Washington, 16 de octubre. En entrevista concedida a la agencia EFE, la segunda jefa de misión de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Diéguez, denunció la falta de avances hacia un diálogo serio entre La Habana y Washington y calificó las restricciones estadounidenses al suministro de petróleo a la isla como un «castigo colectivo» contra el pueblo cubano, por sus consecuencias sobre los servicios esenciales y las condiciones de vida de la población.
La diplomática aseguró que Cuba mantiene su disposición a conversar con la Administración de Donald Trump sin precondiciones, sobre cualquier asunto y bajo los principios de respeto mutuo, igualdad soberana y no injerencia en los asuntos internos. Diéguez advirtió, además, que La Habana toma en serio las declaraciones de las autoridades estadounidenses sobre una posible intervención militar, pero subrayó que la defensa de la independencia y la soberanía constituye una prioridad irrenunciable para el país.
La representante cubana alertó sobre los efectos de las restricciones al combustible en el funcionamiento de los hospitales, los apagones y la atención médica. Según las cifras que ofreció, la mortalidad infantil ha aumentado hasta nueve fallecimientos por cada mil nacidos vivos, mientras unas 96.500 personas esperan una intervención quirúrgica y 32.000 embarazadas aguardan por una ecografía. Frente a las críticas de Washington a la gestión económica de la isla, defendió los esfuerzos del Gobierno para administrar los recursos disponibles en medio de las dificultades.
Diéguez expresó también su confianza en que la comunidad internacional volverá a respaldar en Naciones Unidas el levantamiento del embargo estadounidense, pese a las presiones que, según denunció, afrontan algunos países. Asimismo, sostuvo que las restricciones limitan las oportunidades de cooperación y el acceso de ciudadanos estadounidenses a avances de la industria biofarmacéutica cubana. La diplomática consideró posible normalizar las relaciones entre ambos países a pesar de sus diferencias históricas y reiteró que ese proceso requiere voluntad política, respeto mutuo y garantías de soberanía. «Cuba se merece vivir en paz», concluyó.
