¡Cuba Sí, Yanquis NO!

   

 

Por Ousmane Mohamed Touré.

Cuba no es un país como los demás. A pesar de un bloqueo injusto y cruel impuesto desde hace más de sesenta años, la isla ha optado por colocar al ser humano en el centro de su proyecto de sociedad. Salud, educación, formación y solidaridad: estos son los pilares sobre los cuales Cuba ha construido su dignidad.

En Cuba no se forma para adoctrinar. Se forma para liberar las conciencias, para elevar los espíritus, para preparar a mujeres y hombres capaces de regresar a sus países y servir a sus conciudadanos. La vocación principal de esta formación es moral, humana y social. Se basa en una convicción sencilla: el conocimiento solo tiene sentido cuando está al servicio del pueblo.

Miles de jóvenes procedentes de América Latina, África, Oriente Medio, Asia e incluso de Estados Unidos han sido formados en sus universidades. No solo recibieron una formación académica, sino también una educación humana, ética y ciudadana. En Cuba se aprende a ser médico, ingeniero, periodista, economista, sociólogo, psicólogo, docente…, pero sobre todo, a ser útil para su pueblo y para el mundo.

Estos estudiantes regresan luego a sus países para curar, enseñar, construir, desarrollar y transmitir conocimientos. Se convierten en actores del progreso, portadores de esperanza y artesanos del cambio pacífico. Esta es la verdadera misión educativa de Cuba.

Los hospitales cubanos, las escuelas y los centros de investigación dan testimonio de esta voluntad constante de servir a la vida, incluso en medio de la escasez. Durante la pandemia de la Covid-19, mientras muchos cerraban sus fronteras, Cuba enviaba sus brigadas médicas para salvar vidas en todos los rincones del mundo. Esa es la verdadera imagen de este país.

Frente a ello, irresponsables como Marco Rubio o Donald Trump prefieren alimentar sus fantasías ideológicas. Hablan de Cuba sin conocerla, sin comprender su dignidad, su resistencia y su originalidad. A solo unos kilómetros de Estados Unidos, Cuba sigue siendo un símbolo de independencia que algunos no soportan.

Su estrategia es clara: hambrear al pueblo para quebrar su voluntad. Sanciones, bloqueo, presiones económicas, amenazas militares… todo se utiliza para imponer un cambio por la fuerza. Pero la historia demuestra que el pueblo cubano no cede ante la intimidación.

Cuba es diferente porque se niega a vender su alma. Diferente porque cree en la inteligencia más que en la barbarie. Diferente porque forma a mujeres y hombres libres, conscientes y solidarios.

Nuestra posición a favor de Cuba es, ante todo, una posición moral. Se basa en la justicia, en la verdad, en el respeto a los pueblos y en el derecho de cada nación a elegir su destino sin injerencias.

En todo el mundo, antiguos estudiantes, intelectuales, militantes y periodistas alzan su voz para defender esta verdad. Escriben, hablan y dan testimonio y dicen:

«Con Cuba no pasará.»

Atacar a Cuba es atacar la esperanza. Ayudar a Cuba es defender el conocimiento contra la ignorancia, la solidaridad contra el egoísmo, la dignidad contra la dominación.

Después de Venezuela, algunos quieren hacer de Cuba su próximo objetivo. Pero olvidan algo esencial, no se puede someter a un pueblo que ha elegido su independencia total.

Cuba vivirá.

Cuba resistirá.

Y mientras se alcen voces en el mundo, la injusticia no triunfará.

¡Cuba sí. Yanquis fuera!

Ousmane Mohamed Touré, periodista graduado de la Universidad de La Habana, Ex presidente de los estudiantes extranjeros en la Universidad de La Habana, director del periódico maliense "Le Poing" (El Puño).

Categoría
Cooperación
Situaciones Excepcionales
Solidaridad
RSS Minrex