Discurso de la Embajadora Beatriz Parra González en el Festival del SKP en Helsinki:
Queridas Tina y Maite, queridos miembros del SKP, queridos amigos todos,
Antes que nada, quisiera agradecer la invitación que hiciera el Partido Comunista de Finlandia a este Festival, prueba del irrebatible papel de la prensa al servicio del pueblo y de sus nobles ideales. Este fue un principio defendido por el apóstol de la independencia cubana, José Martí, cuando fundó el Partido Revolucionario Cubano y el periódico “Patria”, órgano informativo de la Revolución que se reinició contra el colonialismo español en 1895 y triunfó en 1959, tras el neocolonialismo al que nos sometieron desde los Estados Unidos.
Y agradezco aún más la oportunidad, porque la prensa acostumbra a silenciar temas relevantes sobre mi país, y casi nunca es para resaltar los valores y esfuerzos de cada cubano por continuar un Proyecto social justo y equitativo, como es la Revolución Cubana, sino para difamar su trascendencia y éxito.
A pesar de los resultados obtenidos por Cuba en la educación, la medicina, la biotecnología y el deporte, por solo citar algunos ejemplos, casi no se habla de ello en la llamada Prensa Internacional, porque se resalta el desempeño de una pequeña nación socialista del Caribe que ha logrado con dedicación y afianzar su prestigio internacional.
En las recientes Olimpiadas celebradas en París, nuestro país quedó en el lugar 32 del medallero, considerada nuestra actuación más difícil en las últimas 6 décadas, y sin embargo obtuvimos 9 medallas en total, cuando sabemos que naciones del primer mundo no lograron poner su nombre en esta cita olímpica. También un campeón cubano, Mijaín López, ganó su oro olímpico en lucha grecorromana por quinta vez consecutiva, y se ubicó entre los más grandes de la historia olímpica. Es solo una muestra de lo que la Revolución sembró y ha cosechado desde 1959.
Pero, para hablar de Cuba, los medios internacionales intentan borrar los resultados del país y resaltar las dificultades que puedan existir, sin mencionar las causas antes de resaltar los efectos.
Un ejemplo reciente de esto ocurrió hace apenas unas horas. El sistema energético de nuestro país mostró las grietas que las sanciones económicas de los Estados Unidos han provocado a lo largo de seis décadas. La prensa establecida mundial se refiere al apagón y juzga a nuestro gobierno, mientras la información silencia el hecho de que la verdadera causa de esta es el bloqueo de los Estados Unidos contra nuestro país.
El Informe de Cuba titulado “En virtud de la resolución 78/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” presentado recientemente menciona que:
“De marzo de 2023 a febrero de 2024, las afectaciones al sector energético y minero también fueron notables y ascendieron a USD 388.239.830. “Una de las acciones más reprobables, por su crueldad y violación del derecho internacional, ha sido la obstrucción de los envíos de combustible a Cuba desde 2019. Solo ese año, 53 embarcaciones y 27 compañías fueron penalizadas por el gobierno de los Estados Unidos. Se trata de una nueva modalidad de bloqueo, no aplicada anteriormente, pero directamente en línea con los esfuerzos de amenazar, coaccionar, infundir miedo y sancionar a todo aquel que esté involucrado en el suministro de combustible a Cuba, desde navieras, hasta compañías de seguros, reaseguradoras, bancos, individuos y gobiernos. Los daños resultantes de esta persecución son cuantiosos. El bloqueo económico también ha agudizado las limitaciones de acceso financiero y crediticio para reparar las plantas termoeléctricas del país y adquirir las tecnologías y el combustible requeridos para garantizar un suministro estable de energía a la población y a los sectores estratégicos de la economía nacional. Como resultado, se han producido constantes interrupciones en el suministro eléctrico que han generado estrés, agotamiento emocional y angustia en la población; han puesto en riesgo el sistema de refrigeración y cocción de alimentos en los hogares, a la vez que han tenido un impacto transversal en la productividad y han obstaculizado el buen funcionamiento del país”.
