«Cuba, Rusia y los países africanos pueden convertirse en constructores de un nuevo sistema internacional». Entrevista con el embajador cubano en Guinea Ecuatorial.

La construcción de un mundo multipolar debe entenderse como la ampliación del espacio para la toma de decisiones soberanas, y en este sentido, los países africanos desempeñan un papel central: esta es la opinión expresada por el nuevo embajador de Cuba en Guinea Ecuatorial, Ángel Gustavo Suárez Cordero, en una entrevista con la Iniciativa Africana . En conversación con un corresponsal, el diplomático abordó el papel que desempeñó la "Isla de la Libertad" en la descolonización de África, los ámbitos de la vida pública en Guinea Ecuatorial en los que participan activamente los cubanos y los proyectos en los que la cooperación trilateral entre La Habana, Moscú y Ciudad de la Paz podría concretarse mejor.

 – Señor Embajador, gracias por dedicar su tiempo a hablar con nuestra agencia de noticias.

Agradezco a la Iniciativa Africana esta excepcional oportunidad. Esta es mi primera entrevista en Guinea Ecuatorial y me siento honrado de concederla a su medio de comunicación. En tan solo dos meses, este hermoso país me ha acogido como a un hijo más de esta tierra resiliente. Saludo cordialmente al pueblo hermano de Guinea Ecuatorial y declaro mi firme compromiso de trabajar codo con codo con ellos para fortalecer aún más nuestras relaciones bilaterales y garantizar que nuestra hermandad y cooperación se traduzcan en salud, educación y prosperidad para nuestros pueblos.

¿Cómo valora la contribución histórica de Cuba al apoyo de los movimientos de liberación y al fortalecimiento de la independencia de los estados africanos? ¿Qué relevancia le atribuye a esta experiencia en la actualidad, en el contexto del desarrollo de las relaciones entre los países africanos y la República de Cuba?

La contribución de Cuba a los procesos de liberación en África no puede considerarse al margen de su contexto histórico ni reducirse únicamente a su dimensión militar. Fue una parte importante y constante del proceso de descolonización del siglo XX, y siempre una respuesta a las peticiones oficiales de gobiernos soberanos que enfrentaban agresiones externas, a menudo lideradas por potencias coloniales o el propio régimen del apartheid.

Todo esto no fue un gesto oportunista ni una decisión improvisada, sino una expresión práctica y suprema del principio político integral de la Revolución Cubana: la solidaridad entre los pueblos que luchan por su dignidad y autodeterminación.

Las cifras hablan por sí solas. Más de 380.000 cubanos prestaron servicio en Angola entre 1975 y 1991. Eran combatientes, médicos, maestros, ingenieros, técnicos; hombres y mujeres que dejaron a sus familias y cruzaron el océano no por beneficios económicos o geopolíticos, sino por convicción revolucionaria.

Su contribución también influyó directamente en la independencia de Namibia y fue un factor decisivo en el debilitamiento y posterior colapso del sistema del apartheid en Sudáfrica. La historia lo reconoce, y el propio Nelson Mandela (presidente de Sudáfrica de 1994 a 1999) lo reconoció públicamente.

El comandante en jefe Fidel Castro expresó todo esto en una frase profunda que rara vez se cita íntegramente: «Sin África —sin la ayuda de África— Cuba no sería lo que es hoy». Esta afirmación no es mera retórica. Es el reconocimiento de una obligación mutua, una relación que nunca fue unilateral, sino que atestiguó una auténtica hermandad entre los pueblos.

La memoria histórica compartida constituye hoy uno de los pilares más sólidos sobre los que se asientan nuestras relaciones con los países africanos. Y cobra especial relevancia en el mundo actual, a medida que el continente avanza con determinación hacia la plena soberanía, no solo política, sino también económica y cultural.

Cuba continúa esta tradición en el contexto de la paz y el desarrollo. Nuestros médicos siguen trabajando en decenas de países africanos. Nuestros programas de cooperación educativa han formado a miles de especialistas en el continente. La Escuela Latinoamericana de Medicina ha capacitado a jóvenes africanos, quienes hoy ejercen como médicos en sus comunidades. Este es el internacionalismo cubano del siglo XXI: discreto, constante y profundamente humano.

La experiencia histórica de Cuba en África es más que un legado del pasado. Es el fundamento de confianza que nos permite sentarnos hoy a la mesa de negociaciones en igualdad de condiciones, con respeto mutuo y objetivos compartidos, para construir una cooperación que responda a las necesidades reales de los pueblos africanos y a los desafíos de un mundo en constante cambio.

¿Cómo valora el estado actual de las relaciones entre Cuba y Guinea Ecuatorial? ¿Cuáles son las prioridades actuales de cooperación entre ambos países?

