El 29 de enero de 2026, un decreto presidencial reforzó aún más el desprecio de Donald Trump por el derecho internacional y su hostilidad hacia la República de Cuba y su Revolución.
Siguiendo la lógica de su primer mandato, Trump hace todo lo posible para estrangular la economía cubana amenazando a cualquier país que, en el marco de la cooperación soberana, se vea tentado a suministrar combustible a Cuba.
Esta política de chantaje busca derrocar el régimen político que este pueblo estableció libremente.
Nadie cree, como afirma el gobierno de Estados Unidos, que "Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria" para la soberanía nacional de Estados Unidos.
Esto solo puede interpretarse como un pretexto falaz, ridículo y engañoso para dar rienda suelta y justificar una agresión cobarde contra Cuba, un país pequeño.
De hecho, las amenazas de tal agresión son reales y visibles, y deben ser condenadas.
Cuba no amenaza ni representa ningún peligro para la seguridad del pueblo estadounidense.
Numerosos e innegables hechos demuestran la disposición del Gobierno de la República de Cuba a entablar un diálogo serio y responsable con el Gobierno de los Estados Unidos de América, basado en el derecho internacional, la igualdad soberana y el respeto mutuo.
La Asociación de Amistad y Solidaridad entre los Pueblos de Senegal y Cuba (ASENECUBA):
- Exige el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.
- Exige la eliminación de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.
- El fin de la injerencia de los Estados Unidos de América en los asuntos internos de Cuba.
Dakar, 1 de febrero de 2026.
Presidente Oumar Ousmane Ndiaye.
