Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la clausura del Séptimo Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura, en el Palacio de Convenciones, el 30 de julio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.
(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)
Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;
Queridas diputadas y queridos diputados:
Deseo iniciar mis palabras, hoy Día de los Mártires, con el merecido homenaje de la Asamblea al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, diputado de esta Legislatura y de todas las anteriores desde la fundación del Parlamento en 1976 (Aplausos).
Ramiro, símbolo de la Generación del Centenario, es uno de los paradigmas de la Revolución junto a Fidel, Raúl, Che, Almeida, Guillermo y otros que harían interminable esta lista, son referentes de un invaluable legado de valores y cualidades éticas, morales y patrióticas de obligada atención en momentos tan cruciales para nuestra nación.
Como sus hermanos de esa generación histórica a la que nos honra y compromete dar continuidad, Ramiro nos deja un extraordinario legado: entregado en cuerpo y alma a la gran obra de la que fue fundador, trabajando y combatiendo hasta el último aliento. Nos confirma que para un revolucionario no hay descanso, ni en la acción ni en los sueños que inspiran la acción. Un ejemplo de humildad, él encarna esa idea martiana, tan asumida por Fidel, de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Promovió la unidad en torno al Partido, practicó siempre la firmeza inquebrantable frente al imperialismo, y asumió como propia la gran advertencia del Che de que en el imperialismo no se puede confiar, pero ni tantico así.
No hablo de Ramiro en pasado, porque no hay despedida posible para él. Evoco su ejemplo entre nosotros, servidores del pueblo y defensores de la Revolución, para remarcar la trascendencia de su obra, pero sobre todo por la inspiración que nos deja frente a los colosales desafíos actuales.
Compañeras y compañeros:
Los meses transcurridos entre el anterior Periodo Ordinario de Sesiones, en diciembre de 2025, y el que ahora clausuramos, han estado marcados por un escenario extremadamente complejo y amenazante, propio de una fortaleza sitiada.
Desde la artera agresión militar a Venezuela y el secuestro de su legítimo Presidente el 3 de enero de este año, la concepción de un mundo basado en leyes está siendo borrada por completo y amenazando con convertir al planeta en un lugar mucho más anárquico e inseguro de lo que era ya como consecuencia del feroz avance del capitalismo neoliberal.
El régimen neofascista instalado hoy en Estados Unidos reedita, sin recato, algunos de los horrores que en la primera mitad del siglo XX desatara el fascismo alemán en su afán expansionista.
Los puntos de convergencia entre uno y otro régimen resultan cada vez más alarmantemente peligrosos para el destino de la humanidad y la paz mundial.
La xenofobia, el excepcionalismo nacionalista, la mentira como instrumento de dominación, el culto a la personalidad, la proscripción de las ideologías adversas, el atropello de las culturas, la conquista de territorios y el despojo de sus recursos naturales, o el castigo colectivo a grandes poblaciones humanas no distinguen, sino que emparentan cada vez más al fascismo hitleriano con el que va dando señales de reemergencia.
No olvidemos que una parte del mundo miró para otro lado cuando se desataban los horrores del genocidio en Gaza, y para la historia quedará la impunidad y crueldad con la que aún masacran a ese pueblo e intentan extinguir su cultura.
Organismos de Naciones Unidas calculan que entre 75 000 y 90 000 habitantes de la Franja perdieron la vida como consecuencia de la guerra. Alrededor del 60% de las víctimas son mujeres y niños inocentes, además de los más de 10 000 desaparecidos bajo los escombros de edificios bombardeados.
Insatisfechos con su perversidad, los autores del crimen generaron un desplazamiento poblacional de casi 2 millones de personas hacia una reducida franja de unos 35 a 40 kilómetros cuadrados, lo que eleva la densidad poblacional a niveles extremos de entre 30 000 a 40 000 personas por kilómetro cuadrado, algo insostenible en términos de capacidades de refugio, agua, saneamiento y atención.
Es preciso y urgente tomar conciencia de la gravedad de los hechos: cualquiera de nuestras naciones puede ser otra vez Gaza.
Sin que haya cesado totalmente ese genocidio, se intenta reeditarlo sobre más de 9 millones de cubanos a través de un bloqueo económico y un cerco energético, que han llevado el sufrimiento del pueblo cubano a niveles extremos, prácticamente incompatibles con las necesidades básicas de la vida moderna.
Los cínicos y mentirosos artífices de esa política criminal niegan el bloqueo energético. No hablan de la Orden Ejecutiva firmada por el Presidente estadounidense, el 29 de enero de 2026, en la que amenaza con penalizar a cualquier nación que provea de combustible a Cuba.
La acción se inserta en la capacidad que ha demostrado el Gobierno estadounidense para someter la voluntad de Estados soberanos mediante la coerción y la intimidación con el uso de aranceles comerciales, lo que obliga prácticamente a todos los países a participar voluntaria o involuntariamente en el cerco económico contra Cuba.
Debido a esa arbitrariedad, Cuba solo ha recibido un buque de combustible en los últimos siete meses.
Las implicaciones económicas y sociales de ese castigo colectivo son humanamente insoportables.
El bloqueo a la entrada de diésel o fueloil le ha impedido al Sistema Electroenergético Nacional disponer, cada día, de unos 1 400 megawatts, en la llamada generación distribuida, que en meses anteriores había recibido una importante inversión para su recuperación y optimización.
Si bien es cierto que esas capacidades no habrían eliminado totalmente los molestísimos apagones actuales, es obvio que se habría aliviado su duración de manera apreciable.
La afectación eléctrica a los hogares cubanos, como consecuencia del bloqueo petrolero, acarrea otros grandes problemas a las familias cubanas, como las paralizaciones en el bombeo de agua, prolongando los ciclos de abasto del imprescindible recurso.
Ante la falta de combustibles y lubricantes, hemos visto afectarse mucho más las cosechas agrícolas y la siembra para meses venideros. También la mayoría de los procesos productivos industriales se han paralizado.
El turismo, el más dinámico generador de ingresos frescos, está seriamente afectado por la persecución a los mercados internacionales, la falta de combustibles para la aviación internacional y las amenazas a las empresas hoteleras que operaban en Cuba.
El sistema de salud, sus terapias intensivas o las cada vez más limitadas intervenciones quirúrgicas están bajo la amenaza permanente de un apagón que compromete la vida de los pacientes.
A todo ello hay que sumar las semanas y meses de espera en puertos internacionales de miles de contenedores con insumos médicos, alimentos, equipos fotovoltaicos, piezas y materiales para resolver problemas de las plantas generadoras de electricidad, entre otros recursos indispensables para el sostenimiento de la vitalidad del país, todo debido a las amenazas a las navieras, las mismas que transportaban importaciones del sector privado como materias primas o bienes de primera necesidad que comercializan directamente en el mercado nacional.
Solo he mencionado algunos de los efectos en la economía y la sociedad de este fascista cerco que no deja dudas sobre la perversidad y desprecio con que Estados Unidos trata al pueblo cubano, con la extrema crueldad con que intenta someterlo y utilizarlo en su propósito de derrocar a la Revolución.
