Mali rinde homenaje al Comandante Fidel Castro en el centenario de su natalicio y reafirma su solidaridad con Cuba

Bamako, 13 de agosto de 2026. — En el Memorial Modibo Keïta de Bamako se celebró este jueves una actividad político-cultural en homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con motivo del centenario de su natalicio. La ceremonia, organizada por la Embajada de la República de Cuba en Mali, reunió a destacadas autoridades políticas y culturales del país, miembros del cuerpo diplomático, representantes de instituciones nacionales, antiguos estudiantes malienses formados en Cuba, integrantes de la comunidad cubana residente en Mali y amigos de Cuba. El homenaje contó con la distinguida presencia de Su Excelencia Abdoul Kassim Ibrahim Fomba, ministro de Juventud y Deportes, en representación del Gobierno de Mali; Su Excelencia Dioncounda Traoré, expresidente de la República; la señora Djiré Mariame Diallo, alcaldesa de la Comuna III de Bamako; las antiguas ministras de Cultura Kadiatou Konaré y Aminata Dramane Traoré, así como otras destacadas figuras de la vida política, diplomática y cultural maliense.

En sus palabras de bienvenida, tanto la alcaldesa de la Comuna III de Bamako, Djiré Mariame Diallo, como Fadima Coulibaly, directora del Mémorial Modibo Keïta, destacaron los profundos lazos de amistad y solidaridad que unen a los pueblos de Mali y Cuba, así como la colosal dimensión del legado histórico y político de Fidel Castro. Ambas resaltaron, en particular, su permanente compromiso con las luchas de liberación de los pueblos de África y del Tercer Mundo, y su papel como uno de los más firmes defensores de las causas de los pueblos que luchaban por su independencia, soberanía y dignidad.

La elección del Mémorial Modibo Keïta como escenario del homenaje otorgó a la jornada una particular significación histórica. En su intervención, la Embajadora de Cuba, Viviana Hernández Fonseca, recordó que el presidente Modibo Keïta, padre de la independencia de Mali, fue uno de los primeros dirigentes africanos en comprender que la lucha de Cuba era también la lucha de África. Hace 65 años, en diciembre de 1960, ambos países establecieron relaciones diplomáticas sobre la base de una visión compartida: la defensa de la soberanía, la lucha contra el colonialismo y el derecho de los pueblos a construir su propio destino.

La Embajadora subrayó que la relación entre Cuba y Mali no puede reducirse a los vínculos institucionales establecidos hace más de seis décadas y que trasciende igualmente la cooperación bilateral en ámbitos como la medicina, el deporte, la cultura y la formación de recursos humanos. En ese sentido, afirmó que existe una concepción compartida de la dignidad, la soberanía y el derecho de los pueblos a construir su propio destino.

Asimismo, recordó la dimensión de la relación histórica de Fidel con África y la profunda identificación de Cuba con sus pueblos. Destacó que más de 30 000 profesionales africanos se han formado en Cuba, entre ellos más de 400 malienses, y que la cooperación médica cubana ha alcanzado a 40 países africanos durante las últimas seis décadas. También evocó la presencia actual de profesionales de la salud cubanos en 22 países del continente y la contribución de la Operación Milagro, que permitió devolver la visión a miles de malienses.

La Embajadora recordó igualmente la solidaridad de Cuba con las causas justas de los pueblos africanos y, en particular, su contribución a la lucha contra el apartheid en África austral, como expresión concreta de una concepción internacionalista que Fidel Castro defendió durante toda su vida.

La diplomática cubana denunció que el bloqueo de Estados Unidos contra su país, vigente desde hace más de seis décadas, ha causado pérdidas superiores a los 160 mil millones de dólares a la economía cubana y que, en los últimos años, ha sido llevado a niveles aún más severos mediante nuevas medidas dirigidas contra sectores esenciales de la economía, entre ellos la energía, el turismo, el comercio, la industria y la cooperación médica internacional.

Alertó asimismo sobre las consecuencias humanitarias de estas medidas, particularmente sobre el sistema energético y sanitario. Recordó los reiterados colapsos del sistema electroenergético nacional, y que las prolongadas interrupciones del fluido eléctrico afectan el funcionamiento de servicios esenciales, y denunció el impacto que la situación está provocando sobre la atención médica, incluyendo el incremento de las listas de espera quirúrgicas y del índice de mortalidad infantil.

Ante esta realidad, el mensaje de Cuba fue inequívoco: el pueblo cubano no se someterá ni renunciará a su soberanía. La Embajadora vinculó esta firmeza con una enseñanza esencial de Fidel: la convicción profunda en la victoria cuando se lucha por una causa justa y de que la resistencia debe ser activa, creativa y capaz de encontrar caminos para avanzar incluso en las circunstancias más adversas.

