La solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, y con su presidente constitucional, Nicolás Maduro, ante la injerencia del imperialismo yanqui y sus lacayos, se hizo sentir en el acto de clausura del capítulo habanero de la 28 Feria Internacional del Libro, acaecida en la tarde de ayer, en la sala Nicolás Guillén de La Cabaña, en las palabras pronunciadas por Juan Rodríguez Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro.
Se conoce, y obra. Lo primero es conocerse; porque sin fin fijo y viable, y sin medios correspondientes a él, sólo se echan a andar los ambiciosos, esos grandes criminales, y los locos. Era ambiente la revolución, y hoy es plan (…).
El sentimiento ineficaz es hoy trabajo ordenado y asiduo, que han de mal mirar naturalmente todos los que quieren escapar a sus obligaciones. La aspiración de ayer es ya sacrificio hoy, que ven con ira, fácil de entender, los que no se quieren sacrificar. Por sobre eso hay que pasar, y se pasa.
Tuve el privilegio de conocerlo: joven negro, obrero, combativo, que sucesivamente fue jefe de célula revolucionaria, combatiente del Moncada, compañero de prisión, capitán de pelotón desembarcando del Granma, oficial del Ejército Rebelde –paralizado en su avance por un disparo en el pecho durante el violento Combate del Uvero–, Comandante de Columna, marchando para crear el Tercer Frente Oriental, compañero que comparte la dirección de nuestras fuerzas en las últimas batallas victoriosas que derrocaron a la tiranía.