Se persigue la colaboración médica cubana, sobre la base de repugnantes falacias, para cortar una importante fuente de financiamiento con la cual se sostenía el sistema de salud público, gratuito y universal, y los efectos de esas medidas se agudizan cada vez más con la carencia de insumos y recursos indispensables para este vital sector cubano.
Pero a los imperialistas no les basta el cerco energético, ni cortar al máximo nuestras legítimas fuentes de ingresos financieros, también persiguen, atacan, coaccionan cualquier forma de inversión y comercio exterior.
La Orden Ejecutiva del primero de mayo de 2026 amenaza a individuos y empresas extranjeras, sean del país que sean, con sanciones secundarias sobre sus cuentas personales, visas a Estados Unidos y otras consecuencias, si mantienen cualquier tipo de vínculo comercial con Cuba.
Estamos asistiendo a la expresión más extensa y profunda de un empeño despiadado, por parte de la mayor potencia del planeta, para desconectar a la economía de un pequeño Estado insular de la economía del resto del mundo.
Mientras está en marcha este genocidio contra el pueblo de Cuba, sus ejecutores mienten descaradamente al mundo negando sus crímenes.
Mienten con tal desfachatez que ni siquiera son capaces de justificar o convencer de sus mentiras a representantes de esa nación ante el congreso federal. Por estos días se han viralizado en las redes las honestas preocupaciones de algunos congresistas que se niegan a ser cómplices del crimen y cuestionan el bloqueo y las amenazas de agresión a Cuba con el decoro que les falta a los aprendices de führer de la actual administración.
La admirable actitud de esos legisladores, así como la de The People’s Forum, Pastores por la Paz, Code Pink y otras organizaciones estadounidenses, solidarias con Cuba durante décadas, nos recuerdan las emotivas reflexiones que provocó siempre en Fidel el apoyo de lo más noble del pueblo norteamericano. Conociendo la verdad, el pueblo norteamericano estará indudablemente del lado justo.
El bloqueo, según nuestros cálculos y de los organismos internacionales, ha costado a Cuba un acumulado de más de 150 000 millones de dólares. No es una cifra en abstracto, se refleja en toda nuestra vida cotidiana.
La sesión especial de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, celebrada el pasado 7 de julio, mostró el amplio repudio de la comunidad internacional a esa política agresiva. El intento estadounidense de impedir el debate fue rechazado de modo aplastante con una votación de 136 contra 9.
Y en la misma medida en que el imperio miente y manipula, alardea de sus ayudas al pueblo cubano. No puede haber cinismo y maldad mayor que privar a un pueblo de la satisfacción de sus necesidades más perentorias, para después jactarse de una ayuda que no cubre en absoluto el enorme costo por día que genera el cerco genocida a la isla.
¿Alguien puede creer realmente que este plan de asfixia colectiva es solo un golpe quirúrgico contra el Gobierno y sus dirigentes? Los hechos evidencian claramente que sus objetivos buscan provocar el estallido social, dividir y golpear hasta lo más profundo al pueblo cubano.
Como han comentado historiadores y analistas, el plan de Estados Unidos contra Cuba solo es comparable, en sus objetivos y perversidad, con la reconcentración de Weyler que, a golpe de hambre, diezmó a la población cubana. ¡De esa historia venimos y de la voluntad de vencer también!
Compatriotas:
Ante el complejo escenario que he descrito, ¿cómo persistir en la construcción del socialismo, cómo encontrar los recursos materiales y financieros para mantener las conquistas sociales de la Revolución? Igual que en etapas anteriores, particularmente complejas, como el Periodo Especial, cuando bajo la conducción del Comandante en Jefe, y posteriormente con el liderazgo del General de Ejército, se transformó el modelo económico para adaptarlo a las desafiantes circunstancias externas, en el contexto actual nos hemos propuesto emprender las transformaciones que exige el momento, bajo la conducción del Partido, de manera colegiada y democrática, en consulta con el pueblo, sin comprometer la independencia, la soberanía nacional, ni las conquistas sociales de la Revolución.
Las 176 medidas aprobadas para la Transformación Económica y Social tienen total coherencia con los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el 2011, desde el Sexto Congreso del Partido.
Además, son reflejo de la opinión popular recogida en las miles de asambleas realizadas en todo el país, cuando a finales de 2025 se sometió a consulta el Programa de Gobierno, ya aprobado por este Parlamento en el mes de diciembre.
En los días posteriores a su aprobación hemos estado atentos a los estados de opinión acerca de ellas y hemos compartido espacios de intercambio con varios compañeras y compañeros de diferentes instituciones. Por lo tanto, conocemos que existen preocupaciones legítimas y francas sobre el límite de crecimiento del capital privado, la concentración de riquezas y capital por una persona, lo relacionado con los derechos de superficie, usufructo y negocios inmobiliarios, la posibilidad de privatización de empresas estatales, la ampliación y naturalización de la desigualdad, la eliminación de los subsidios en servicios altamente sensibles para la población, la transparencia en los procesos de licitación de activos, el rol del mercado, el posible impacto ideológico con la presencia de relaciones capitalistas y la falta de mecanismos de participación y control popular para combatir efectos negativos y a la corrupción. A todos estos asuntos hay que prestarles suma atención para evitar distorsiones.
Las transformaciones que hoy implementamos no son para más capitalismo, sino para defender y avanzar en la construcción socialista; un socialismo que pone al ser humano en el centro de su obra.
La participación y el control popular no quedan en el pasado, sino que constituyen una línea de trabajo permanente y no puede quedar como una consigna. En lo inmediato iremos a un proceso de discusión desde las estructuras del Partido con los trabajadores para argumentar, esclarecer, convocar, aportar, optimizar y corregir sobre la marcha, en tiempo real.
La efectiva implementación de estas transformaciones constituye una prioridad estratégica para la nación, y así tenemos que entenderla todos con sentido de país. Entrañan cambios no exentos de riesgos, pero asumir un desafío es la primera condición para vencerlo.
Implementarlas lleva gradualidad, aprendizaje y conciencia de que puede que algo no nos salga bien desde el primer momento, pero todo tendrá solución si nos mueve una constante disposición a rectificar, modificar y ajustar todo lo que sea necesario, con inmediatez y sin burocratización.
En este punto quiero hacer un reconocimiento a la labor profunda y ágil de los diferentes grupos que trabajan, tanto en el contenido de las transformaciones como su sustento legislativo. Gracias a esto hoy podemos decir que 120 de ellas ya están listas para aplicarse.
Hemos priorizado las que promueven la liberación de las fuerzas productivas, las que fortalecen el sistema empresarial, estatal y no estatal, como todo un entramado empresarial en nuestro Modelo Económico y Social, con relaciones armónicas entre ellas, además de las que facilitan la autonomía de los municipios y de la empresa estatal socialista.
Si trabajamos bien podemos reactivar de inmediato un grupo de producciones y servicios que tributan directamente al pueblo, con una mayor oferta y una mejor relación entre salario y precios, así como incrementar las exportaciones y los tan necesarios ingresos en divisas.