En ese mismo espíritu, afirmó que Cuba continuará transformando su economía para hacerla más productiva y resiliente, y destacó las medidas económicas y sociales adoptadas recientemente como expresión de la voluntad de avanzar pese a las dificultades.

El mensaje final de la Embajadora fue particularmente contundente: Cuba no renunciará, no se rendirá y nunca traicionará el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro. A cien años de su nacimiento, ese legado constituye, dijo, una guía para enfrentar los desafíos actuales y defender la dignidad, la soberanía y los ideales de la Revolución cubana.

En este contexto, la Embajadora destacó que Cuba no está sola. Recordó la solidaridad internacional que continúa acompañando al pueblo cubano frente al bloqueo y señaló el respaldo reiterado de la Asamblea General de las Naciones Unidas a las resoluciones que demandan su levantamiento. También hizo referencia a la sesión extraordinaria de emergencia celebrada el 7 de julio de 2026 para denunciar el endurecimiento del bloqueo.

En particular, expresó su reconocimiento al pueblo y al Gobierno de Mali por su posición consecuente. Recordó que Mali ha votado de manera ininterrumpida, desde 1992, a favor de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que reclama el fin del bloqueo contra Cuba.

El agradecimiento cubano se extendió a todos los pueblos, gobiernos, organizaciones y personas que continúan acompañando a Cuba en momentos especialmente difíciles. En la ceremonia, la solidaridad internacional fue presentada no como una expresión meramente simbólica, sino como una fuerza que contribuye a enfrentar las presiones destinadas a aislar a la Revolución cubana.

La Embajadora destacó que la celebración del centenario estaba movilizando a miles de personas y generando actividades de homenaje en numerosos países, y se refirió al I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, que se desarrollaba simultáneamente en La Habana con la participación de más de 1 500 delegados de 63 países, reunidos para estudiar y homenajear el pensamiento y la obra del líder histórico de la Revolución cubana.

En esa misma línea, evocó las palabras de la antigua ministra de Relaciones Exteriores de Sudáfrica Nkosazana Dlamini-Zuma, quien expresó que Fidel nació en Cuba, pero pertenece también a África y al mundo. Para la Embajadora, esa afirmación resume el carácter universal de un legado construido desde la solidaridad con los pueblos y la defensa de la justicia y la dignidad.

En representación del Gobierno de la República de Mali, el ministro de Juventud y Deportes, Abdoul Kassim Ibrahim Fomba, transmitió un mensaje de firme solidaridad con el pueblo cubano y de reconocimiento a la dimensión universal de la obra de Fidel Castro. Su intervención destacó el legado de un líder cuya acción trascendió las fronteras de Cuba para convertirse en referente de soberanía, justicia, paz y dignidad de los pueblos, principios que continúan alimentando las luchas de los pueblos por su libertad y autodeterminación.

El ministro evocó asimismo el lugar singular que ocupa Cuba en la historia de África. Recordó el apoyo decidido de la Revolución cubana a los movimientos de liberación del continente, su contribución a la lucha contra el apartheid y la presencia de miles de profesionales cubanos de la salud y la educación que, durante décadas, han puesto su conocimiento y su trabajo al servicio de los pueblos africanos.

En ese recorrido histórico, Fomba puso de relieve la profundidad de los vínculos que unen a Mali y Cuba desde los primeros días de la independencia maliense. Durante los sesenta y cinco años de relaciones diplomáticas, la cooperación entre ambos países se ha expresado en ámbitos esenciales para el desarrollo, entre ellos la formación de recursos humanos, con cientos de malienses beneficiados por las oportunidades de estudio y formación ofrecidas por Cuba.

Pero el mensaje del Gobierno maliense adquirió una especial relevancia al referirse a la situación que enfrenta actualmente Cuba. Ante el recrudecimiento de las sanciones económicas y del bloqueo impuesto por Estados Unidos, Mali reafirmó su solidaridad con el pueblo cubano, reconoció su valentía y su capacidad de resistencia y se pronunció por el levantamiento de esta política. El respaldo expresado en Bamako adquiere una dimensión particularmente significativa en momentos en que las medidas estadounidenses profundizan sus efectos sobre la economía y sobre las condiciones de vida del pueblo cubano.

La dimensión cultural ocupó un lugar central en la ceremonia. Uno de sus momentos más significativos fue el develamiento de un afiche en gran formato, dedicado a homenajear a Fidel Castro en su centenario y cuya concepción gráfica estuvo a cargo de los estudiantes del Departamento de Artes Plásticas del Conservatorio de las Artes y Oficios Multimedia Balla Fasséké Kouyaté de Bamako, bajo la dirección de Djibril Diombana.

