En una sala del reconocido espacio cultural Busboys and Poets, se presentó en la capital estadounidense El sueño de Teresita, un documental profundamente humano que retrata la lucha de Cuba contra el Alzheimer, una enfermedad que hoy afecta a decenas de millones de personas en el mundo.
La obra, realizada por el joven cineasta cubano Daniel Montero, graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana en 2020 y actualmente vinculado a la productora estadounidense Belly of the Beast, combina sensibilidad y rigor para mostrar una historia donde ciencia, amor y resistencia se entrelazan.
En el centro del documental está la doctora en Ciencias Teresita de Jesús Rodríguez (Guantánamo, 1948), cuyo recorrido profesional se transformó radicalmente tras el diagnóstico de Alzheimer de su madre. Ese golpe personal la llevó a dedicarse de lleno a la búsqueda de un tratamiento que pudiera aliviar la devastadora enfermedad que llega a afectar al 10,2 % de los cubanos mayores de 65 años.
“A la ciencia le he dedicado toda mi vida”, confiesa Teresita en el audiovisual. “Lo que quería era buscar un medicamento que pudiera ayudar a mi mamá con su demencia”.
Con una mezcla de dulzura, lucidez y dolor, la científica reflexiona ante la cámara sobre la magnitud del Alzheimer: “No somos nada sin nuestros recuerdos, eso es lo que hace de esta enfermedad algo tan terrible”
El documental aborda, además, las tensiones que enfrenta el desarrollo científico cubano debido al bloqueo por parte de Estados Unidos. Un ejemplo de ello es el propio NeuroEpo, fármaco neuroprotector cuyo estudio clínico, bajo el nombre NeuralCIM, se lleva a cabo en el Centro de Inmunología Molecular para el tratamiento de Alzheimer y que pudiera ser beneficioso también para el pueblo estadounidense, de no ser por las restricciones que impone esa política .
La proyección de El sueño de Teresita en Washington contó con el apoyo de la Embajada de Cuba en Estados Unidos y la asistencia de diplomáticos encabezados por Alejandro Pila, segundo jefe de la misión. El evento generó un diálogo cálido y reflexivo entre el público, que recibió con gran interés la historia de una científica que, movida por el amor filial y la perseverancia, ha contribuido a abrir nuevas esperanzas frente a una de las enfermedades más devastadoras de nuestro tiempo.
El sueño de Teresita es, en definitiva, un testimonio sobre la fuerza de la memoria, la resiliencia de la ciencia cubana y la capacidad humana de convertir el dolor en conocimiento que salva.