Para ello propiciaremos incentivos a las inversiones, a las asociaciones económicas entre el sector estatal, el privado y el cooperativo, y alianzas que permitan aprovechar capacidades y potencialidades que hoy están subutilizadas.
Se trata de una construcción colectiva en función de lograr una mayor protección social y ello demanda máxima disciplina con el máximo de eficiencia.
Esta Asamblea ha dado un paso fundamental al aprobar cinco normativas jurídicas que respaldan más de veinte transformaciones en marcha. La aprobación e implementación inmediata de estas normas responde al principio de construirlo todo con seguridad jurídica, como garantía para aquellos que emprendan estos procesos. Es una fase en la que no nos podemos estancar y en la que tenemos que seguir avanzando.
Muchos se preguntarán en el barrio, en la cola, en el surco, en el taller: ¿qué aportan estas normas ante las carencias que enfrentamos? La respuesta es clara: son el blindaje jurídico al heroísmo cotidiano de nuestro pueblo. No son normas frías, son el motor de las transformaciones necesarias para la prosperidad. Son el instrumento que convierte la resistencia creativa en victoria tangible, que protege los derechos conquistados, mientras abrimos nuevos caminos hacia el futuro.
Representan el equilibrio necesario para preservar las conquistas sociales que nos definen como Revolución, mientras abrimos espacios a la iniciativa y a la creatividad que necesita la economía cubana para prosperar. Es, en definitiva, lo que Fidel llamó “cambiar todo lo que debe ser cambiado”. Todo este esfuerzo legislativo sería letra muerta sin el heroísmo cotidiano del pueblo al que pertenecemos.
Como ya hemos expresado y quiero ratificar una vez más de manera categórica: las transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos, no responden a ningún tipo de exigencia derivada del limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este periodo. Son el fruto de una decisión soberana de Cuba (Aplausos).
Para su implementación resulta clave desarrollar el concepto de genuino Poder Popular, que implica la rendición de cuentas, las acciones comunitarias en función de solucionar problemas, la transparencia, los presupuestos participativos, la gestión amplia de los trabajadores en sus centros laborales, el control popular, los espacios de debate público, la articulación de todos los actores económicos en las estrategias de desarrollo local y territorial, y la generalización de las mejores experiencias de trabajo comunitario.
No será suficiente contar con una dirección general desde el nivel central, ni con la coordinación a nivel provincial. Lo determinante será lograr una eficaz ejecución operativa a nivel territorial y comunitario.
Quiero llamar la atención sobre la importancia de la descentralización de las facultades económicas que se otorgan a las provincias, pero particularmente a los municipios. Que nadie espere que venga de afuera una solución mágica. Todo depende, en primera instancia y cada vez más, de nosotros mismos, de nuestros propios esfuerzos y de todos los que quieran sumarse.
Hay que romper la inercia, vencer obstáculos, cambiar mentalidades, desterrar burocratismos estériles, y enfrentar resueltamente la corrupción en el menor tiempo posible.
Repito, recuperación económica y social, las dos tienen que ir a la par. Para ser más claro, la gradual recuperación económica tiene que llevarnos en la misma medida a la recuperación social, priorizando a los más vulnerables y a los sectores de mayor urgencia.
En otras palabras, la eficiencia económica debe servir a la justicia social, en la cual se resume buena parte del sentido de la Revolución y de su compromiso con el pueblo.
No vamos a instaurar un capitalismo depredador ni una privatización masiva del patrimonio nacional como a algunos les preocupa. Nada más alejado del sentido de estas transformaciones.
No habrá, y esto debe quedar bien claro, privatización de la salud, la educación, la ciencia, la cultura ni los servicios estratégicos para la nación. Lo que existe es la voluntad política de recuperarlos todos, de generar ingresos y riquezas para llevarlos a niveles de calidad superior, gratuitos y universales.
En este complejo proceso de trascendencia estratégica para la nación, será determinante el papel de vanguardia del Partido Comunista de Cuba como fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado.
Demanda actualizar e innovar lo relacionado con el papel del Partido, la militancia y el militante en la empresa estatal socialista, en las empresas privadas y en la comunidad, además de estimular y propiciar el fomento de espacios de debate teórico y práctico continuos sobre los problemas cotidianos y perfeccionar y actualizar las dinámicas de funcionamiento de las organizaciones de masas y sociales.
Se impone una conducta ética cada vez más elevada entre todos los que ocupamos responsabilidades de dirección, que guíe cada decisión que tomemos.
Esta Asamblea es la representación de nuestro heroico pueblo. Es la voz institucionalizada de una nación que no se arrodilla, que no se doblega y que no se rinde (Aplausos).
Cuando Martí escribió que la Patria es humana o no es, no pedía un Estado que gobernara sobre el pueblo, sino un Estado que gobernara desde el pueblo. Esta Asamblea tiene que ser la materialización de ese sueño, lo es, y así seguirá siendo (Aplausos).
Aprovecho la oportunidad para resaltar experiencias que hemos apreciado en los recorridos e intercambios en comunidades, municipios y provincias por estos meses y semanas.
En el complejo panorama electroenergético que vivimos se han incrementado las entidades estatales y privadas que han incorporado fuentes renovables de energía a sus procesos, e incluso, muchas de ellas han brindado sus servicios a la población.
Se avanza a nivel territorial para que los principales objetivos económicos y sociales funcionen con fuentes renovables de energía, a partir de un programa nacional de Gobierno, pero también con la participación y los aportes que han hecho las diferentes formas de gestión.
En el abasto de agua, tan difícil por estos días, deben ser reconocidas empresas estatales y privadas que han puesto en función de varias comunidades sus medios para la transportación de agua, además de que existen iniciativas con la creación de nuevos reservorios. Experiencias similares se aplican, aún de manera limitada, en la recogida de desechos sólidos en varias comunidades.
En otro asunto de particular complejidad como la disponibilidad de dinero en efectivo, que incide sobre todo en el pago a los trabajadores y, lo más sensible, a los jubilados, se encaminan soluciones con la participación de formas estatales con sus cajas extras y de formas no estatales que se han brindado para colaborar en este empeño.
Igualmente quiero destacar la mejor situación que hoy tiene el llamado Sistema de Atención a la Familia, a partir de remodelaciones estructurales y mejoras en su servicio de alimentación a los más vulnerables, donde se han implicado también los diversos actores económicos.
Transcurre con buen impacto el apoyo a los más de 32 programas sociales orientados a la atención de las personas y familias en situación de vulnerabilidad, que va creando una conciencia de solidaridad colectiva a nivel comunitario, lo que debemos reconocer, alentar y multiplicar.
Tenemos muchas insatisfacciones, que persistirán mientras no logremos aliviar las difíciles condiciones por las que estamos transitando; pero existen buenas experiencias que van aportando y que tenemos el deber de generalizar.
Es justo reconocer la intensidad del trabajo desplegado a nivel de barrios y consejos populares durante estos duros meses, con la participación directa de los cuadros del Partido, del Estado, del Gobierno, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas y sociales, de los sistemas empresariales y administrativos, incluso hasta altas horas de la noche y de la madrugada.
