Creo que debo empezar por agradecer, en nombre de mi país y mi pueblo, nuestra integración a los BRICS en condición de socio. BRICS es hoy sinónimo de esperanza. La esperanza de que el multilateralismo se salve del caos y la inoperancia en que la prepotencia de unos pocos han sumido a la ONU, que hace 80 años nació para evitar que la guerra fuera alternativa para la solución de conflictos, urgida de profundas reformas que durante más de medio siglo ha reclamado el Sur Global.