Estimados compañeros y amigos;
Excelentísimos señores Embajadores de las hermanas Repúblicas de Nicaragua y Venezuela, dignos hijos de la Patria Grande:
Nos convoca hoy la memoria viva. Y es que conmemorar el 173 aniversario del natalicio de José Martí, el más universal de los cubanos, no es un ejercicio de nostalgia o mero formalismo, es un acto de supervivencia y de fe inquebrantable en la Victoria, ese sentimiento que nos llega desde aquellos próceres pioneros que se levantaron contra “el carcomido” régimen colonial.
El ideario martiano, su pensamiento y su acción, son hoy más necesarios que nunca frente a las renovadas apetencias imperialistas de ese "gigante de las siete leguas" que Martí conoció “desde sus entrañas” y cuya esencia expansionista denunció con lucidez meridiana. No olvidar que antes que Lenin, ya el Apóstol nos dejaba en sus crónicas sobre la Conferencia Internacional Americana de 1889, sus apreciaciones sobre los monopolios y sus apuntes filosóficos sobre lo que después conoceríamos como Imperialismo.
La visión humanista de Martí no solo buscaba la libertad de Cuba, sino el equilibrio del mundo. Él supo avizorar con asombrosa exactitud los retos de la "república nueva" en Cuba y los desafíos que enfrentaría Nuestra América ante el empuje del Norte. Martí comprendió que una Cuba independiente era la barrera necesaria para impedir que Estados Unidos se extendiera por las Antillas y cayera, con esa fuerza más, sobre nuestras dolorosas tierras de América.
Anoche, en Cuba, la Marcha de las Antorchas volvió a iluminar las calles, un suceso que nos lleva inevitablemente a rendir homenaje también a Fidel. Fue él quien, en 1953, no dejó morir al Apóstol en el año de su centenario. Aquel desfile histórico de la que la que devino Generación del Centenario alumbró el camino de los héroes que luego se inmolaron en los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes e inauguraron la última etapa de nuestras luchas por la liberación nacional.
Y hoy, aquí estamos, las generaciones que vivimos el contexto histórico del Centenario de Fidel.
La simbiosis del pensamiento martiano y fidelista ha nutrido nuestra cubanía y demuestra la continuidad inquebrantable de nuestro proceso revolucionario. En estos tiempos donde los "sietemesinos canijos" claman por anexiones e intervenciones, Martí y Fidel nos señalan la única ruta posible: para la salvación de la nación y de la patria, no hay más camino que la independencia total y la defensa a ultranza de nuestra soberanía.
Saludamos con orgullo a los representantes de Nicaragua y Venezuela. Cuba se suma, hoy como siempre, al llamado por la defensa de Venezuela, suelo querido donde también ha quedado la sangre cubana en la lucha por la dignidad. Hoy también, va nuestro homenaje a los 32 hermanos caídos en combate durante la agresión estadounidense a Caracas. Como bien dijo el Maestro: "Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo". Esa hermandad es roca firme frente a la injerencia.
Frente a quienes pretenden dividirnos, el mensaje es claro:
"¡Los árboles han de ponerse en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!"
Y ante el acecho del enemigo, recordemos que:
"Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes".
¡Gloria eterna a José Martí!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Viva Nuestra América unida!
(EmbaCuba Bélgica)



