Belgrado, 13 de agosto de 2026. En el mismo sitio donde, 40 años atrás, el comandante en jefe Fidel Castro Ruz sembró en Roble Rojo de la amistad que ofrendan las grandes personalidades que visitaron esta ciudad, amigos serbios y patriotas cubanos unieron sus voces y tributo al más universal cubano de los siglos XX y XXI. El emblemático parque de la Amistad de Belgrado, cuya hermética paz y naturaleza otorgan impecable solemnidad, fue escenario del acto público que rindió tributo a Fidel en su aniversario 100 de su nacimiento, al tiempo que ratificó que allí Fidel, simbolizado por el frondoso, altivo e invencible Roble, estuvo, está y estará por siempre en el corazón de los Balcanes. Una renovada tarja que señala que en 1986 el comandante en jefe plantó ese árbol que simboliza la amistad y solidaridad entre los pueblos, fue develada en esta ocasión. Entre las varias decenas de participantes destacaron los diputados Bojan Torbica (presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Serbio-Cubano) y Djordje Komlenski, las embajadores de Serbia en Cuba, Aleksandra Stanojević y de Venezuela en Serbia, Jaidys Briceño, junto a líderes de varias partidos y movimientos políticos y sociales.
En la intervención inicial del acto el embajador de Cuba en el país balcánico, Pavel Orencio Díaz Hernández, agradeció a los amigos por estar presentes en un homenaje imprescindible para quienes creen en la capacidad del ser humano de soñar y construir un futuro mejor para todos y no un paraíso para unos pocos; para quienes confían que todos nacemos y crecemos con derecho a la dignidad humana; para quienes confían en que es posible un mundo en el que las grandes potencias reconozcan el derecho a la soberanía, a la independencia y autodeterminación de las naciones; a la convivencia pacífica e igualdad de oportunidades; todo lo cual simboliza la vida y compromisos por los que luchó Fidel. Al referirse al despiadado cerco energético y medieval acoso económico-comercial contra la isla, señaló que la unidad, el sacrificio, la convicción de defender nuestros principios irrenunciables y la creatividad de cada hombre y mujer digno constituyen las más poderosas armas con las que Cuba enfrenta los terribles desafíos que se nos impone desde los EEUU. Concluyó señalando que Fidel, sus ideas, su legado y ejemplo nos pertenece a todos, y nos compromete a todos a no cejar en la lucha cotidiana por los sueños de justicia, de paz, solidaridad y amistad. Al felicitarlo por sus 100 años, llamó a que sus ideas vivan por siempre y que las actuales y futuras generaciones beban de su sabia para que sus pueblos crezcan con dignidad y decoro.
Por su parte, el presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Cuba-Serbia y diputado por el Movimiento Socialista, Bojan Torbica, hizo una magistral intervención en el que evaluó la trascendencia histórica de Fidel y su indeleble huella en la historia del siglo XX, enfatizando que Fidel “se convirtió en símbolo de toda una época; símbolo de resistencia frente a un mundo en el que los pueblos pequeños muchas veces son condenados a callar, a aceptar la voluntad ajena como su propio destino y a terminar creyendo que no tienen derecho ni al orgullo, ni a la voz, ni a la libertad”. Destacó que “su fuerza no estuvo solamente en la revolución, en la autoridad de Estado o en el carisma político. Estuvo en su capacidad de despertar en la gente común algo mucho más difícil de despertar que el miedo: la fe”. Y sentenció que “cuando un hombre logra despertar ese sentimiento en millones de personas, entonces deja de ser solo un político. Se convierte en parte indispensable de la historia. Y quizás por eso la historia de Fidel Castro no ha terminado todavía, como tampoco ha terminado la lucha que él inició”.
Intervenciones cargadas de emoción y simbolismo estuvieron a cargo del presidente de la Red en Defensa de la Humanidad, Capítulo Serbio, Ratko Krsmanović, reconocido intelectual serbio; y del presidente de la Asociación de Amistad Serbio-Cubana, Sveto Dobrijevic, quien dio a conocer una Declaración de denuncia de los amigos de Cuba en Serbia, contra el cerco energético y el recrudecimiento del bloqueo de EEUU contra la nación caribeña. Entre banderas cubanas y serbias, la Declaración ratificó la convicción de que las ideas de solidaridad, justicia social e internacionalismo que defendió Fidel continúan inspirando a quienes aspiran a construir un mundo mejor.
El acto convocado por la Asociación de Amistad Serbio-Cubana de Belgrado y la Embajada de Cuba en Serbia forma parte del amplio programa de eventos y actividades políticas, académicas y culturales que se han organizado con motivo del centenario del nacimiento del Comandante en Jefe.