Las relaciones bilaterales entre Cuba y Guinea Ecuatorial son sólidas, respetuosas y están estratégicamente enfocadas en el desarrollo humano. Se basan en la cooperación en salud y educación, formación académica y un diálogo político constante.

Actualmente hay aproximadamente 500 cubanos trabajando en Guinea Ecuatorial, principalmente en los sectores de salud y educación.

Pero más allá de las cifras, el enfoque es importante: Cuba considera la cooperación como un desarrollo conjunto de capacidades.

¿Qué tiene de particular la cooperación de Cuba con Guinea Ecuatorial en comparación con otros países de la región?

Guinea Ecuatorial ocupa un lugar especial en el mapa de la cooperación cubana en el continente africano. En primer lugar, existe un factor objetivo que facilita y enriquece nuestras relaciones. Guinea Ecuatorial es el único país de África donde el español es idioma oficial. Este idioma común crea condiciones excepcionales para la cooperación académica, universitaria, científica y cultural.

Durante años, Cuba ha formado a médicos, ingenieros, maestros y técnicos ecuatoguineanos que hablan el mismo idioma en el que aprendieron sus profesiones. Esto crea fuertes lazos.

Pero más allá del idioma, existe una afinidad política y existencial que quizás sea el fundamento más sólido de nuestras relaciones bilaterales. Cuba basa su cooperación en principios innegociables: el respeto incondicional a la soberanía de cada Estado, la no injerencia en los asuntos internos de otros y la igualdad jurídica de las naciones, independientemente de su tamaño, riqueza o peso geopolítico.

Cuba no condiciona su cooperación a la adopción de modelos económicos específicos. No impone una agenda política interna. No llega a Guinea Ecuatorial —ni a ningún otro país— con una lista de condiciones preestablecidas. Llegamos con propuestas, oportunidades y el deseo de servir.

Hemos forjado una relación con Guinea Ecuatorial basada en la confianza mutua y el reconocimiento de que ambos países —cada uno con su propia realidad y fortalezas— tienen mucho que ofrecerse mutuamente. Esta es la cooperación Sur-Sur en su sentido más puro: sin clientelismo, asimetrías impuestas ni agendas ocultas.

En el contexto internacional actual, mientras Guinea Ecuatorial emprende un camino de desarrollo y diversificación económica, Cuba está dispuesta a profundizar aún más esta cooperación, particularmente en áreas como la salud, la educación, la formación técnica y profesional y la cultura. Contamos con experiencia, voluntad política y una ventaja invaluable: una historia compartida de respeto y solidaridad.

Cuba es conocida por su "diplomacia médica". ¿Cuántos especialistas cubanos trabajan actualmente en Guinea Ecuatorial y existe algún plan para ampliar su presencia?

Varios cientos de médicos, enfermeros y maestros cubanos trabajan actualmente en Guinea Ecuatorial. Sin embargo, reducir esta experiencia al término "diplomacia médica" sería insuficiente. Para Cuba, se trata de diplomacia solidaria, principio fundamental de la Revolución Cubana.

La solidaridad no es una herramienta táctica, sino una convicción ética. Fidel Castro (primer ministro cubano de 1959 a 2008 – nota del editor) la definió como "el deber de compartir lo que tenemos, no lo que nos sobra", y esto es lo que transmito en cada una de mis reuniones.

Nuestros profesionales participan voluntariamente en misiones aprobadas por gobiernos soberanos, mediante contratos transparentes y de conformidad con el derecho internacional. Estos programas se enfrentan actualmente a presiones externas.

Se han realizado declaraciones con el objetivo de desacreditar la cooperación médica cubana e incitar al abandono de las misiones. Cuba considera tales acciones una injerencia en la soberanía de los Estados anfitriones y un intento de obstaculizar la prestación de servicios esenciales de salud y educación. A pesar de ello, la cooperación continúa, ya que se basa en acuerdos legítimos y en la voluntad soberana de los países involucrados.

En Guinea Ecuatorial, contamos con 243 docentes cubanos, distribuidos en seis provincias, 17 distritos y dos municipios. Estos especialistas trabajan en 40 centros educativos. El 62% de nuestro personal posee maestrías o doctorados en educación, lo que demuestra el alto nivel de cualificación de los empleados de la misión.

La Brigada Médica Cubana en Guinea Ecuatorial está compuesta por 211 personas, divididas equitativamente entre la isla y el continente. Este personal incluye médicos, dentistas, enfermeros titulados y otros profesionales de la salud.

El personal participa en el tratamiento y la promoción de la salud mental, en programas de posgrado desarrollados conjuntamente con el Ministerio de Salud y Bienestar Social y la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial. Este proyecto es un legado fraterno del Comandante en Jefe Fidel Castro y de Su Excelencia Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Presidente de la República de Guinea Ecuatorial.

