¡No al bloqueo contra Cuba!
Este martes 17 de febrero de 2026, nos reunimos en a la Embajada de Cuba en Bamako para expresar nuestra solidaridad y nuestro apoyo al pueblo y al Gobierno de Cuba, que llevan más de 64 años enfrentándose a un bloqueo criminal que todas las conciencias morales del mundo y todas las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas no han dejado de condenar y pedir su levantamiento inmediato e incondicional.
En Bamako, al igual que en varios países de África, Europa, América Latina y el Caribe, no cesan de alzarse voces contra el carácter absurdo de este bloqueo económico impuesto a Cuba y de reafirmar los principios fundamentales del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, que reconocen a los pueblos del mundo el derecho a elegir el sistema político de su elección, así como a los hombres encargados de dirigir su destino. Estas voces condenan cualquier forma de injerencia de cualquier tipo en los asuntos internos de un Estado.
Hoy, 17 de febrero de 2026, patriotas malienses de todos los orígenes y tendencias se han reunido en la embajada de Cuba para decir no al bloqueo, para decir no a la asfixia de Cuba, para decir no a la guerra que Donald Trump y su secretario de Estado Narco Rubio quieren librar contra Cuba...
El 5 de enero de 2026, tras el bombardeo de Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa por las Fuerzas Especiales estadounidenses, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó una imagen en sus cuentas de redes sociales. Sobre una imagen en blanco y negro de Donald Trump, declaraba: “Este es NUESTRO hemisferio”.
Tres días más tarde, anunciaba que Estados Unidos iba a «empezar de inmediato» a lanzar ataques terrestres dentro de México, con el pretexto de atacar a los cárteles de la droga, extendiendo así la misma doctrina de la fuerza más allá de las fronteras de Venezuela y dejando claro que ningún país de la región se libraría.
Este mensaje de Donald Trump debe servirnos a los malienses, a los africanos y a los amigos de Cuba (este país que tanto ha dado a la humanidad) como grito de guerra, teniendo en mente las palabras del poeta cubano José Martí: "Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército".
Hoy, Donald Trump ha inventado la doctrina «Donroe», que es una reproducción grotesca y mecánica de la doctrina Monroe, que tiene dos siglos de antigüedad. Así, mediante las armas, la destrucción y agresiones multifacéticas, Donald Trump quiere recolonizar el hemisferio.
Las acciones que emprende no son sutiles ni encubiertas. No se inscriben ni en el derecho internacional ni en la moral.
Trump ha dicho claramente que el ataque contra Venezuela tiene que ver con el petróleo. Su vicepresidente, JD Vance, ha ido aún más lejos, alardeando de que, más allá del “control de los increíbles recursos naturales de Venezuela”, el ataque tenía como objetivo “hacer que la gente tenga miedo de contrariarnos”.
Así pues, para la Administración Trump, eso es lo que significa “nuestro hemisferio”: miedo, fuerza y saqueo.
Ahora, desde Caracas hasta La Habana, desde México hasta Bogotá, la Administración Trump persigue un antiguo proyecto colonial: subordinar a los pueblos del hemisferio, apoderarse de sus recursos y aplastar cualquier movimiento político que se atreva a anteponer las necesidades humanas al lucro privado. Tras las sanciones y los bloqueos, llegan los bombardeos, los secuestros y las amenazas abiertas de invasión.
Ayer fue Venezuela. Mañana será México, Cuba, Colombia y cualquier nación que se niegue a someterse al dictado de Washington.
Cuando Trump se arroga el hemisferio como suyo, no habla en nombre del pueblo estadounidense. Asume su papel de portavoz y brazo armado del capital financiero internacional. El capital financiero internacional que libra una guerra contra los trabajadores, los campesinos, las campesinas, los pueblos indígenas y las mayorías populares que luchan por la soberanía, la dignidad y el control democrático de su futuro.
Simón Bolívar dijo que “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad". Una predicción implacable, pero extraordinariamente acertada. Esto significa que este imperio se enfrenta a otra América. Que frente a este proyecto colonial, los pueblos de América y el Caribe, con el poderoso apoyo de todos los demás pueblos del mundo (incluido Malí), opondrán una resistencia decidida e invencible.
