De Camino al Día de África. La Embajada de Cuba en Marruecos se Suma a las Iniciativas

Rabat, 19 de abril de 2020. Contagiados del entusiasmo generado en las redes sociales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba por las iniciativas alrededor de la celebración del Día de África en nuestro país, la Embajada de Cuba en Marruecos contribuyó con varias iniciativas.

La primera estuvo relacionada con una hermosa obra del pintor cubano Luis Alberto Saavedra dedicada a la ciudad marroquí de Tánger. Muestra la puerta del mar con una marroquí sentada en caftán y un laúd, instrumento muy común en nuestras dos culturas.

"La novia de Tánger"

También del mismo autor, utilizamos una obra dedicada a la mujer / madre cubana, que representa los más sagrados valores de la cubanía y su herencia multicutural y por ende africana.

A Cuba, Madre Suprema

Como parte del #Reto Africano que se hizo viral en las cuentas de Facebook de muchas y muchos cubanas y cubanos, nuestra Embajada hizo una contribución a partir de una de las prendas típicas y preciosamente elaboradas para la mujer marroquí: el caftán.

La cubana Haydeline Díaz, Presidenta de la Asociación de Cubanos y Marroquíes de Francia.
 

Randa Jebrouni, Presidenta fundadora de la Asociación de Amistad y Solidaridad entre Marruecos y América Latina.

Finalmente y no menos importante, utilizamos una selección de textos tomados de un artículo del historiador cubano José Cantón Navarro, en el que se relaciona ampliamente la estrecha relación de nuestro Héroe Nacional con el continente africano y en particular con el mundo árabe.

"Nuestro Apóstol fue un enamorado de la cultura universal; estudió la vida creadora de todos los pueblos, y la reflejó admirablemente en sus obras. Resulta lógico, por consiguiente, que encontremos en sus escritos y discursos, en su conciencia y en sus sentimientos, un amor infinito a todos los hombres –sin importar colores, credos ni nacionalidades–, y una solidaridad militante con todos los que pelean contra el vasallaje, las desigualdades e injusticias en cualquier rincón del planeta. Su denuncia contra esos males, así como su palabra de aliento a los luchadores, va desde los pueblos indios de toda la América, diezmados por la explotación, la humillación y el exterminio, hasta las tribus africanas, víctimas de los colonialistas, traficantes de esclavos e imperialistas...."

" Y entre los pueblos que gozaron de su simpatía más activa, de su mayor apoyo y defensa, se encuentran los árabes.

Cuando Martí no ha cumplido aún sus 16 años, escribe su primer drama en versos, “Abdala”, en el cual simboliza a Cuba por medio de una tierra árabe, Nubia, que lucha contra el invasor. Son también árabes los personajes de ese drama, sobre todo el protagonista, en el cual se descubre al propio Martí. Además, una mujer nubia representa a la madre del Apóstol, cuyo amor inmenso no le permite comprender ni admitir el sacrificio de su hijo. Así, se reflejan en ese drama los dilemas familiares que tiene el propio Martí, sus sueños e ideales, y su decisión de lucha a muerte contra la dominación colonial. Y todo ello, reiteramos, se desarrolla simbólicamente en un escenario árabe, con personajes también árabes.

A partir de entonces, en todas las etapas de su vida, Martí hallará motivos suficientes para evocar y honrar a esa raza sufrida, laboriosa y rebelde. Entre 1875 y 1895, no hay un sólo año en que falten referencias a esa temática en sus escritos. "

" Si quisiéramos resumir en sólo dos líneas el alto concepto que estos pueblos le merecían a Martí, bastaría con citar un comentario que hizo sobre un cuadro (“La batalla de Tetuán”) (hoy Marruecos) del gran pintor catalán Mariano Fortuny.

En ese comentario, el Maestro se refirió a los árabes como “aquellas ágiles y encantadoras criaturas que forman el más noble y elegante pueblo de la tierra”. Afirmación tan precisa no podía reducirse, en hombre de su rigor conceptual y su honestidad, a una bella frase ocasional, sino que entrañaba un conocimiento sólido de los pueblos árabes y una innegable simpatía hacía ellos. Pienso que las raíces de esta afinidad son numerosas.

De entrada, hay que tener en cuenta los principios internacionalistas que guiaban invariablemente al Apóstol; su temprana decisión de echar su suerte con los pobres y oprimidos del mundo, y su conocimiento de las luchas milenarias de los pueblos árabes contra las potencias colonialistas, lo que nos hermanaba con ellos, pues sufríamos parecidas injusticias y peleábamos contra los mismos enemigos. ..."

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