Diputadas y diputados:
La Revolución se encuentra amenazada militarmente por el régimen fascista estadounidense que, como hemos advertido y sostenemos, solo traería terribles e impredecibles consecuencias para la paz regional y un innecesario costo en vidas humanas de cubanos y estadounidenses, que jamás deseamos.
No hay nada, absolutamente nada, que justifique ni la agresión ni las amenazas. Los planes contra Cuba se gestan sobre bases falsas y se alimentan de las más burdas mentiras y manipulaciones.
Con tantas o más mentiras se trata de construir un pretexto para una agresión militar a Cuba, sobre la base del ridículo y patético relato de que esta pequeña isla subdesarrollada es una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Es así como actúa el imperio: no solo destruye, sino que además construye el dispositivo discursivo para que la destrucción parezca merecida e inevitable.
Ante este eventual escenario no permanecemos impasibles. No deseamos una guerra con Estados Unidos, somos un pueblo de paz.
El Gobierno de Estados Unidos conoce perfectamente bien la disposición de Cuba a encontrar, por la vía del diálogo, solución a las diferencias bilaterales y avanzar hacia una relación de entendimiento sobre la base del respeto a nuestros derechos soberanos.
En la región de América Latina y el Caribe se observa un palpable giro político hacia la extrema derecha. Los avances prometedores que se lograron en las últimas décadas en defensa de los derechos soberanos y a favor de la integración y la cooperación regionales han cedido paso a manifestaciones de subordinación, bajo la presión del imperialismo estadounidense, el sometimiento a los intereses de una gran potencia y la predisposición de gobiernos elitistas de derecha que se han entregado al gran capital transnacional, divorciados de las necesidades de sus pueblos.
Aun en este contexto, contamos con el respaldo y la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y disfrutamos de relaciones fraternales con varios de los gobiernos de la región.
Sobre nuestro hemisferio e impulsada por sectores reaccionarios y ultraconservadores de Estados Unidos, acechan las viejas sombras del macartismo y la Guerra Fría. La historia es bien conocida, por mucho que quiera ocultarse. El costo humano en represión, asesinatos, desaparecidos y vidas destrozadas bajo el yugo de las dictaduras fascistas y opresivas que florecieron en la región en aquel periodo debería servir como enseñanza para las nuevas generaciones.
Recientemente, se observa el esfuerzo por criminalizar la genuina trayectoria de solidaridad de Cuba con las causas justas y los pueblos que aspiran a un mundo mejor, y también contra las francas expresiones de solidaridad, amistad y respaldo a Cuba desde todos los rincones del planeta, incluido los Estados Unidos.
El panfleto propagandístico publicado por el Departamento de Estado que declara a Cuba como capital del comunismo del siglo XXI es el intento más reciente de poner la historia al revés.
Ante estos nuevos planes ratificamos firmemente que nada nos desviará de la asumida vocación solidaria, internacionalista y antimperialista (Aplausos). Forman parte de nuestra identidad, como también el empeño en construir relaciones de amistad y cooperación con todos los países y pueblos.
Compañeras y compañeros;
Amado pueblo de Cuba:
El camino es difícil, la situación es compleja, pero la voluntad de vencer es inquebrantable (Aplausos). No somos una nación en disputa ni una colonia; somos un pueblo soberano que ha decidido su destino (Aplausos).
La historia nos ha enseñado que, en los momentos más oscuros, cuando el imperio aprieta el cerco y las dificultades parecen insuperables, el pueblo cubano encuentra en su unidad la fuerza para sobreponerse.
Eso nos legó Fidel: la convicción de que no hay situación, por complicada que parezca, sin una salida posible. Y esa salida la encontramos cuando unimos la inteligencia con el corazón, cuando trabajamos con dedicación.
Pocos días nos separan de una fecha de profunda significación para los revolucionarios cubanos y de todo el mundo: el Centenario del Comandante en Jefe.
Mientras preparaba estas palabras de cierre de esta sesión que resultará necesariamente histórica si logramos llevar a buen destino las transformaciones en curso, pensaba en la extraordinaria sobrevida de Fidel, que diez años después de su desaparición física sigue convocándonos, exigiéndonos, empujándonos a cambiar todo lo que debe ser cambiado, por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos.
Pero eso ya lo sabíamos. Lo verdaderamente trascendente es el modo en que sus enemigos, los que organizaron más atentados contra la vida de Fidel que contra cualquier otro líder mundial, siguen señalando como guía de la izquierda mundial, la misma que dicen que ya no existe, al Comandante en Jefe (Aplausos).
En eso no se equivocan los señores imperialistas. Las ideas de Fidel están retoñando con una vitalidad sorprendente entre personas de todas las generaciones, de todos los continentes y de las más diversas escuelas políticas. Fidel ya no es solo nuestro, se agiganta y se multiplica.
¡Fidel vive y promete seguir librando batallas por un mundo mejor! (Aplausos.)
¡Vivan Fidel y Raúl! (Exclamaciones de: “¡Vivan!”)
¡Gloria eterna a los mártires de la patria! (Exclamaciones de: “¡Gloria!”)
¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos! (Exclamaciones de: “¡Venceremos!”)
(Ovación.)
Discorso pronunciato da Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primo Segretario del Comitato Centrale del Partito Comunista di Cuba e Presidente della Repubblica, alla chiusura del Settimo Periodo Ordinario di Sessioni dell’Assemblea Nazionale del Potere Popolare nella sua X Legislatura, tenutosi al Palazzo dei Congressi, il 30 luglio 2026, «Anno del Centenario del Comandante in Capo Fidel Castro Ruz».
(Resoconto stenografico - Presidenza della Repubblica)
Caro Generale d’Esercito Raúl Castro Ruz, leader della Rivoluzione cubana;
Care deputate e cari deputati:
Desidero iniziare le mie parole oggi, Giorno dei Martiri, con il meritato omaggio dell’Assemblea al Comandante della Rivoluzione Ramiro Valdés Menéndez, deputato di questa Legislatura e di tutte le precedenti dalla fondazione del Parlamento nel 1976 (Applausi).
Ramiro, simbolo della Generazione del Centenario, è uno dei paradigmi della Rivoluzione insieme a Fidel, Raúl, Che, Almeida, Guillermo e ad altri che renderebbero questo elenco interminabile; tutti loro sono riferimenti di un inestimabile lascito di valori e qualità etiche, morali e patriottiche, a cui è fondamentale prestare attenzione in momenti così decisivi per la nostra nazione.
Come i suoi fratelli di quella generazione storica, alla quale ci onora e ci impegna dare continuità, Ramiro ci lascia un’eredità straordinaria: ha dedicato anima e corpo all’opera che contribuì a fondare, lavorando e combattendo fino all’ultimo respiro. Ci conferma che per un rivoluzionario non esiste riposo, né nell’azione né nei sogni che ispirano l’azione. Esempio di umiltà, incarna quell’idea martiana fatta propria da Fidel, secondo cui «tutta la gloria del mondo sta in un chicco di mais». Promosse l’unità attorno al Partito, mantenne sempre una fermezza incrollabile di fronte all’imperialismo e fece proprio il grande monito del Che: dell’imperialismo non ci si può fidare, neanche un pochino così.
