Cuba hizo gala de su riqueza cultural y sus tradiciones en la primera edición de la Feria Diplomática de Namibia, celebrada en los Jardines del Parlamento, en Windhoek.
Con un stand dedicado a mostrar los atractivos de la Isla y una presentación artística que llevó el ritmo cubano a la muestra cultural, la representación de la nación caribeña compartió con el público namibio una parte de su identidad y patrimonio.
La titular del ministerio de Relaciones Internacionales y Comercio de Namibia, Selma Ashipala-Musavyi, tuvo a su cargo la inauguración de esta iniciativa que se desarrolló bajo el lema «Conectando naciones, creando oportunidades».
La Feria, concebida para propiciar el diálogo, el intercambio cultural y la cooperación económica, logró acercar a la población de esta nación africana a los países representados por sus misiones diplomáticas.
En ese escenario de encuentro entre naciones, Cuba mostró la diversidad de su cultura, la singularidad de sus tradiciones y algunos de los elementos más reconocidos de su patrimonio.
El stand cubano reunió información actualizada sobre la Mayor de las Antillas y una muestra de artículos tradicionales que despertaron el interés por conocer más acerca del país. Las guayaberas, los tabacos, los mojitos, el ron y la gastronomía criolla formaron parte de la exposición, junto a otros elementos representativos de las costumbres e identidad nacional.
Los colaboradores y cubanos residentes en Windhoek fueron protagonistas esenciales. Su contribución a la preparación y el montaje del stand permitió mostrar una Cuba auténtica, arraigada en sus costumbres y presente en el corazón de quienes la representan más allá de sus fronteras.
Uno de los momentos más destacados tuvo lugar durante la muestra cultural cubana, con la presentación de una rueda de casino integrada por colaboradores y un cubano residente.
Al compás de la música del terruño, los participantes llevaron a los Jardines del Parlamento la energía, la alegría y la espontaneidad de esta popular expresión danzaría que forma parte de las celebraciones y la vida cotidiana de su pueblo.
Desde los sabores de la cocina criolla hasta los pasos de la rueda de casino, Cuba regaló a Windhoek una parte de su esencia. La Isla se hizo sentir con la fuerza de sus tradiciones, la alegría de su música y la riqueza de una identidad que continúa tendiendo lazos de amistad con la querida Namibia.







