Cubanas en Mali celebran el Día Internacional de la Mujer

Bamako, 9 de marzo de 2026.- La comunidad de cubanos residentes en Mali celebró este domingo 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, en la sede de la Misión Diplomática de Cuba.

Organizada por la Asociación de Cubanos Residentes en Mali y la Embajada de Cuba, la actividad homenajeó las luchas de las mujeres por la justicia, la igualdad y la dignidad y la participación destacada de la mujer cubana, en la primera línea de la transformación de la sociedad del país caribeño, demostrando que, como expresó Fidel Castro, “la mujer es una revolución dentro de la Revolución”.

En sus palabras de bienvenida, la Encargada de Negocios Viviana Hernández Fonseca subrayó que ese protagonismo femenino en la construcción de nuestro proyecto de país se tradujo en políticas concretas que abrieron caminos inéditos para la igualdad y la participación plena de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, en lo cual la Federación de Mujeres Cubanas, fundada por Vilma Espín, ha sido durante décadas un pilar fundamental para la defensa de los derechos de la mujer y que ese compromiso continúa fortaleciéndose con iniciativas como el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, que reafirma el compromiso del Estado cubano con la igualdad, la justicia social y la eliminación de cualquier forma de discriminación o violencia.

Hernández señaló que gracias a ese esfuerzo colectivo, las mujeres son mayoría en sectores de alto nivel de competencia, incluyendo la profesiones científicas e intelectuales; en el sector administrativo y de servicios; y que Cuba es actualmente el segundo país a nivel mundial con mayor proporción de féminas diputadas, con el 57,4% de los escaños de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

“Pero celebrar también implica reconocer los retos que aun enfrentamos. Persisten manifestaciones de machismo y estereotipos que debemos continuar desmontando con educación, conciencia y solidaridad. Muchas mujeres continúan asumiendo la doble jornada del trabajo profesional y la mayor responsabilidad cotidiana del hogar, junto con la carga mental que implica sostener la vida familiar”, advirtió la diplomática, resaltando que “a estas realidades se suman las enormes dificultades que implica vivir y desarrollarse en un país sometido durante décadas a un bloqueo económico injusto, recrudecido en los últimos años, que limita recursos esenciales, el combustible, el transporte, la vida diaria de nuestras familias; y aun así, las mujeres cubanas continúan siendo el sostén del hogar, las guardianas de la esperanza y la dignidad”.

En este sentido, Hernández hizo referencia a una carta pública de una mujer cubana, que se hizo viral recientemente en las redes sociales, denunciando con valentía los efectos de esa política de asfixia económica sobre la vida del pueblo cubano, haciendo escuchar la voz de miles de mujeres que, dentro y fuera de la Isla, defienden el derecho de Cuba a vivir y desarrollarse en paz y piden justicia, respeto y solidaridad para su país.

“En estos tiempos tristes y convulsos, cuando se pretende imponer la ley de la fuerza, cuando la guerra y la devastación invaden el mundo, amenazando la existencia misma de la humanidad, cuando mueren por las balas y por el hambre tantos inocentes y nuestra isla es cada vez más amenazada militarmente”, la diplomática cubana referenció igualmente el conmovedor poema “Carta de una madre cubana a una madre norteamericana”, de Jesús Orta Ruiz (el Indio Naborí), en el cual, con el lenguaje sensible que caracteriza a una mujer, a una madre, se hace un llamado a la convivencia pacífica, más allá de fronteras e ideologías.  

“Madre de ojos azules,

madre de Norteamérica,

por la vida de Robert de cabellera de oro

y la vida de Juan de cabellera negra,

cantemos a la paz

dulce canción fraterna.

Y no dejes que turbios mercaderes,

Que piensan en el oro

y en tus hijos no piensan,

manden a Robert, a tu joven rubio,

a matar y a morir en mis palmeras.

De madre a madre te lo advierto:

Dile a tu hijo que no venga.”

“Ese llamado a la paz, a la comprensión entre los pueblos y a la defensa de la vida es también profundamente femenino y humano”, afirmó Hernández tras leer el fragmento del poema.

La diplomática cubana trasladó además a sus compatriotas que “aquí, en Mali, cada una de ustedes representa a Cuba con su trabajo, su talento y su humanidad, contribuyendo al desarrollo de esta tierra hermana y manteniendo vivos al mismo tiempo nuestros valores, nuestra cultura y nuestro espíritu solidario”.

En representación de la Directiva de la Asociación de Cubanos Residentes en Mali, Yaritza Font Suárez afirmó que la mujer cubana es fuerza, amor y sabiduría, capaz de transformar el mundo con la valentía de sus sueños”. “La mujeres somos guardianas, sembradoras de esperanza y ángeles constructoras del futuro”, agregó, a la vez que exhortó a todas las féminas a seguir “levantando la voz, sembrando justicia y construyendo un mañana donde la igualdad, más que un ideal, sea nuestra realidad compartida.”

“Qué cada 8 de marzo nos recuerde que el verdadero cambio comienza cuando creemos en nuestro poder y luchamos por un mundo más igualitario. En 2026 seguimos avanzando con más confianza, motivación, igualdad, derechos, oportunidades, y con la emoción de llevar a cabo nuestros sueños”, expresó, compartiendo para reflexión la siguiente frase del poeta brasileño Paulo Coelho: 

"Todo el mundo tiene un potencial creativo, y la mujer más aún, entonces, una vez que emprendes la decisión de expresarlo, puedes comenzar a cambiar el mundo; así que, no importa cómo te sientas hoy, levántate, vístete, muéstrate!"

 Por su parte, los caballeros cubanos presentes en la actividad se sumaron al homenaje con un gesto de admiración y respeto, declamando un hermoso poema dedicado a las mujeres.

De esta manera, la comunidad celebró la identidad de la mujer cubana, dentro y fuera de la Isla. Una identidad marcada por la valentía, la determinación y el patriotismo, pero también por la dulzura, la alegría, la solidaridad y la extraordinaria capacidad de aportar a cualquier sociedad en la que nos encontremos.

El ameno encuentro contribuyó a la unidad de la comunidad cubana en Mali, a ratificar su sentido de pertenencia y solidaridad colectiva como parte del pueblo de Cuba y a recordar que, dondequiera que estemos, las mujeres cubanas seguimos siendo fuerza, conciencia y esperanza. (EmbaCuba Mali)

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