Estamos presentes en todos los distritos del país, incluida la provincia de Annobón (la provincia más pequeña del país tanto en superficie como en población, ubicada en la isla del mismo nombre – nota del editor).

Además de todo lo anterior, cabe destacar que Guinea Ecuatorial alberga a un número significativo de cubanos. Algunos tienen contratos personales aquí, mientras que otros han encontrado el amor. La nación cubana se extiende más allá de nuestras fronteras geográficas.

Esta presencia demuestra la profesionalidad del pueblo cubano y su respetuosa integración en otras sociedades. Durante mis viajes a Guinea Ecuatorial, fue un orgullo personal y profesional para mí presenciar el respeto y la admiración que se ganaron nuestros compatriotas.

Dado el alto nivel de cooperación de Cuba en materia de educación y formación en África en general y en Guinea Ecuatorial en particular, ¿qué perspectivas ve para su mayor expansión en los próximos años?

La cooperación de Cuba en África ha demostrado durante décadas un enfoque sostenible y colaborativo, centrado en el desarrollo integral del capital humano. Miles de jóvenes africanos se han graduado en universidades cubanas en campos como la medicina, la ingeniería, la educación y las ciencias agrícolas. Posteriormente, contribuirán al desarrollo de sus países.

En el caso de Guinea Ecuatorial, esta colaboración ha tenido un impacto significativo. Los especialistas formados en instituciones cubanas ocupan ahora puestos clave en hospitales nacionales, centros de atención primaria de salud y universidades.

La colaboración no se limita a las becas. Incluye apoyo académico, actualizaciones continuas de investigación y fortalecimiento institucional. Se están desarrollando programas de consultoría curricular, intercambio de profesorado y formación avanzada en métodos pedagógicos y gestión universitaria. También se fomenta la formación en servicio, especialmente en el sector sanitario, donde la transferencia de conocimientos se produce directamente en hospitales y clínicas.

En los próximos años, esperamos una colaboración más integral que combine formatos de aprendizaje presenciales e híbridos, impulse la innovación y fortalezca la capacidad nacional.

¿Qué papel pretende desempeñar Cuba en África Central hoy en día?

Cuba se esfuerza por ser un socio confiable y respetado, enfocado en el desarrollo humano. Nuestra experiencia en salud preventiva, alfabetización y capacitación técnica ha contribuido al fortalecimiento de la capacidad nacional.

El general de ejército Raúl Castro afirmó que Angola fue un capítulo brillante en la historia del internacionalismo cubano. Hoy, este capítulo continúa escribiéndose en hospitales, aulas y proyectos educativos en todo nuestro continente hermano.

Cuba y Rusia mantienen relaciones tradicionalmente estrechas. ¿Están ambas partes dialogando sobre la coordinación de esfuerzos en el continente en general y en África Central en particular?

Cuba mantiene relaciones estratégicas con la Federación Rusa. El presidente Vladimir Putin ha destacado públicamente la importancia histórica y estratégica de los lazos entre ambos países.

En el contexto africano, la cooperación no se percibe como una competencia geopolítica, sino como una complementariedad basada en el respeto mutuo.

Cuando convergen las capacidades tecnológicas, la experiencia médica y la voluntad política soberana, pueden surgir iniciativas conjuntas que fortalezcan los sistemas hospitalarios, mejoren la formación profesional y apoyen sectores productivos estratégicos. La clave no reside en la cantidad de proyectos, sino en su impacto social y su sostenibilidad.

¿Son posibles los proyectos trilaterales con la participación de Cuba, Rusia y Guinea Ecuatorial?

Los acuerdos trilaterales no solo son posibles, sino que también podrían ser muy beneficiosos si se desarrollan con claridad estratégica, respeto a la soberanía y una auténtica complementariedad de capacidades. La cooperación entre Cuba, la Federación Rusa y Guinea Ecuatorial podría basarse en el principio fundamental de que cada parte aporte su experiencia probada, evitando duplicaciones y garantizando la sostenibilidad.

Por ejemplo, en el ámbito de la salud, Cuba cuenta con una amplia experiencia en la organización de sistemas de atención primaria, la formación de médicos y la gestión de hospitales en entornos con recursos limitados. Rusia posee capacidades tecnológicas, equipos médicos avanzados y experiencia en ingeniería hospitalaria. Guinea Ecuatorial aporta liderazgo, infraestructura básica y priorización en el sector de la salud.

Un proyecto concreto podría ser la creación o modernización de un hospital universitario, donde la tecnología y el equipamiento sean suministrados desde Rusia, la formación clínica y académica sea apoyada por especialistas cubanos, y el personal médico ecuatoguineano sea capacitado gradualmente hasta que asuma el control total del centro.

