DISCURSO DE LA EMBAJADORA DE CUBA EN BULGARIA, MARIETA GARCÍA JORDÁN, ACTO 131 ANIVERSARIO DE LA CAIDA EN COMBATE DEL HÉROE NACIONAL JOSÉ MARTÍ. 19.05.2026.

Buenas tardes, estimados invitados.

José Martí, el Héroe Nacional de Cuba, el más universal de los cubanos, el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada en el año de su centenario en 1953, el fundador del Partido Revolucionario Cubano, el Maestro, Poeta, Brillante intelectual, diplomático, periodista; es homenajeado hoy al cumplirse 131 años de su caída en combate, en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, “de cara al sol”, como previó en sus versos,  en un enfrentamiento con los soldados españoles mientras combatía por la independencia de Cuba.

De José Martí, como de otros dignos líderes de la Revolución Cubana, no hablamos en pasado.  Su obra y ejemplo permanecen cada día, mostrándonos que la lucha continúa y el camino de la independencia, que con orgullo elegimos y conquistamos el 1ro de enero de 1959, sigue siendo nuestro objetivo: “con todos y para el bien de todos”.

En la actualidad  se encuentran cada vez más vigentes el pensamiento martiano y la obra del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de quien este año se celebra su Centenario.  

El acto que realizamos hoy no solamente rinde homenaje a José Martí. En el actual escenario internacional y de Cuba, nuestro acto es una reafirmación de apoyo a Cuba, de solidaridad con el pueblo y el gobierno, ante la escalada de amenazas de la Administración de Estados Unidos. 

El gran combate contra el imperialismo de Estados Unidos fue siempre entendido por Fidel como la continuación del que en silencio emprendiera Martí.   Martí entendió la naturaleza del poder emergente al norte del continente y los peligros que ese poder entrañaba para Cuba y para los pueblos de América Latina.  Afirmó que su deber era “impedir a tiempo que los Estados Unidos se extendieran por las Antillas y cayeran, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Cuba enfrenta actualmente una de las coyunturas más graves de su historia contemporánea.

Mi país está bajo la amenaza de una agresión militar directa por parte del Gobierno de Estados Unidos. No se trata de paranoia ni de una apreciación equivocada. Las declaraciones formuladas reiteradamente por altos funcionarios y las propias acciones del Gobierno estadounidense así lo corroboran.

Cuba no es una amenaza inusual ni extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos, como se afirma en las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente Trump el 29 de enero y el 1ro. de mayo de este año, lo cual constituye una mentira deliberada. Cuba es un pequeño país, que nunca ha atacado a ningún otro ni se prepara para hacerlo. Es mi país la nación que está siendo amenazada y atacada.

El objetivo fundamental del gobierno de Estados Unidos de derrocar al Gobierno Revolucionario Cubano no ha cambiado. El bloqueo económico, comercial y financiero constituye el eje central de su política de máxima presión contra Cuba, buscando asfixiar su economía, generar carencias y descontento para provocar un estallido social que induzca a un cambio del orden constitucional legítimamente establecido por el pueblo cubano en ejercicio de su libre determinación.

Nada ilustra mejor la naturaleza criminal y contraria al Derecho Internacional del bloqueo del gobierno de EE.UU. contra Cuba que el memorándum interno del subsecretario de Estado Lester Mallory, del 6 de abril de 1960: “La mayoría de los cubanos apoya a Fidel Castro. El único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales. Hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba. Una línea de acción que, (…), logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento final del Gobierno”.

Con esta decisión, el gobierno de los Estados Unidos, a través del chantaje, la amenaza y la coerción directa a terceros países, intenta imponer componentes adicionales de presión a las acciones de asfixia económica que desde el primer mandato de Trump fueron dispuestas para impedir la entrada de combustibles a nuestro país. El objetivo es el mismo desde que se impuso el bloqueo en la década del 60: “negarle dinero y suministros al pueblo para, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Con la aprobación de una Orden Ejecutiva el 29 de enero de este año, Estados Unidos introdujo una medida adicional y extraordinaria, que consiste en imponer aranceles a cualquier país desde cuyo territorio, empresas u organizaciones empresariales se exporte combustible hacia Cuba. Esto equivale, en la práctica, a un bloqueo energético total que se suma a un bloqueo económico ya recrudecido y a la acumulación de sus efectos durante más de 60 años.

El 1ro. de mayo, el Gobierno de Estados Unidos emitió una nueva Orden Ejecutiva que reitera la designación de Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, lo cual constituye una mentira flagrante.

