Intervención del Embajador Pedro L. Pedroso Cuesta en ocasión del Día de la Cooperación Sur-Sur de Naciones Unidas. Ginebra, 12 de septiembre de 2018
Permítanme, en primer lugar, agradecer al Embajador de la República Islámica de Pakistan, Sr. Farukh Amil, Presidente del Capítulo del G77 y China en Ginebra y al Sr. Carlos Correa, director ejecutivo del Centro Sur por organizar este importante encuentro, cuyo tema de discusión es muy relevante para mi país.
Colegas:
La humanidad vive una profunda crisis económica y financiera de carácter sistémico, consecuencia del irracional orden económico internacional impuesto al mundo por los países más poderosos. Esta crisis afecta de manera negativa en el ámbito alimentario, social, energético, así como en la lucha por el desarrollo sostenible y la preservación del medio ambiente. Es también la causante del agravamiento del cambio climático global. Los países del Sur, que no son los responsables de ella, son los que más sufren sus consecuencias.
Los millones de personas que viven en la pobreza lejos de disminuir se incrementan, en tanto se acentúa el hambre, el desempleo, la desigualdad entre ricos y pobres, y las vulnerabilidades de los países en desarrollo, en particular los Pequeños Estados Insulares y los Menos Adelantados.
El sistema internacional que deriva y sostiene ese orden económico lejos de propiciar las transformaciones requeridas, las obstaculiza e impide.
La aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible compulsa a cooperar, para combatir la causa raigal de la pobreza y preservar el derecho universal al desarrollo.
El cumplimiento de las ambiciones metas y objetivos en ella planteados, no podrá lograrse sin la transferencia de recursos financieros, adicionales, predecibles y en condiciones favorables a los países en desarrollo, ni sin la aportación de tecnologías y el fomento de las capacidades.
El esfuerzo conjunto de todos los Estados y una genuina cooperación internacional pueden contribuir a alcanzar este propósito. Con suficiente voluntad política, el presente y el futuro serían mejor para todos.
En este contexto internacional, son ampliamente reconocidos el papel creciente que ha jugado la Cooperación Sur-Sur en los procesos de desarrollo y las potencialidades que tiene para consolidar e incrementar sus resultados.
La Cooperación Sur-Sur es un elemento importante de la cooperación internacional para el desarrollo como complemento, y nunca como sustituto de la cooperación Norte –Sur, como a veces se intenta hacer ver.
En múltiples foros internacionales, Cuba ha ratificado su compromiso con la Cooperación Sur Sur, reconociendo el efecto positivo de sus acciones que permiten, desde perspectivas comunes, intercambiar experiencias exitosas de soluciones propias a problemas compartidos; a la vez que contribuyen a estrechar los vínculos económicos, sociales y culturales entre los países del Sur. Además, al sustentarse en las potencialidades de los países involucrados, sin fines de lucro, constituye una vía efectiva para fomentar la integración.
Al propio tiempo, destacamos que este tipo de cooperación se debe considerar como una expresión de solidaridad y cooperación entre los pueblos y los países del Sur, y que debe seguir guiándose por los principios del respeto a la soberanía nacional, la implicación nacional y la independencia, la igualdad, la no condicionalidad, la no injerencia en los asuntos internos y el beneficio mutuo. Corresponde a los países del Sur, y no a otros, la prerrogativa de establecer su agenda de cooperación y decidir la manera más efectiva de llevar esta a vías de hecho.
Para Cuba, la cooperación con otros países ha sido un componente esencial de su política exterior por más de cinco décadas. La misma se ha sustentado en los valores de solidaridad y humanismo que caracterizan nuestro proyecto social, sobre la base del respeto mutuo, la ayuda desinteresada y la complementariedad. El Gobierno cubano ha ratificado la voluntad de mantenerla a pesar de las dificultades que enfrenta el país como nación en desarrollo, con limitados recursos naturales y fuertes tensiones financieras y afectado por el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos, que se extiende por más de cinco décadas.
A lo largo de estos años, Cuba ha puesto a los pueblos en el centro de su ayuda a otras naciones. Ha cooperado con 186 países, latinoamericanos, africanos y asiáticos, con independencia de sus sistemas sociopolíticos y preceptos ideológicos.
Más de un millón de cubanos han prestado su ayuda solidaria en el exterior; algo más del 50 por ciento han sido mujeres. Mil 500 millones de pacientes han sido atendidos en consultas ofrecidas por las brigadas médicas cubanas. Más de 6 millones 500 mil vidas han sido salvadas. Profesionales cubanos han realizado más de 2 millones 800 mil cirugías para combatir la ceguera y otras afecciones oftalmológicas en 34 países de América Latina, el Caribe y África.
En la lucha por erradicar el analfabetismo se ha cooperado con 30 países utilizando el método cubano “Yo, sí puedo”, lo que ha permitido alfabetizar más de 9 millones de iletrados. Tal esfuerzo contribuyó a que Venezuela, Bolivia y Nicaragua fueran declarados territorios libres de analfabetismo, según los requerimientos de la UNESCO.
Son solo algunos ejemplos de lo que ha sido posible, en primer lugar por la voluntad política de nuestro gobierno y gracias a la activa política social desplegada por el país, con avances en esta esfera comparables a los del mundo desarrollado, que le han permitido compartir sus mejores prácticas con el resto de los países en vías de desarrollo. Igualmente, el espíritu altruista, humanitario y generoso formado en el pueblo cubano, ha sido otro de los pilares que ha hecho posible alcanzar tales niveles de cooperación.
En el pasado mes de mayo, Cuba asumió la presidencia de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de su Comité de Cooperación Sur Sur y del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, estos y otros Foros como este constituyen oportunidades para continuar el diálogo constructivo en torno a la relevancia de la Cooperación Sur Sur en la implementación de la Agenda 2030, así como sobre las amenazas y los retos que debe enfrentar en un contexto totalmente diferente al de hace 40 años.
Este año nos disponemos a celebrar el 40 Aniversario de una modalidad de cooperación surgida desde nosotros y para nosotros, como complemento y no como sustituta de la cooperación Norte- Sur, que tiene otros orígenes y fundamentos. No permitamos que se nos expropie, ni se pretenda modelar bajo el prisma de los organismos económicos y financieros que sostiene el actual orden internacional.
Muchas gracias.
