Una pregunta surge al observar el duro panorama de contagios, rebrotes y colapsos en los servicios de salud de naciones de envidiable prosperidad: ¿Por qué el enorme presupuesto que hoy se dilapida en la carrera armamentista no se emplea para enfrentar esta y otras pandemias más antiguas como el hambre y la pobreza?
Denuncio que el gobierno del presidente Donald Trump está involucrado directamente en el financiamiento y orientación para que en Cuba se cometan acciones de desobediencia civil y actos ilegales contra el orden público. Grupos e individuos radicados en el territorio de ese país, algunos con vínculo con actividades terroristas, promueven abiertamente que se cometan en Cuba actos de sabotaje, violencia y desacato a la ley.
En la tarde noche del sábado 28 de noviembre de 2020, el Director General a cargo de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, convocó al Encargado de Negocios de Estados Unidos Timothy Zúñiga-Brown, a quien trasladó que “Cuba no permite a Estados Unidos, ni a estado alguno la injerencia en los asuntos internos del país”