Un elemento clave para el éxito de este tipo de proyectos sería el establecimiento de un mecanismo de coordinación técnica tripartito con equipos mixtos que definan objetivos medibles, cronogramas, financiación clara y realicen evaluaciones periódicas de los resultados.

Como señaló el presidente ruso Vladimir Putin, la cooperación internacional debe basarse en el respeto mutuo y la igualdad soberana de los Estados. Cuba comparte plenamente este enfoque.

– En el contexto del surgimiento de un mundo multipolar, ¿qué papel, en su opinión, pueden desempeñar Cuba, Rusia y los estados africanos en el fortalecimiento de la cooperación entre los países del Sur Global?

La transición a un orden internacional multipolar no es solo un fenómeno geopolítico. Se trata de cómo los Estados del Sur Global expresan ahora sus opiniones de manera diferente, defienden su soberanía y construyen alternativas de desarrollo. En este contexto, Cuba, la Federación Rusa y los Estados africanos pueden desempeñar un papel fundamental en tres dimensiones esenciales: política, económica y humana.

Políticamente, su función primordial es la defensa consecuente de la auténtica multipolaridad y el derecho internacional. La igualdad soberana de los Estados, el principio de no injerencia y el respeto a la libre determinación deben dejar de ser meras declaraciones formales para convertirse en práctica permanente. Cuba ha defendido históricamente estos principios en la ONU, incluso bajo la presión del embargo económico impuesto por Estados Unidos, cuya naturaleza extraterritorial viola las normas básicas de la convivencia internacional.

En el plano económico, el Sur Global necesita avanzar hacia mayores niveles de cooperación horizontal. Esto implica promover mecanismos financieros alternativos, facilitar el comercio en monedas nacionales, fomentar la transferencia de tecnología sin condiciones políticas y desarrollar cadenas de producción regionales.

Rusia posee potencial industrial, energético y científico; África cuenta con recursos naturales y una población joven y dinámica; Cuba puede aportar conocimientos especializados en capital humano, salud pública y formación profesional. La combinación de estas fortalezas de forma complementaria puede reducir la dependencia histórica y fortalecer la resiliencia colectiva.

En la dimensión humana, que considero la más importante, el Sur Global debe priorizar la cooperación centrada en las personas. Los acuerdos macroeconómicos no son suficientes: los beneficios deben traducirse en hospitales mejor equipados y universidades modernizadas, acceso a la energía, seguridad alimentaria y oportunidades para la juventud. Cuba ha demostrado que, incluso en condiciones económicas difíciles, es posible priorizar la salud y la educación.

La construcción de un mundo multipolar no debe entenderse como una confrontación entre bloques, sino como una ampliación del espacio para la toma de decisiones soberanas. En este sentido, los países africanos desempeñan un papel central. África no es un campo de batalla competitivo, sino un actor principal en el nuevo orden internacional.

Cuba, Rusia y los estados africanos pueden contribuir a garantizar que el Sur Global deje de ser visto como una periferia y se convierta en un polo activo de innovación, cooperación y estabilidad.

Para lograrlo, debemos actuar con coherencia, de forma coordinada y con una visión estratégica a largo plazo. En definitiva, nuestro papel no es el de antagonistas, sino el de constructores de un sistema internacional más equilibrado, inclusivo y respetuoso.

Recientemente, la Embajada de Cuba organizó un evento conjunto con la agencia Iniciativa Africana y el Centro Cultural Ruso. ¿Cómo valora la importancia de este encuentro humanitario e informativo y qué perspectivas vislumbra para la cooperación futura en los ámbitos cultural y social?

“Fue un evento de gran significado simbólico y cultural, un espacio para el diálogo abierto con jóvenes ecuatoguineanos deseosos de reflexionar sobre la historia y de estrechar lazos entre nuestras comunidades culturales y académicas.

En el futuro, planeamos ampliar los intercambios culturales, académicos y mediáticos mediante medidas específicas. Estas incluyen la organización de concursos de pintura y dibujo para jóvenes y niños inspirados en la historia, la identidad y la amistad entre los pueblos; la realización de exposiciones de arte de artistas cubanos y ecuatoguineanos; y la promoción de exposiciones fotográficas itinerantes que reflejen momentos significativos de la cooperación bilateral. También planeamos organizar proyecciones de películas cubanas seguidas de debates sobre temas sociales, históricos y culturales.

En el ámbito social, nos esforzamos por organizar foros juveniles similares al que se celebra en el Centro Cultural Ruso: permitirán que las nuevas generaciones se conozcan mejor y construyan puentes sólidos.

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