Palabras del Embajador de Cuba en México, en Jornada de la Cultura cubana en Congreso de Veracruz

Palabras del Embajador de Cuba en México, Eugenio Martinez en Jornada de la Cultura cubana en el Congreso del Estado de Veracruz

Estimada Secretaria Xochilt

Estimadas diputadas y diputados, en especial a la Diputada Victoria, protagonista de esta celebración, autoridades, rectores, especialmente a los cubanos residentes en México y/o en Veracruz, que a pesar de que hayan apropiado de los atributos y costumbres mexicanos no pueden desconocer su origen y lo llevan orgullosamente, a la profe María Elena Mora, a Pedro, a tantos cubanos que hoy me han saludado y que los abrazo. Aquí tenemos a un gran patriota cubano, un genio de la cultura cubana, Miguel Barnet. Todos, todos disfrutamos sus obras de las cuales aprendimos y comprobamos de dónde veníamos.

Celebramos el Día de la Cultura Cubana, lo cual les agradezco, porque es el sostén de la cubanidad y por tanto de la existencia de la nación. Es muy oportuno celebrarlo en México con las manifestaciones artísticas que hoy disfrutaremos. De aquí, de México, nos llegó mucho, el propio profesor Barnet estudió aquí, pero bastaría con la música preciosa que a tantos cubanos hace soñar y divertirsse todavía.

No creo que se haya escrito un Decreto alguna vez que contenga tanta poesía y emoción al mismo tiempo como el que en agosto de 1980 instituyó oficialmente el 20 de octubre como el Día de la Cultura Cubana.

Me atrevo a leer algunos por cuantos del precitado decreto:

POR CUANTO: El Himno Nacional de Cuba acompañó y alentó a los revolucionarios independentistas que con la toma de Bayamo convirtieron urgencias y sueños en actos, y que, con la proclamación de la independencia y la abolición de la esclavitud, iniciaron los cien años de lucha en que nuestro pueblo afirma su identidad y forja la nación cubana.

POR CUANTO: Desde la constitución del Comité Revolucionario que preparó la insurrección, inflamados de patriotismo y decisión, los conjurados, nuestros padres, consideraran la necesidad de crear un himno guerrero que despertara sensibilidades y entusiasmo, y condujera a los combatientes y a todo el pueblo por el camino de la libertad.

POR CUANTO: Ese Himno compuesto por Perucho Figueredo, uno de los héroes que forjaron el espíritu de la insurrección y la iniciaron, cumplió desde el primer instante su objetivo, retando con su riqueza sonora e intención patriótica a las autoridades coloniales al interpretarlo por vez primera en la procesión del Corpus Christie, en Bayamo, en los albores de la Proclamación de la Independencia y la abolición de la esclavitud.

POR CUANTO: La Bayamesa, nuestro himno nacional, fue orquestado por un músico cubano, el maestro Muñoz Cedeño, como un símbolo de la doble raíz de nuestra cultura nacional, española y africana, es decir, mestiza; e interpretada por vez primera por una orquesta integrada por músicos bayameses ante un público que latía, solidario y entusiasta, ante cada compás.

POR CUANTO: El Himno Nacional de Cuba, La Bayamesa, encontró su letra en medio del combate y el triunfo, en la primera victoria del Ejército Libertador y en la pluma de su creador musical, Perucho Figueredo, que sobre su ardiente corcel y con todo el pueblo en espera emocionada, compuso la octava que desde entonces canta y cantará eternamente nuestro pueblo como su himno de lucha y de victoria, y también como eterno homenaje a los forjadores.

Es difícil hallar una decisión política que reconozca el hecho emancipatorio que significa la entonación por primera vez del Himno Nacional como el día de la cultura de algún país.

La cultura nacional merece el tributo permanente del pueblo cubano porque nos distingue, nos enorgullece, nos entretiene, nos cura el espíritu, nos enseña y nos representa.

Con las herramientas de la cultura, con la belleza de la cultura, con la grandeza de su alcance en el amplio sentido de su concepto, tenemos que mantener la permanente batalla de defender la patria digna y defender el derecho a desarrollarla como queremos que sea, sin imposiciones externas. Imposiciones que no tienen otro objetivo que someter al pueblo que se liberó ya y que con su himno sabe que morir por la patria es vivir.

En esta etapa de las relaciones internacionales donde muchos caen prisioneros de la manipulación y tergiversaciones; donde las culturas nacionales parecen aplastadas por fábulas modernas y operaciones de mentiras que, en ocasiones por ignorancia o complicidad, seducen e hipnotizan a individuos, defender los valores culturales nacionales es una urgencia.

Particularmente sobre Cuba se dedican horas y horas de supuesto debate, pero en realidad de charlatanería, presentadas como análisis profundos o científicos para inundar instantáneamente las redes digitales con contenidos denigrantes sobre la mayor de las Antillas.

Muchos de los promotores son perseguidores de fama y de apoyo de los adversarios del pueblo cubano que buscan inventar cualquier acontecimiento cuyo perfil contribuya al diseño de una imagen que presente al modelo cubano como inviable o en caída libre.

En este proceso desinformar y promover el odio se estimula para potenciar los malos sentimientos y tratar de desestimar y castigar a la solidaridad, a la compasión y a la ética.

Estos representan a una tendencia, por fortuna minoritaria dentro de los cubanos, que apoya la rendición y la renuncia a la defensa de la Patria con independencia y soberanía, lo que de asumirse plenamente terminaría en nuestra desaparición como nación.

Ante esa tendencia, está la mayoritaria que defiende nuestra identidad y nuestra cultura. La cultura que es también asumir un grupo de símbolos y filosofías de nuestras vidas, que evita que seamos absorbidos por otras culturas y políticas que así lo pretendan.

Esa tendencia mayoritaria cubana, es nuestra esencia, es la que tiene armas, recursos y fortalezas para también con la belleza y con la grandeza del alcance de la cultura, defender a nuestra patria.

Hoy el castigo colectivo al que es sometido el pueblo cubano, que incluye un ilegal cerco energético; represalias y amenazas a países y empresas que osen relacionarse con Cuba; persecución a cualquier producto que vaya a Cuba, lo que constituye un virtual bloqueo naval y un bloqueo más criminal que nunca, que ha deteriorado el nivel de vida del pueblo cubano, constituye también una afrenta a una cultura nacional. Esperamos que muy pronto, nuevamente, la expresión abrumadora de la comunidad internacional condene esta política de bloqueo la próxima semana.

La cultura en su expresión en el arte y en las ciencias, es decir en la representación que hacen autores, artistas y científicos se vincula a la existencia de la nación. Para Cuba es indisoluble la unión entre independencia, política y cultura.

Y tan antigua como la existencia de la nación cubana, es la cultura, y al mismo tiempo su desarrollo y profundización, es el resultado genuino de la prioridad de la enseñanza que en todos los niveles y con total acceso, garantizó y garantiza la Revolución cubana que encabezó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el General de Ejército Raúl Castro Ruz y el Presidente Miguel Díaz-Canel.

Queridos mexicanos:

Es por eso que también decimos que sin libertad e independencia no habría cultura cubana.

Ustedes tienen su exhortación y la han honrado: ¡Mexicanos al grito de guerra!

Nosotros los cubanos tenemos la nuestra: ¡Al combate, corred bayameses! Y la hemos honrado y la honraremos.

¡Viva México!

¡Viva Cuba Libre!

Muchas gracias.

(Transcripción Oficial EmbaCuMex)

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