Intervención de la República de Cuba para el debate abierto del Consejo de Seguridad titulado: “Reafirmando el Estado de Derecho Internacional: Caminos para Revitalizar la Paz, la Justicia y el Multilateralismo”.

Señor presidente:

La delegación de Cuba apoya la declaración formulada por la República Bolivariana de Venezuela en nombre del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas.

El Estado de Derecho internacional constituye un pilar esencial del multilateralismo y una condición indispensable para la paz, la seguridad y la convivencia pacífica entre las naciones. Exige, ante todo, el respeto irrestricto a la Carta de las Naciones Unidas, cuyos principios y propósitos no solo permanecen vigentes, sino que cobran particular relevancia frente al desafiante contexto internacional actual.  

Asistimos hoy a una preocupante erosión del Estado de Derecho en el plano internacional, caracterizada por la violación de las normas, el uso o la amenaza del uso de la fuerza, las medidas coercitivas unilaterales y el desconocimiento sistemático de organizaciones internacionales y de las decisiones adoptadas en los marcos multilaterales.

El gobierno de Estados Unidos ha dicho públicamente que no respeta el Derecho Internacional y ha demostrado que impondrá sus intereses a nivel global, incluido por la vía de su poderío militar. Invade países, viola sus fronteras, su espacio aéreo, su libertad de comercio y navegación, emite certificaciones unilaterales, comete actos de piratería y terrorismo de Estado y lleva a cabo operaciones militares fuera de su jurisdicción, amenazando la soberanía de todos los Estados. El desafío es para toda la comunidad internacional. La amenaza es global.

Tales prácticas violan los principios de la coexistencia pacífica entre los Estados, debilitan la credibilidad de las instituciones internacionales y constituyen una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

El respeto del principio de buena fe, consagrado en el Artículo 2 de la Carta de la ONU y desarrollado en la resolución 2625 de la Asamblea General sobre las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, no es opcional. Los Estados no pueden invocar el Derecho Internacional cuando lo consideran pertinente y violarlo impunemente cuando entra en contradicción con sus intereses políticos o geoestratégicos.

Reafirmamos que la prohibición del uso de la fuerza y el arreglo pacífico de las controversias deben seguir siendo piedras angulares del sistema internacional. Asimismo, la igualdad soberana de los Estados y el derecho de los pueblos a la libre determinación son principios irrenunciables del Estado de Derecho internacional. Ningún Estado tiene la prerrogativa de imponer a otros modelos políticos, económicos o sociales, ni de intervenir directa o indirectamente en sus asuntos internos. Las medidas coercitivas unilaterales y las listas arbitrarias, carentes de base en el Derecho Internacional, constituyen violaciones flagrantes de estos principios.

En este contexto, Cuba reitera su más enérgica condena a la agresión militar de Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, un acto criminal, violatorio del Derecho Internacional y la Carta de la ONU, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la compañera Cilia Flores, por parte del gobierno de Estados Unidos.

Denunciamos el reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba y las medidas extremas adicionales; así como las manifiestas intenciones y amenazas públicas del gobierno de Estados Unidos de una agresión contra Cuba. Hemos demostrado que tenemos la capacidad de defender nuestra independencia y soberanía. Confiamos en la conciencia de la comunidad internacional y en su capacidad de movilización para oponerse a una agresión como esta.

La escalada belicista del gobierno de los Estados Unidos reedita sus ambiciones imperiales expansionistas. Con sus agresiones y amenazas, en particular contra las naciones de Nuestra América, Estados Unidos intenta reimponer por la fuerza la desprestigiada Doctrina Monroe, en franco atropello de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, para someter a los pueblos y gobiernos de la región a su dominio. Ello atenta contra la noción de un Estado de Derecho a nivel internacional.

Paralelamente, el gobierno de Estados Unidos ha decidido abandonar espacios e instituciones creadas para promover el Derecho Internacional, el desarrollo sostenible, la igualdad de género, la biodiversidad, el enfrentamiento al cambio climático y la lucha contra el racismo. Mientras, pretende crear organizaciones selectivas que respondan únicamente a sus intereses imperiales de imponer la paz por la fuerza y engrosar su gasto militar para sostener sus amenazas de aranceles, uso de la fuerza e intervenciones militares, en evidente desprecio hacia el multilateralismo, la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Señor presidente:

El Estado de Derecho internacional pasa por una cooperación auténtica y solidaria, orientada al desarrollo sostenible, la justicia social y la eliminación de las profundas desigualdades que persisten entre los países. No puede haber paz duradera sin desarrollo, ni puede alcanzarse el desarrollo sin paz.

Enfatizamos que el pleno respeto de la Carta de la ONU y las normas del Derecho Internacional; así como la defensa del multilateralismo, son hoy tan urgentes como imprescindibles.

El Estado de Derecho internacional exige voluntad política real y despojarse de los dobles raseros y la politización en las relaciones internacionales. Urge, además, un nuevo orden internacional justo, democrático y equitativo, que ponga en su centro de atención la dignidad humana y nuestra supervivencia misma.

Muchas gracias.