Non parlo di Ramiro al passato, perché per lui non è possibile nessun addio. Ricordo il suo esempio tra noi, servitori del popolo e difensori della Rivoluzione, per sottolineare la rilevanza della sua opera, ma soprattutto per l’ispirazione che ci lascia di fronte alle colossali sfide attuali.
Compagne e compagni:
I mesi trascorsi tra la precedente sessione ordinaria nel dicembre 2025, e quella che ora chiudiamo sono stati segnati da uno scenario estremamente complesso e minaccioso, tipico di una fortezza sotto assedio.
Dall’astuta aggressione militare contro il Venezuela e dal sequestro del suo legittimo Presidente avvenuto il 3 gennaio di quest’anno, la concezione di un mondo fondato sulle leggi sta venendo completamente cancellata, con la minaccia di trasformare il pianeta in un luogo molto più anarchico e insicuro di quanto già non fosse, a causa della feroce avanzata del capitalismo neoliberale.
Il regime neofascista oggi insediato negli Stati Uniti ripete, senza alcun pudore, alcuni degli orrori scatenati dal fascismo tedesco nella prima metà del XX secolo nella sua brama espansionistica.
I punti di convergenza tra i due regimi risultano sempre più allarmanti e pericolosi per il destino dell’umanità e per la pace mondiale.
La xenofobia, l’eccezionalismo nazionalista, la menzogna come strumento di dominio, il culto della personalità, la messa al bando delle ideologie avverse, l’attacco alle culture, la conquista di territori e il saccheggio delle loro risorse naturali, o la punizione collettiva di vaste popolazioni umane, non distinguono, bensì rendono sempre più simili il fascismo hitleriano a quello che manifesta segnali di riemergenza.
Non dimentichiamo che una parte del mondo ha distolto lo sguardo mentre si scatenavano gli orrori del genocidio a Gaza, e la storia ricorderà l’impunità e la crudeltà con cui ancora si continua a massacrare quel popolo e si tenta di estinguerne la cultura.
Organismi delle Nazioni Unite calcolano che tra 75.000 e 90.000 abitanti della Striscia hanno perso la vita a causa della guerra. Circa il 60% delle vittime sono donne e bambini innocenti, oltre 10.000 dispersi sotto le macerie degli edifici bombardati.
Non soddisfatti della loro malvagità, gli autori del crimine hanno provocato uno sfollamento di quasi 2 milioni di persone verso una ristretta fascia di circa 35-40 chilometri quadrati, innalzando la densità demografica a livelli estremi, tra 30.000 e 40.000 persone per chilometro quadrato: una situazione insostenibile in termini di capacità ricettive, approvvigionamento idrico, servizi igienico-sanitari e assistenza.
È necessario e urgente prendere coscienza della gravità dei fatti: qualsiasi delle nostre nazioni può diventare di nuovo Gaza.
Pur non essendo ancora cessato del tutto quel genocidio, si tenta di ripeterlo contro più di 9 milioni di cubani attraverso un blocco economico e un assedio energetico, che hanno portato la sofferenza del popolo cubano a livelli estremi, praticamente incompatibili con i bisogni fondamentali della vita moderna.
I cinici e mendaci artefici di questa politica criminale negano l’esistenza del blocco energetico. Non parlano dell’Ordine Esecutivo firmato dal Presidente statunitense il 29 gennaio 2026, con il quale minaccia di penalizzare qualsiasi nazione che fornisca combustibile a Cuba.
L’azione rientra nella capacità dimostrata dal Governo statunitense di sottomettere la volontà di Stati sovrani mediante la coercizione e l’intimidazione attraverso l’uso di dazi commerciali, costringendo così praticamente tutti i Paesi a partecipare, volontariamente o involontariamente, all’assedio economico contro Cuba.
A causa di tale arbitrarietà, Cuba ha ricevuto una sola nave di combustibile negli ultimi sette mesi.
Le conseguenze economiche e sociali di questa punizione collettiva sono umanamente insopportabili.
Il blocco delle forniture di diesel e olio combustibile ha privato il Sistema Elettroenergetico Nazionale di circa 1.400 megawatt al giorno nella cosiddetta generazione distribuita, che nei mesi precedenti aveva beneficiato di un importante investimento destinato al suo ripristino e alla sua ottimizzazione.
Sebbene sia vero che tali capacità non avrebbero eliminato del tutto gli attuali e fastidiosissimi blackout, è evidente che ne avrebbero ridotto la durata in modo significativo.
Le interruzioni di energia elettrica nelle abitazioni cubane, causate dal blocco petrolifero, comportano altri gravi problemi per le famiglie cubane, come l’interruzione del pompaggio dell’acqua, che allunga i tempi di approvvigionamento di questa risorsa indispensabile.
A causa della mancanza di combustibili e lubrificanti, abbiamo assistito a un impatto molto più grave sui raccolti agricoli e sulle semine nei prossimi mesi. Anche la maggior parte dei processi produttivi industriali si è paralizzata.
Il turismo, la fonte più dinamica di entrate fresche, è gravemente colpito dalla persecuzione esercitata sui mercati internazionali, dalla carenza di combustibile per il trasporto aereo internazionale e dalle minacce rivolte alle imprese alberghiere che operavano a Cuba.
Il sistema sanitario, le sue unità di terapia intensiva e gli interventi chirurgici sempre più limitati, sono sotto la minaccia permanente di un blackout che mette a rischio la vita dei pazienti.
A tutto si aggiungono le settimane e i mesi di attesa nei porti internazionali per migliaia di container con forniture mediche, generi alimentari, apparecchiature fotovoltaiche, pezzi di ricambi e materiali destinati a risolvere i problemi delle centrali elettriche, oltre ad altre risorse indispensabili per sostenere la vitalità del Paese; il tutto a causa delle minacce rivolte alle compagnie marittime, le stesse che trasportavano importazioni del settore privato, come materie prime o beni di prima necessità commercializzati direttamente sul mercato nazionale.
Ho menzionato solo alcuni degli effetti sull’economia e sulla società di questo assedio fascista, che non lascia dubbi sulla malvagità e sul disprezzo con cui gli Stati Uniti trattano il popolo cubano, né sull’estrema crudeltà con cui tentano di sottometterlo e di utilizzarlo nel loro proposito di rovesciare la Rivoluzione.
La persecuzione della collaborazione medica cubana, fondata su ripugnanti falsità, cerca di tagliare una fonte significativa di finanziamento che sosteneva il sistema sanitario pubblico, gratuito e universale; gli effetti di tali misure si aggravano sempre più a causa della carenza di forniture e risorse indispensabili per questo settore vitale di Cuba.
Ma agli imperialisti non basta l’assedio energetico né ridurre al minimo le nostre legittime fonti di entrate finanziarie: essi perseguitano, attaccano e costringono qualsiasi forma di investimento e di commercio estero.
L’Ordine Esecutivo del 1° maggio 2026 minaccia individui e imprese straniere, qualunque sia il loro Paese di origine, con sanzioni secondarie sui conti personali, sui rilascio di visti per gli Stati Uniti e con altre conseguenze, qualora intrattenga qualsiasi tipo di rapporto commerciale con Cuba.
