Las amenazas se rompen contra un océano de pueblo
La superioridad de la industria militar y el dinero sustentan las declaraciones prepotentes y discriminatorias de sus dueños, pero nunca bastarán para erradicar la resistencia de los pueblos. Las balas podrán cerrar los ojos de 32, miles o millones de hombres; sin embargo, la rabia y el dolor crecidos solo multiplicarán sus sueños y convicciones. Existe una diferencia esencial entre quienes asesinan a sueldo y aquellos dispuestos a perecer por amor.