Al presentar la composición gráfica, Diombana explicó que los jóvenes artistas quisieron contar una historia que pertenece a ambos pueblos: la de una amistad edificada sobre el respeto, la solidaridad, la cooperación y una profunda cercanía.

Fidel Castro y Modibo Keïta ocupan el centro de la composición, como referencia al momento fundacional de las relaciones diplomáticas entre Mali y Cuba. El resto de los elementos representa diferentes dimensiones de esa historia común: la cooperación en salud y deporte, la formación de recursos humanos y los vínculos culturales.

La obra rinde también homenaje a Las Maravillas de Mali y a su director, el maestro Boncana Maïga, recordando la extraordinaria experiencia de jóvenes músicos malienses formados en Cuba. La inclusión de una obra de Abdoulaye Konaté evoca, por su parte, los vínculos entre las artes plásticas de Mali y Cuba y la trayectoria del artista, formado en la Isla y primer director del Conservatorio Balla Fasséké Kouyaté.

Las citas de Fidel incorporadas a la creación artística destacan su relación con África y su reconocimiento de las raíces africanas de la cultura cubana, mientras que la representación de la Orden Nacional del Mali en el grado de Gran Cruz, concedida a Fidel Castro en 1998, expresa el reconocimiento y la estima del pueblo maliense hacia el líder cubano.

La jornada contó además con una presentación cultural organizada por la guitarrista y profesora cubana Yaritza Font, junto a estudiantes del Conservatorio, que incluyó obras musicales, poesía, teatro y danza. Entre ellas estuvieron “Elogio de la danza”, de Leo Brouwer; una puesta en escena basada en poemas de Nicolás Guillén, acompañada por el tema “Mali-Cuba”, de Toumani Diabaté; y la danza “Yoruba soy, Dunumba soy, soy Changó!”.

A través de estas expresiones artísticas se puso de manifiesto la profundidad de los vínculos culturales entre Mali y Cuba y la riqueza de las raíces africanas compartidas.

En el marco de la actividad, se entregaron certificados de reconocimiento de la Embajada de Cuba a las instituciones y personalidades que acompañaron la iniciativa, como el Mémorial Modibo Keïta y a su directora, Fadima Coulibaly, por su extraordinario apoyo y por acoger la conmemoración en un espacio de tan alto valor histórico y simbólico; el maestro Abdoulaye Konaté y el Conservatorio de las Artes y Oficios Multimedia Balla Fasséké Kouyaté, su director, profesores y estudiantes, cuya participación permitió conferir al homenaje una profunda dimensión cultural.

La Embajada entregó además un testimonio de reconocimiento a la Asociación Maliense de Graduados o Antiguos Estudiantes en Cuba (AMEC), en agradecimiento por su solidaridad constante, su compromiso y su contribución a las actividades conmemorativas de las fechas históricas de Cuba, particularmente durante el centenario de Fidel Castro.

La presencia de la comunidad cubana residente en Mali añadió al encuentro una dimensión particularmente fraterna. Junto a los amigos malienses de Cuba, antiguos estudiantes formados en la Isla y representantes de las instituciones del país, los cubanos residentes participaron en una jornada que permitió rendir homenaje a Fidel desde la memoria, la cultura y la defensa de los vínculos históricos entre ambos pueblos.

La ceremonia celebrada en el Mémorial Modibo Keïta trascendió así la conmemoración de una fecha histórica. Fue también una reafirmación de principios y de compromisos compartidos: la defensa de la soberanía, la solidaridad entre los pueblos, el rechazo a las políticas de dominación y la voluntad de continuar fortaleciendo los vínculos entre Mali y Cuba.

A cien años de su nacimiento, Fidel Castro fue evocado no solamente como líder histórico de la Revolución cubana, sino como una figura cuya influencia desborda las fronteras de Cuba y permanece vinculada a las luchas por la independencia, la justicia, la dignidad y la emancipación de los pueblos.

Como subrayó la Embajadora cubana, la generación del centenario de Fidel tiene la responsabilidad de estudiar su legado, asumirlo críticamente y convertirlo en una guía para enfrentar los desafíos del presente.

El homenaje concluyó con una reafirmación de la voluntad de Cuba de permanecer firme ante las adversidades y de no renunciar jamás a su soberanía ni a los principios de su Revolución. También dejó renovada la certeza de que, para Cuba y Mali, la amistad nacida en 1960 continúa siendo una relación viva, alimentada por la solidaridad, la cooperación y una historia compartida de resistencia y dignidad.

Cien años después de su nacimiento, Fidel permanece presente como conciencia, legado y compromiso. Y la amistad entre Cuba y Mali continúa siendo uno de los frutos más vivos de esa historia.

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