Stiamo assistendo alla manifestazione più ampia e profonda di un impegno spietato, da parte della maggiore potenza del pianeta, volto a isolare l’economia di un piccolo Stato insulare dall’economia del resto del mondo.
Mentre è in corso questo genocidio contro il popolo di Cuba, i suoi autori mentono spudoratamente al mondo negando i propri crimini.
Mentono con tale impudenza che non sono nemmeno in grado di giustificare o a far credere le proprie menzogne ai rappresentanti di quella nazione presso il Congresso federale. In questi giorni sono diventate virali sui social le sincere preoccupazioni di alcuni membri del Congresso che si rifiutano di essere complici del crimine e contestano il blocco e le minacce di aggressione contro Cuba, con quella dignità assente negli aspiranti führer dell’attuale amministrazione.
L’ammirevole atteggiamento di quei legislatori, insieme a quello di The People’s Forum, Pastori per la Pace, Code Pink e di altre organizzazioni statunitensi solidali con Cuba da decenni, ci ricordano le commoventi riflessioni che suscitò sempre in Fidel il sostegno della parte più nobile del popolo nordamericano. Conoscendo la verità, il popolo nordamericano si schiererà senza dubbio dalla parte giusta.
Secondo i nostri calcoli e quelli degli organismi internazionali, il blocco è costato a Cuba, complessivamente, più di 150 miliardi di dollari. Non si tratta di una cifra astratta: si riflette in ogni aspetto della nostra vita quotidiana.
La sessione speciale dell’Assemblea Generale dell’Organizzazione delle Nazioni Unite tenutasi lo scorso 7 luglio, ha mostrato l’ampio ripudio della comunità internazionale nei confronti di tale politica aggressiva. Il tentativo statunitense di impedire il dibattito è stato respinto a stragrande maggioranza con un voto di 136 contro 9.
Proprio come l’impero mente e manipola, si vanta degli aiuti che offre al popolo cubano. Non c’è cinismo e malvagità più grandi che privare un popolo della possibilità di soddisfare i suoi bisogni più urgenti, e poi vantarsi di un aiuto che non copre affatto l’enorme costo giornaliero generato dall’assedio genocida contro l’isola.
Qualcuno può davvero credere che questo piano di asfissia collettiva sia soltanto un colpo chirurgico contro il Governo e i suoi leader? I fatti dimostrano chiaramente che i suoi obiettivi mirano a provocare l’esplosione sociale, a dividere e a colpire nel profondo il popolo cubano.
Come hanno osservato storici e analisti, il piano degli Stati Uniti contro Cuba, per obiettivi e perversità, è paragonabile solo alla riconcentrazione di Weyler, che decimò la popolazione cubana ricorrendo alla fame. È da quella storia che veniamo, ma anche dalla volontà di vincere!
Compatrioti,
Di fronte al complesso scenario che ho descritto, come perseverare nella costruzione del socialismo, come trovare le risorse materiali e finanziarie per mantenere le conquiste sociali della Rivoluzione? Proprio come in fasi precedenti, particolarmente complesse, come il Periodo Speciale, quando sotto la guida del Comandante in Capo e, successivamente, con la leadership del Generale d’Esercito, il modello economico fu trasformato per adattarlo alle difficili circostanze esterne, nel contesto attuale ci siamo proposti di intraprendere le trasformazioni richieste dal momento, sotto la guida del Partito, in modo collegiale e democratico, in consultazione con il popolo, senza compromettere l’indipendenza, la sovranità nazionale né le conquiste sociali della Rivoluzione.
Le 176 misure approvate per la Trasformazione Economica e Sociale sono pienamente coerenti con le Linee Guida della Politica Economica e Sociale approvate nel 2011, in occasione del Sesto Congresso del Partito.
Inoltre, riflettono l’opinione popolare raccolta nelle migliaia di assemblee tenutesi in tutto il Paese, quando alla fine del 2025 fu sottoposto a consultazione il Programma di Governo, già approvato da questo Parlamento nel mese di dicembre.
Nei giorni successivi alla loro approvazione abbiano seguito con attenzione i pareri al riguardo e abbiamo condiviso spazi di confronto con diverse compagne e diversi compagni provenienti di varie istituzioni. Quindi, siamo consapevoli delle preoccupazioni legittime e sincere riguardo al limite della crescita del capitale privato, alla concentrazione di ricchezza e capitale nelle mani di una singola persona, alle questioni relative ai diritti di superficie, all’usufrutto e alle operazioni immobiliari, alla possibilità di privatizzazione delle imprese statali, all’ampliamento e alla normalizzazione delle disuguaglianze, all’eliminazione dei sussidi in servizi particolarmente sensibili per la popolazione, alla trasparenza nei processi di gara per gli attivi, al ruolo del mercato, al possibile impatto ideologico derivante dalla presenza di rapporti capitalistici e alla mancanza di meccanismi di partecipazione e controllo popolare per contrastare gli effetti negativi e la corruzione. A tutte queste questioni occorre prestare la massima attenzione per evitare distorsioni.
Le trasformazioni che oggi stiamo attuando non mirano a rafforzare il capitalismo, ma a difendere e portare avanti la costruzione del socialismo; un socialismo che mette l’essere umano al centro della propria opera.
La partecipazione e il controllo popolare non appartengono al passato, ma costituiscono una linea di lavoro permanente e non possono rimanere uno slogan. Nell’immediato avvieremo un processo di discussione all’interno delle strutture del Partito con i lavoratori per argomentare, chiarire, convocare, contribuire, ottimizzare e correggere in tempo reale.
L’effettiva attuazione di queste trasformazioni costituisce una priorità strategica per la nazione, e noi tutti dobbiamo comprenderla in un'ottica di interesse nazionale. Si tratta di cambiamenti non privi di rischi, ma affrontare una sfida è la prima condizione per superarla.
La loro attuazione richiede un approccio graduale, apprendimento e la consapevolezza che qualcosa potrebbe non andare bene sin dal primo momento; ma tutto avrà soluzione se c’è una costante disponibilità a correggere, modificare e adeguare tutto ciò che sarà necessario, con immediatezza e senza burocrazia.
A questo punto desidero esprimere il mio riconoscimento per il lavoro approfondito ed efficiente svolto dai diversi gruppi impegnati sia nel contenuto delle trasformazioni sia nel loro fondamento legislativo. Grazie a ciò, possiamo affermare oggi che 120 di queste sono già pronte per essere applicate.
Abbiamo dato priorità a quelle che promuovono la liberazione delle forze produttive, a quelle che rafforzano il sistema imprenditoriale statale e non statale, come un vero e proprio tessuto imprenditoriale nel nostro Modello Economico e Sociale, con rapporti armonici tra le sue componenti, nonché a quelle che favoriscono l’autonomia dei comuni e dell’impresa statale socialista.
Se lavoriamo bene, possiamo riattivare immediatamente un insieme di produzioni e servizi che vanno direttamente a beneficio della popolazione, con un’offerta più ampia e un migliore rapporto tra stipendi e prezzi, oltre ad aumentare le esportazioni e le assolutamente necessarie entrate in valuta estera.
