Declaración conjunta de Acto de Solidaridad y Amistad con Cuba, 2 de junio de 2026
La administración Trump debe reconocer la soberanía y el derecho a la autodeterminación de Cuba.
En estos momentos, Cuba se enfrenta a la mayor crisis desde la victoria de la Revolución en 1959. Tras la invasión de Venezuela en enero de este año, la administración Trump, alegando que Cuba supone una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, anunció que impondría aranceles adicionales a los países que suministraran petróleo a Cuba, obligó a Venezuela, México y otros países a suspender el suministro de petróleo a Cuba y, además, está llevando a cabo un bloqueo marítimo que prohíbe físicamente el transporte de petróleo. Como resultado, la economía se encuentra en una situación aún más difícil, sumándose a los efectos del bloqueo económico que dura ya 65 años, desde 1962, y a los daños causados recientemente por la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo.
La administración Trump también ha incluido en su lista de sanciones a las empresas cubanas Gaesa y More Nickel. Como consecuencia, la empresa canadiense Sherritt, que tiene participación en Moa Nickel, se ha visto obligada a retirarse del mercado cubano y se le está impidiendo hacer negocios con Gaesa. Esto supone una gran pérdida de ingresos en divisas para Cuba.
Debido a la política de bloqueo petrolero de la administración Trump, desde enero de este año no ha llegado nada de petróleo a Cuba, salvo la excepción del suministro realizado por un barco ruso en marzo. Debido a la escasez de petróleo, últimamente se han producido cortes de electricidad de más de diez horas incluso en la capital, La Habana; el transporte público se ha reducido drásticamente; 2,7 millones de personas en todo el país carecen de suministro de agua; y en el ámbito sanitario, unos 100 000 pacientes, de los cuales 12 000 son niños, están a la espera de ser operados debido a la falta de electricidad. Se trata de un acto que puede calificarse de castigo colectivo y que viola el derecho internacional, el derecho internacional humanitario y la Carta de las Naciones Unidas.
Además, la Administración Trump está llevando a cabo un proceso penal contra el líder de la Revolución Cubana, el ex presidente del Consejo de Estado Raúl Castro, por considerarlo responsable del derribo de un avión civil en 1996. Este caso ya está zanjado, ya que se trata de un acto de defensa basado en el derecho internacional, en el que se ejerció la soberanía ante las repetidas violaciones del espacio aéreo cubano. Esta acusación, que amenaza a Cuba con la posibilidad de llevar a rastras al ex presidente del Consejo de Estado Raúl Castro, supone un abuso de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses y va en contra del derecho internacional, que se asienta sobre el sólido principio de la igualdad soberana de los Estados.
Esperamos que se resuelva el conflicto entre Cuba y Estados Unidos, que el mar Caribe sea un mar de paz y que el pueblo cubano pueda llevar una vida tranquila. Para ello, creemos que es necesario que el Gobierno de Estados Unidos reconozca la soberanía y el derecho a la autodeterminación de Cuba, levante el bloqueo económico, retire a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, elimine todas las sanciones, deje de interferir en los asuntos internos y establezca una relación de igualdad y paridad.
2 de junio de 2026. Reunión con el viceprimer ministro Eduardo Martínez. Asistentes
