes y siete vírgenes. Teseo se había propuesto él mismo para que lo enviaran como tributo, pero al no concedérsele se propuso para ir voluntariamente, y tratar de cumplir la difícil meta de matar al monstruo del Laberinto, el Minotauro, para acabar con los tributos de sangre. El amor mutuo que surge entre el recién llegado Teseo y Ariadna hace que la hija del rey Minos decida ayudarlo, pues pensaba que aunque lograse matar al Minotauro le sería imposible salir del laberinto. Ariadna entrega a Teseo un ovillo de hilo de oro, que éste iría desenrollando en la medida en que entraba al laberinto, para que luego al regresar encontrara la salida. Teseo logra primero agotar y luego redimir al monstruo, y siguiendo el hilo –que a las claras no se partió-- logra salir con vida del complicado laberinto. Regresa a Atenas, no sin tomar consigo a Ariadna. Antes de partir hacia Creta para tratar de matar al monstruo, Teseo había acordado con su padre Egeo que, a modo de mensaje hacia la costa, a su regreso izaría velas blancas en su barco si había logrado el propósito. Y si no lo lograba, izaría velas negras. Pero por el camino de regreso los navegantes tuvieron que enfrentar una gran tormenta y se vieron obligados a detenerse en la isla de Naxos. Por alguna razón Ariadna baja del barco, y ya fuese porque estaba indispuesta; porque Teseo la abandonó; porque olvidaron que se había bajado; o porque dada la tormenta el barco se alejó, según cada versión de esta leyenda, la nave de Teseo se aleja de la orilla y deja en tierra a Ariadna, separándola de Teseo para siempre. El dios Dionisio encuentra a Ariadna, y la convierte en su esposa. Teseo navega triunfal hacia el cabo Sunio, en Ática, pero en medio de la alegría por su victoria sobre el Minotauro se olvida de cambiar las velas negras por las velas blancas, y sigue navegando con las velas negras. Su padre Egeo, quien lo esperaba, al ver izadas las velas negras en lugar de las blancas que comunicaban la victoria, sufre amargamente por la supuesta muerte de su hijo Teseo, y no pudiendo soportar tanto dolor se arroja al mar, por el abrupto, desgarrador y alto acantilado. Es cuando según la leyenda, al acceder al trono, Teseo pone a este mar el nombre de su padre muerto: mar Egeo. Esto no es solo mitomanía. Milenios después, como se ha publicado recientemente, hay propuestas para cambiarle el nombre al mar Egeo, puesto por Teseo después de matar al Minotauro y olvidarse de arriar las velas negras. La civilización minoica (cretense) se considera una civilización grandiosa, fundacional. Contaba con escritura jeroglífica en una etapa de su desarrollo. Fundaron importantes palacios, como el citado de Cnosos o el de Festos, entre otros. Creta llegaría a dominar todo el Egeo. Fue una gran potencia marítima y cultural. Los altos exponentes del arte minoico se muestran en el importante Museo de Iraklio, que es uno de los más importantes de toda Grecia, así como en otros museos de la isla. Durante una etapa de su desarrollo –el llamado periodo neo palacial— los minoicos utilizaban la escritura lineal A, que aún no ha podido ser descifrada, como se refleja en el relevante Disco de Efeso, encontrado en el palacio de Festos, y cuyo original se exhibe en el Museo de Iraklio. Hacia el 1400-1100 antes de Cristo los micénicos de Grecia continental dominan Creta, en gran medida asimilando su civilización. La civilización micénica no descifra esta escritura minoica, y asume la lineal B. Luego surgirían las ciudades-estados dóricas de Creta, siguiendo patrones o reglas del régimen espartano. En el 69 antes de Cristo Creta es ocupada por los romanos. Luego sería conquistada por los sarracenos y liberada en el 961 después de Cristo; en el 1204 fue vendida a los venecianos y en 1669 ocupada por los turcos. En el año 1898 fue proclamada su independencia y en 1913 se une a Grecia. Durante la Segunda Guerra Mundial existió una fuerte resistencia antifascista, y tuvo lugar allí la conocida Batalla de Creta. El Héroe Nacional cubano José Marti mencionó a la isla de Creta en tres oportunidades, al menos. Una de ellas en sus Obras, y dos veces en sus traducciones. Resulta llamativo que Martí tradujo de la lengua griega varios poemas del poeta griego Anacreonte (570-485 antes de Cristo), uno de los cuales contiene una referencia Creta, el denominado “A los amores de sí mismo”, que