A tal fine promuoveremo incentivi agli investimenti, alle associazioni economiche tra il settore statale, quello privato e quello cooperativo, nonché alle alleanze che consentano di sfruttare le capacità e le potenzialità attualmente sottoutilizzate.
Si tratta di un’opera collettiva volta a assicurare una maggiore protezione sociale, che richiede la massima disciplina e la massima efficienza.
Questa Assemblea ha compiuto un passo fondamentale approvando cinque norme giuridiche che sostengono oltre venti trasformazioni attualmente in corso. L’approvazione e l’immediata attuazione di queste norme rispondono al principio di agire sempre nel rispetto del diritto, quale garanzia per coloro che intraprenderanno questi processi. Si tratta di una fase in cui non possiamo fermarsi e in cui dobbiamo continuare ad avanzare.
Molti si chiederanno nel quartiere, in coda, nei campi, in officina: cosa apportano queste norme di fronte alle carenze che dobbiamo affrontare? La risposta è chiara: sono la protezione giuridica dell’eroismo quotidiano del nostro popolo. Non sono norme fredde, sono il motore delle trasformazioni necessarie per la prosperità. Sono lo strumento che trasforma la resistenza creativa in una vittoria tangibile, che tutela i diritti conquistati, mentre apriamo nuove strade verso il futuro.
Rappresentano l’equilibrio necessario per preservare le conquiste sociali che ci definiscono come Rivoluzione, mentre apriamo spazi all’iniziativa e alla creatività di cui l’economia cubana ha bisogno per prosperare. È, in definitiva, ciò che Fidel definì «cambiare tutto ciò che deve essere cambiato». Tutto questo sforzo legislativo rimarrebbe lettera morta senza l’eroismo quotidiano del popolo a cui apparteniamo.
Come abbiamo già affermato e come desidero ribadire ancora una volta in modo categorico: queste trasformazioni non vengono adottate per accontentare gli Stati Uniti, né rispondono ad alcuna esigenza derivante dal limitato processo di colloqui che abbiamo condotto in questo periodo. Sono il frutto di una decisione sovrana di Cuba (Applausi).
Per la sua attuazione è fondamentale sviluppare il concetto di autentico “Potere Popolare”, che implica il rendiconto, le azioni comunitarie per favorire la risoluzione dei problemi, la trasparenza, i budget partecipativi, l’ampia gestione da parte dei lavoratori nei propri luoghi di lavoro, il controllo popolare, gli spazi di dibattito pubblico, il coinvolgimento di tutti gli attori economici nelle strategie di sviluppo locale e territoriale e la diffusione delle migliori esperienze di lavoro comunitario.
Non è sufficiente avere una direzione generale a livello centrale, né un coordinamento provinciale. Sarà determinante assicurare un’efficace attuazione operativa a livello territoriale e comunitario.
Vorrei sottolineare l’importanza del trasferimento di competenze economiche attribuite alle province, ma soprattutto ai comuni. Non aspettatevi nessuno una soluzione miracolosa dall’esterno. Tutto dipende, in primo luogo e sempre di più, da noi stessi, dai nostri sforzi e da tutti coloro che vogliono unirsi a noi.
Bisogna rompere l'inerzia, superare gli ostacoli, cambiare mentalità, sradicare le inutili lungaggini burocratiche e affrontare con determinazione la corruzione nel minor tempo possibile.
Lo ripeto: la ripresa economica e quella sociale devono entrambe procedere parallelamente. Per essere più chiari, la graduale ripresa economica deve condurci, nella stessa misura, alla ripresa sociale, dando priorità alle persone più vulnerabili e ai settori che richiedono interventi urgenti.
In altre parole, l’efficienza economica deve essere al servizio della giustizia sociale, nella quale si riassume gran parte del significato della Rivoluzione e del suo impegno nei confronti del popolo.
Non intendiamo instaurare un capitalismo predatorio né avviare una privatizzazione di massa del patrimonio nazionale, come temono alcuni. Nulla è più lontano dallo spirito di queste trasformazioni.
Non ci sarà, e questo deve essere ben chiaro, alcuna privatizzazione della sanità, dell’istruzione, della scienza, della cultura né dei servizi strategici per la nazione. Ciò che esiste è la volontà politica di recuperarli tutti, di generare entrate e ricchezza per portarli a livelli di qualità superiore, gratuiti e universali.
In questo complesso processo di importanza strategica per la nazione, sarà determinante il ruolo di avanguardia del Partito Comunista di Cuba in quanto forza dirigente suprema della società e dello Stato.
È necessario aggiornare e innovare tutto ciò che riguarda il ruolo del Partito, della militanza e del militante nell’impresa statale socialista, nelle imprese private e nella comunità, oltre a stimolare e favorire la creazione di spazi di dibattito teorico e pratico continui sui problemi quotidiani e a perfezionare e aggiornare le dinamiche di funzionamento delle organizzazioni di massa e sociali.
Tra tutti noi che ricopriamo ruoli dirigenziali, si impone un comportamento etico sempre più elevato, che guidi ogni decisione che prendiamo.
Questa Assemblea rappresenta il nostro eroico popolo. È la voce istituzionalizzata di una nazione che non si inginocchia, che non si piega e che non si arrende (Applausi).
Quando Martí scrisse che la Patria è umana o non è, non chiedeva uno Stato che governasse sul popolo, ma uno Stato che governasse dal popolo. Questa Assemblea deve essere la realizzazione concreta di quel sogno, lo è, e continuerà a esserlo (Applausi).
Colgo l’occasione per mettere in evidenza le esperienze che abbiamo apprezzato durante i nostri viaggi e gli scambi nelle comunità, nei comuni e nelle province nel corso di questi mesi e di queste settimane.
Nel complesso panorama elettroenergetico che viviamo, è aumentato il numero di enti statali e privati che hanno integrato fonti di energia rinnovabile nei propri processi e, in molti casi, hanno persino messo a disposizione della popolazione i relativi servizi.
A livello territoriale si avanza affinché i principali obiettivi economici e sociali possano funzionare mediante fonti di energia rinnovabili, sulla base di un programma nazionale del Governo, ma anche con la partecipazione e i contributi apportati dalle diverse forme di gestione.
Nell’approvvigionamento idrico, particolarmente difficile in questi giorni, vanno riconosciute le imprese statali e private che hanno messo a disposizione di diverse comunità i propri mezzi per trasportare l’acqua, oltre alle iniziative per la creazione di nuovi serbatoi. Esperienze analoghe vengono applicate, sebbene ancora in modo limitato, nella raccolta dei rifiuti solidi in varie comunità.
Per quanto riguarda un’altra questione particolarmente complessa come la disponibilità di contante, che incide soprattutto sul pagamento degli stipendi ai lavoratori e, aspetto ancora più delicato, sulle pensioni, si stanno mettendo a punto soluzioni che coinvolgono la partecipazione sia di enti statali, con le loro riserve extra, sia di enti non statali che si sono offerti per collaborare a questo impegno.
