El Sindicato Nacional de Enfermeras de Estados Unidos (NNU, por sus siglas en inglés), realizará una conferencia de prensa el próximo 30 de junio en Washington, D.C., para exigir el fin del bloqueo a los suministros de petróleo destinados a Cuba y denunciar el impacto humanitario de las sanciones estadounidenses sobre la isla.
En la actividad participarán las congresistas y congresistas estadounidenses Delia Ramírez, Pramila Jayapal, Jonathan Jackson y Ro Khanna, junto con representantes de Global Health Partners y la organización pacifista Code Pink.
Jamie Brown, presidenta de NNU, afirmó que las enfermeras no pueden permanecer en silencio ante políticas que, según denunció, están provocando sufrimiento entre la población cubana, especialmente entre mujeres embarazadas, niños y otros grupos vulnerables.
La organización sostiene que la escasez de combustible, agravada por las sanciones estadounidenses, ha provocado apagones frecuentes, falta de gasolina y dificultades para el funcionamiento de servicios esenciales, incluido el sistema de salud. Informes recientes señalan que miles de cubanos han visto interrumpidos tratamientos médicos y cirugías, mientras que una gran parte de los medicamentos esenciales no está disponible en el país.
Asimismo, organismos internacionales han alertado sobre el aumento de la mortalidad infantil y la disminución de la producción de alimentos debido a la falta de combustible, lo que ha contribuido al incremento de los precios.
Como parte de sus esfuerzos de solidaridad, las enfermeras afiliadas a NNU han apoyado a Global Health Partners, organización que ha enviado a Cuba medicamentos, equipos médicos y suministros quirúrgicos valorados en millones de dólares, con especial atención a programas destinados a reducir la mortalidad infantil.