expresa, según la traducción martiana: “Si sabes contar las hojas todas de los árboles, y encontrar las olas del mar todo, haré a ti solo narrador de mis amores: primeramente pon de los de Atenas 20 amores y otros 15. Después de Corinto pon series de amores, pues es en la Acaya donde las mujeres son hermosas. Ponme también los Lesbios, y hasta de los Jonios, y de Caria, y de Rodas: 2,000 amores. ¿Qué dices? Apunta siempre en la tablilla. Aún no he dicho los Sirios, ni los deseos de Canobo, ni los de Creta que los reúne todos, donde el amor celebra banquetes en las ciudades. ¿Qué? ¿Quieres que te cuente aún los amores de mi alma, los de más allá de Cádiz, los de los Bactrianos y de los Indios?” En la isla de Creta está vivo el amor hacia Cuba y su pueblo, su historia y sus luchas. Hay muchos amigos de Cuba en Creta. Residen allí varios ciudadanos cubanos, algunos de los cuales han fundado familias cubano-griegas con descendencia. Varios de sus hijos cubano-griegos han participado con sus dibujos en el concurso infantil y juvenil “Con Cuba en el corazón”, que se ha organizado en Grecia por tres años seguidos, y en cuya última edición participaron niños y adolescentes de seis países, con más de 50 trabajos. Justamente fruto de este amor por Cuba, el 17 de octubre de 2019 se inauguró en la capital de la isla de Creta la exposición fotográfica "Con Cuba en el corazón", organizada, entre otros actores, por el Municipio de Heraclio, el Museo de Historia Natural y la galería Makasi, ubicada en la antigua muralla veneciana de la ciudad, como se podrá apreciar en las imágenes. La muestra estuvo expuesta entre el 17 y el 31 de octubre, y fue visitada por el público interesado. Esta edición estuvo dedicada a saludar, desde Creta, cuna de la cultura minoica, el día de la cultura cubana. En el familiar y sentido acto de apertura intervinieron Manolis Vrithias, amigo y hermano de Cuba, quien coordinó e impulsó la posibilidad de presentar la expo en Creta; la vicealcaldesa de Iraklio a cargo de la cultura sra. Aristea Plevri; el director del Museo de Historia Natural de Iraklio, sr. Nikos Poulakakis; la embajadora de Cuba, cra. Zelmys María Domínguez Cortina, y el autor de la muestra. A la apertura asistieron también representantes de la alcaldía de Heraclio, el alcalde de Festos, representantes de medios de prensa, de instituciones organizadoras, de diversas fuerzas políticas, amigos de Cuba, empresarios, cubanos residentes en Iraklio, y público en general. La televisión y emisoras de radio de Creta dieron cobertura a este evento cubano y griego, que unió aún más a ambos pueblos. En estas horas, hubo además intercambios con instituciones universitarias, con centros científicos, empresarios, encuentros e intercambios con cubanos que residen en la ciudad de Iraklio y en la segunda ciudad de la isla, Canea, donde también se sostuvo una entrevista con el alcalde de la ciudad, el cual solicitó e invitó a mostrar también en Canea la exposición fotográfica cubana, valorando la posibilidad de montar alternativamente, “Con Cuba en el corazón” y, “José Martí: con Grecia en el corazón”. Si las conocidas circunstancias lo permiten, cumpliendo la invitación de su alcaldía, se mostrará también en la ciudad de Canea, en la bahía de Suda, Creta, esta modesta pero sentida muestra que contiene un mensaje de amistad, paz, amor, de intercambio cultural entre los pueblos, de solidaridad, en esa “terraza común” del espacio geo-histórico euro-asiático, heleno, africano y árabe, bañado por el “Mediterráneo turbulento” (1881), por las “aguas coléricas del Mediterráneo” (1882), por “el mar de las cóleras tremendas y las históricas batallas” (1882), según Martí. En imágenes: apertura de la expo “Con Cuba en el corazón” en Creta. Galería Makasi, muralla veneciana de Iraklio; algunos símbolos cubanos que se veneran en Iraklio y se encuentran en la ciudad; planta de olivo más vieja del país --según se dice-- con más de 3 mil años de vida, y produce; Disco de Efeso, Museo de Iraklio; palacio del rey Minos en Cnosos, donde estarían el Laberinto y el Minotauro; cueva donde habría nacido Zeus, según la mitología; la bandera de Grecia y de Cuba izadas juntas en un importante centro científico de Creta; el sol y la gaviota, referentes comunes en Creta y en Cuba, hermanos pueblos de mar.

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