Estimado Jabra Khoury, nos honra tener el privilegio de hacer entrega a usted de la Medalla de la Amistad, aprobada por el Consejo de Estado de Cuba a propuesta del MINREX y del ICAP.
Un reconocimiento a su trayectoria consecuente de solidaridad y apoyo a la Revolución cubana y en defensa de la soberanía de la nación.
Reconocimiento además por el apoyo y ejemplares relaciones de trabajo que durante estos años han existido con nuestra misión diplomática y que hoy aún se mantienen, porque están basadas en el respeto, el cariño, y la coincidencia de valores, principios y convicciones inquebrantables.
Es a la vez una merecida distinción a un hermano palestino jordano, que desde muy joven hizo suyo la admiración de la ayuda solidaria que la revolución cubana ha brindado a la causa palestina y que fue creciendo a través de los años, haciendo méritos propios hasta llegar a ser merecedor de su nombramiento como Cónsul Honorario de la República de Cuba ante el Reino Hachemita de Jordania, en decreto emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba el 20 de febrero de 1998 y rubricado en la Habana por el Ministro de Relaciones Exteriores.
Muchas cosas pudieran mencionarse hoy de la ejemplar trayectoria del eterno Consul Honorario Jabra desde que asumió sus responsabilidades consulares: el valioso apoyo al trabajo consular de la Embajada con los cubanos residentes en Amman; el trabajo sistemático y de gran profesionalidad con las agencias de viajes para estimular el turismo a Cuba; la interacción con empresas y hombres de negocios para explorar posibilidades de intercambio comercial y de inversión en la isla, el apoyo logístico a los innumerable viajes de nuestro embajadores y funcionarios para las actividades de concurrencia desde la sede diplomática en Damasco; su valiosa participación en representación de Cuba en las disimiles actividades organizadas por la Cancillería y el cuerpo diplomático en Jordania, pero sobre todas las cosas, siempre presente en su actuación, la defensa de la imagen de la revolución cubana, su sentido de humanismo y solidaridad ante los diferentes sectores de la sociedad jordana, que han significado una contribución relevante al fortalecimiento de las relaciones constructivas, de cooperación y respeto entre los gobiernos y pueblos de Jordania y Cuba que se expresan a través de la educación, la cultura, el deporte, la ciencia, y la estrecha coordinación de posiciones en los organismos internacionales.
Solo nos resta decir, ¡Gracias siempre hermano Jabra por todo!
¡Hasta la Victoria Siempre!
Cuba seguirá con su pueblo en resistencia defendiendo su independencia y soberanía, frente a la recrudecida y genocida política del imperialismo yanqui, que no logrará su propósito de doblegarla.