En su ensayo Nuestra América, publicado en 1891, José Martí advertía que “El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América”. Exhortaba a los pueblos del continente a la “marcha unida” y a “andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”.
Hoy, queridos amigos, queridos compañeros, lo que se está librando a través de esta violencia imperialista es una lucha de clases. Estados Unidos es el instrumento político y militar del capital: las grandes compañías petroleras financian la política, los fabricantes de armas (que pertenecen al complejo militar-industrial) se benefician de la destrucción y el poder financiero prospera gracias al saqueo y la guerra permanente. Estos sectores del capital pagan por las políticas que apoyan y son ricamente recompensados. Basta con ver la cotización de las acciones de las grandes compañías petroleras estadounidenses, que subió alrededor de un 10% tras el secuestro de Maduro, para convencerse de ello.
Cabe señalar que la opinión pública estadounidense se opuso en su gran mayoría a esta intervención criminal e ilegal en Venezuela. También se opone en gran medida al bloqueo y a las amenazas de invasión contra Cuba. Dos países que han instaurado el control popular sobre sus recursos, que luchan contra la pobreza, que tienen las mejores políticas en materia de educación y salud y que han ayudado enormemente a nuestro país. Dos países que han llevado a cabo transformaciones sociales extraordinarias bajo el liderazgo de sus históricos dirigentes Fidel Castro y Hugo Chávez. ¡Políticas que han seguido con determinación sus sucesores Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro!
Eso es lo que no quiere la Administración Trump. Tanto él como la Internacional Reaccionaria de Jefes de Estado latinoamericanos lacayos, auténticos sirvientes como Daniel Noboa de Ecuador, el presidente ultraderechista chileno José Antonio Kast, el argentino Javier Milei y el salvadoreño Nayib Bukele, se burlaron en las redes sociales de quienes condenaban esta flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas.
Esta Internacional Reaccionaria ya se está formando y está lista para servir a los intereses estratégicos y comerciales de Washington.
Aplaudimos el apoyo de numerosas fuerzas de paz, democracia y soberanía, así como las declaraciones conjuntas —en particular de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España— contra esta agresión a Venezuela. Estas voces deben adoptar una estrategia común para influir en el resultado de estos enfrentamientos violentos que las fuerzas imperialistas quieren imponer al mundo. ¡Deben ser más fuertes en este momento contra cualquier agresión contra Cuba!
Rechazamos enérgicamente la política de la administración estadounidense contra Cuba. Esta política, que se ha endurecido, ha provocado una crisis económica y humanitaria sin precedentes, caracterizada por una grave escasez de combustible que afecta a la población y paraliza la actividad económica (en particular debido al bloqueo petrolero); una crisis energética y alimentaria, con dificultades para importar productos básicos y material médico, restricciones a los envíos de fondos y al turismo, con el objetivo evidente de provocar una revuelta general contra los dirigentes. Trump no lo ha ocultado: quiere un cambio de régimen en Cuba. Se equivoca profundamente.
La revolución en Cuba fue liderada por los cubanos, que desde 1959 siguen luchando por preservar sus conquistas sociales: su salud, su educación, el derecho a la vida. El derecho a elegir el sistema político que mejor responda a sus aspiraciones e intereses. ¡Ninguna potencia le impondrá sus elecciones! Por eso han fracasado todos los intentos de derrocamiento y las conspiraciones contra la revolución. Los cubanos son dueños de su destino. Cuba es un Estado soberano y libre. Como dijera Fidel: No hay democracia superior a aquella en la que el pueblo tiene las armas para defender sus conquistas sociales.
- ¡Abajo el bloqueo contra Cuba!
- ¡Levantamiento inmediato e incondicional de este bloqueo!
- ¡No al estrangulamiento y la asfixia de Cuba!
- ¡Viva la solidaridad inquebrantable entre los pueblos!
Bamako, 17 de febrero de 2026
