A propósito de las heridas que provoca un ataque
Por José Ramón Cabañas Rodríguez
En la madrugada del 30 de abril pasado la Embajada de Cuba en Washington DC recibió en su fachada impactos de bala de fusil AK-47, producto de un ataque terrorista perpetrado por un ciudadano de origen cubano. La información circuló inmediatamente en medios estadounidenses y del mundo entero, las declaraciones de rechazo se sucedieron en medio del inexplicable silencio de las autoridades del país sede.