Por primera vez, esta orden establece sanciones secundarias que pueden aplicarse contra cualquier persona, entidad o empresa involucrada en actividades relacionadas con Cuba, incluso si sus intereses en la economía estadounidense no tienen conexión alguna con mi país. Esto representa un paso extremadamente agresivo y sin precedentes en la aplicación extraterritorial del bloqueo contra mi patria.

Esto es un acto de guerra. Equivale a un bloqueo naval. Es una acción que causa un daño extraordinario a nuestro pueblo y a cada familia cubana, y que también está teniendo un impacto muy grave en nuestra economía.

De hecho, comenzó a afectarnos desde temprano, cuando mandos militares estadounidenses empezaron a perseguir, interceptar y confiscar buques petroleros extranjeros en el Caribe y más allá.

No se trata solo de un ataque criminal contra Cuba, sino también contra las prerrogativas soberanas de los Estados. Es un acto inaceptable de intimidación contra cualquier país. El bloqueo brutalmente reforzado tiene un impacto devastador e incalculable en la vida cotidiana del pueblo cubano. Es un acto de genocidio y un castigo colectivo que causa un daño humanitario extraordinario, sufrimientos, privaciones y penurias extremas a las familias cubanas.

Como consecuencia, Cuba se encuentra trabajando en condiciones muy adversas, que tienen un impacto directo  en la vida de todo nuestro pueblo.  En primer lugar, la generación eléctrica, que impacta en largos cortes de electricidad, en la vitalidad de la producción, en los servicios a la población como el bombeo de agua la distribución de alimentos y productos básicos; en las comunicaciones, en los servicios médicos; en la educación; en el transporte terrestre y en el abastecimiento de combustible a las aerolíneas que vuelan a Cuba.   

Actualmente, la tasa de mortalidad infantil en Cuba se ha duplicado. Al cierre del año 2025, se situó en 9,9 muertes por cada 1000 nacidos vivos. De igual modo, la tasa de supervivencia de los niños que padecen cáncer descendió de 85 por ciento a 65 por ciento. Alrededor de 100 000 pacientes, incluidos 12 000 niños, esperan por una cirugía.

Es notable ver cómo las familias cubanas se han adaptado a estas circunstancias críticas, y cómo nuestro pueblo, de manera creativa, innovadora, resiliente y firme —pero, al mismo tiempo, optimista— enfrenta las consecuencias.

Nadie debe tener dudas sobre la determinación del pueblo cubano de defender su soberanía, su independencia y su autodeterminación. Los agresores encontrarán a un pueblo unido, dispuesto a enfrentar cualquier agresión contra nuestra patria.

Ante las actuales circunstancias amenazantes, el Gobierno no ha permanecido inmóvil. Ha actualizado y flexibilizado las regulaciones para la inversión extranjera directa en Cuba. Se han abierto nuevas oportunidades para que los cubanos residentes en el exterior participen en nuestro programa de desarrollo socioeconómico. Se ha dado prioridad a acelerar la transformación de la matriz energética de nuestro país mediante inversiones en fuentes de energía solar fotovoltaica, para lo cual estamos recibiendo una invaluable asistencia de países amigos.

Cuba no está sola.  Reconocemos y agradecemos profundamente cada iniciativa para recolectar fondos; cada campaña de denuncia; cada expresión de apoyo que se ha organizado desde diferentes regiones y en este caso desde los amigos de  Bulgaria. Cada acción que ustedes realizan llega a Cuba como un gran abrazo de esperanza.

¡Cuba resiste! ¡Cuba no se rinde! Sabemos que tenemos amigos en el mundo y esa certeza nos hace sentir más fuertes.

Agradecemos, en nombre del pueblo cubano, las múltiples expresiones de respaldo y solidaridad recibidas de los amigos de Bulgaria y de los cubanos residentes, muchos de los cuales se encuentran presentes.  Confiamos en la conciencia de la comunidad internacional en su capacidad de movilización para oponerse a la agresión y al recrudecimiento del bloqueo contra Cuba. 

Este año, cuando celebramos el centenario del Natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la estrecha relación entre los pueblos de Cuba y Bulgaria debe preservarse y fortalecerse como un ejemplo positivo de lo que puede lograr la solidaridad entre naciones hermanas.

Cuba Vive y Vencerá, inspirada en los ejemplos de Martí y Fidel.

Muchas gracias!

 

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