Como denunció nuestro Canciller Bruno Rodríguez Parrilla en la reciente apertura de la Asamblea General de la ONU, y cito: “Es evidente que EE.UU. ha continuado empeñado en el pernicioso e irrealizable intento de determinar y controlar el destino de Cuba. Es una vieja ambición anclada en la Doctrina Monroe, que define el carácter imperialista y hegemónico de la política estadounidense hacia Cuba y la región de Nuestra América. El bloqueo económico, comercial y financiero es también un bloqueo político, tecnológico y de las comunicaciones. Ha sido concebido para destruir la economía cubana, siendo esta una de sus principales armas agresivas. Pretende cortar los ingresos financieros del país; provocar el colapso de la economía y crear una situación de inestabilidad política y social. El daño que causa es visible e innegable. Tiene un impacto en la vida de todos los cubanos”. “Ello se acompaña de la más feroz campaña de desinformación y calumnias, de los perennes intentos de inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba y de la tolerancia cómplice de grupos que, desde territorio norteamericano, perpetran actos violentos y terroristas contra Cuba… El cerco así concebido se ha visto reforzado con la inclusión de Cuba en la arbitraria lista del Departamento de Estado norteamericano de países que supuestamente patrocinan el terrorismo. Se trata de una designación fraudulenta, carente de toda autoridad o mandato internacional. Sin embargo, en virtud de ella se toman contra Cuba represalias de carácter extraterritorial, que exceden la jurisdicción soberana de los Estados Unidos, y se manifiestan en y contra cualquier país. En mayo de este año, el propio Departamento de Estado norteamericano reconoció que Cuba cooperaba plenamente con los esfuerzos antiterroristas de Estados Unidos. Este mero reconocimiento de una verdad universalmente establecida no ha conducido a una relajación de las medidas coercitivas del bloqueo, pero sí hace cada vez más inconsistente, confusa e injustificable la presencia de Cuba en esa ilegítima lista” fin de la cita.
Mientras Cuba se mantiene en esa espuria lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo, hemos enfrentado hechos muy graves, que han sido debidamente denunciados e ignorados por el Gobierno de los Estados Unidos.
Hemos denunciado hace una semana que las autoridades judiciales de los Estados Unidos han decidido liberar a Alexander Alazo, el individuo que el 30 de abril de 2020 se paró en plena calle y disparó 32 tiros con una ametralladora contra la Embajada de Cuba en ese país, en el momento en que 7 personas se encontraban en el interior del edificio. Las autoridades del sistema de justicia de ese país prefieren ignorar las evidencias sobre los vínculos y contactos que Alazo mantuvo con grupos e individuos radicados en el sur de la Florida que tienen antecedentes de acciones agresivas contra Cuba, incluida la instigación a la violencia y el terrorismo.
Cuba es un país víctima de los actos terroristas que se organizan, financian y perpetran desde territorio estadounidense. Ya vivió la desgarradora experiencia de 3 478 víctimas mortales y 2 099 personas heridas y con discapacidades físicas. El país ha mantenido una posición firme y categórica contra ese flagelo, incluido el terrorismo de Estado, y tiene el deber de exigir al gobierno de los Estados Unidos una conducta seria, responsable y honesta cuando se cometa una acción de ese tipo contra la Embajada de Cuba y el personal cubano designado en este País. Es esa lista espuria la que impide a nuestro país acceder a los bancos para adquirir medicamentos, alimentos, petróleo, equipos, para comerciar con el resto del mundo en igualdad de condiciones, como cualquier otra nación. Sin embargo, no esperamos que la prensa internacional hable de ello y llame al responsable por su nombre, porque sabemos quién controla y dirige la llamada prensa internacional, el capital transnacional.
Por eso reitero la importancia de eventos como estos, donde se discuten, se exponen y se intercambian ideas que contribuyen a revelar la verdad sobre nuestro pueblo, ya sea para reconocer sus victorias olímpicas o las causas que provocan dificultades en el sistema eléctrico nacional, siendo el papel principal de los medios de comunicación, que es informar, en lugar de distorsionar o silenciar la información. Sin embargo, sabemos que esto no sólo ocurre con Cuba, sino también en otros casos que representan un horror para la humanidad, como el genocidio en Gaza, justificado todavía por quienes comulgan con la idea de exterminar a toda una civilización. Desde aquí, nuestra reiterada solidaridad con el pueblo palestino.
Antes de concluir, quisiera agradecer al SKP y a todos los amigos de Cuba que desde Finlandia están constantemente apoyando y denunciando los efectos del cruel bloqueo a Cuba. En nombre de mi pueblo, muchas gracias por su constante solidaridad.
Gracias nuevamente al SKP por su invitación y a todos por su presencia.