Vorrei inoltre sottolineare il miglioramento della situazione odierna del cosiddetto Sistema di Assistenza alle Famiglie, grazie a riorganizzazioni strutturali e ai miglioramenti nel servizio di assistenza alimentare alle persone più vulnerabili, in cui sono stati coinvolti anche i vari attori economici.
Il sostegno degli oltre 32 programmi sociali volti ad assistere le persone e le famiglie in situazioni di vulnerabilità sta producendo un impatto positivo, contribuendo a creare un senso di solidarietà collettiva a livello comunitario, che dobbiamo riconoscere, incoraggiare e diffondere.
Abbiamo molte insoddisfazioni, che rimarranno finché non riusciremo ad alleviare le difficili condizioni che stiamo attraversando; ma ci sono esperienze positive che stanno dando il loro contributo e che abbiamo il dovere di diffondere.
È giusto riconoscere l’intensità del lavoro svolto a livello di quartieri e consigli popolari durante questi mesi difficili, con la partecipazione diretta dei dirigenti del Partito, dello Stato, del Governo, delle Forze Armate Rivoluzionarie e del Ministero dell’Interno, dell’Unione dei Giovani Comunisti, delle organizzazioni di massa e sociali, dei sistemi imprenditoriali e amministrativi, anche fino a tarda notte e alle prime ore del mattino.
Deputate e deputati,
La Rivoluzione è minacciata militarmente dal regime fascista statunitense che, come abbiamo avvertito e continuiamo a sostenere, causerebbe conseguenze terribili e imprevedibili per la pace nella regione e un inutile costo in termini di vite umane, sia cubane che statunitensi, cosa che non desideriamo mai.
Non c'è nulla, assolutamente nulla, che giustifichi né l'aggressione né le minacce. I piani contro Cuba si basano su premesse false e si alimentano delle menzogne e delle manipolazioni più grossolane.
Con tante bugie, se non di più, si sta cercando di costruire un pretesto per un’aggressione militare contro Cuba, sulla base della ridicola e patetica tesi secondo cui questa piccola isola sottosviluppata rappresenterebbe una minaccia per la sicurezza nazionale degli Stati Uniti.
È così che agisce l’impero: non solo distrugge, ma costruisce anche il dispositivo discorsivo affinché la distruzione sembri meritata e inevitabile.
Di fronte a questo eventuale scenario non restiamo impassibili. Non desideriamo una guerra con gli Stati Uniti: siamo un popolo di pace.
Il Governo degli Stati Uniti conosce perfettamente la disponibilità di Cuba a trovare, attraverso il dialogo, una soluzione alle divergenze bilaterali e ad avanzare verso un rapporto di intesa basato sul rispetto dei nostri diritti sovrani.
Nella regione dell’America Latina e dei Caraibi si osserva una evidente svolta politica verso l’estrema destra. I progressi promettenti compiuti negli ultimi decenni a difesa dei diritti sovrani e a favore dell’integrazione e della cooperazione regionali hanno lasciato il posto a manifestazioni di subordinazione, sotto la pressione dell’imperialismo statunitense, alla sottomissione agli interessi di una grande potenza e alla predisposizione di governi elitari di destra che si sono arresi al grande capitale transnazionale, distaccandosi dai bisogni dei propri popoli.
Nonostante questo contesto, contiamo sul sostegno e sulla solidarietà dei popoli dell’America Latina e dei Caraibi e intratteniamo rapporti fraterni con diversi governi della regione.
Sul nostro emisfero, spinte dai settori reazionari e ultraconservatori degli Stati Uniti, incombono le vecchie ombre del maccartismo e della Guerra Fredda. La storia è ben nota, per quanto si cerchi di nasconderla. Il costo umano in termini di repressione, omicidi, dispersi e vite distrutte sotto il giogo delle dittature fasciste e oppressive che fiorirono nella regione in quel periodo dovrebbe servire da lezione per le nuove generazioni.
Di recente si assiste a un tentativo di criminalizzare l’autentico percorso in materia de solidarietà di Cuba a favore delle cause giuste e dei popoli che aspirano a un mondo migliore, nonché le sincere espressioni di solidarietà, amicizia e sostegno a Cuba provenienti da ogni angolo del pianeta, compresi gli Stati Uniti.
L'opuscolo propagandistico pubblicato dal Dipartimento di Stato, che definisce Cuba la capitale del comunismo del XXI secolo, rappresenta l'ultimo tentativo di stravolgere la storia.
Di fronte a questi nuovi piani, ribadiamo con fermezza che nulla ci distoglierà dalla nostra vocazione solidale, internazionalista e anti-imperialista (Applausi). Essi fanno parte della nostra identità, così come l’impegno a costruire relazioni di amicizia e cooperazione con tutti i paesi e tutti i popoli.
Compagne e compagni;
Amato popolo di Cuba:
Il percorso è difficile, la situazione è complessa, ma la volontà di vincere è incrollabile (Applausi). Non siamo una nazione contesa né una colonia; siamo un popolo sovrano che ha deciso il proprio destino (Applausi).
La storia ci ha insegnato che, nei momenti più bui, quando l’impero stringe il cerchio e le difficoltà sembrano insormontabili, il popolo cubano trova nella propria unità la forza per superare le avversità.
Questo è l’eredità di Fidel: la convinzione che non esista situazione, per quanto complicata possa sembrare, senza una via d’uscita possibile. E quella via d’uscita la troviamo quando uniamo l’intelligenza al cuore, quando lavoriamo con dedizione.
Mancano pochi giorni a una data di grande significato per i rivoluzionari cubani e di tutto il mondo: il centenario del Comandante in Capo.
Mentre preparavo queste parole di chiusura di questa sessione, che sarà inevitabilmente storica se riusciremo a portare a buon fine le trasformazioni in corso, pensavo alla straordinaria sopravvivenza di Fidel, che a dieci anni dalla sua scomparsa continua a richiamarci, a esigerci, a spingerci a cambiare tutto ciò che deve essere cambiato, da soli e con i nostri sforzi.
Ma questo lo sapevamo già. Ciò che è davvero significativo è il modo in cui i suoi nemici, coloro che hanno organizzato più attentati contro la vita di Fidel che contro quella di qualsiasi altro leader mondiale, continuano a indicare il proprio Comandante in Capo come guida della sinistra mondiale – quella stessa sinistra che, secondo loro, non esiste più – (Applausi).
Su questo i signori imperialisti non si sbagliano. Le idee di Fidel stanno rinascendo con una vitalità sorprendente tra persone di tutte le generazioni, di tutti i continenti e delle più diverse correnti politiche. Fidel non è più solo nostro, si ingigantisce e si moltiplica.
Fidel è vivo e promette di continuare a combattere per un mondo migliore! (Applausi.)
Viva Fidel! Viva Raúl! (Esclamazioni: «Viva!»)
Gloria eterna ai martiri della patria! (Esclamazioni: «Gloria!»)
Viva Cuba libera! (Esclamazioni: «Viva!»)
Socialismo o Morte!
Patria o Morte!
Vinceremo! (Esclamazioni: «Vinceremo!»)
(Ovazione)
