El Encuentro Nacional por Soberanía, Independencia y Autodeterminación, reunido en Bogotá el 4 de febrero de 2026, hizo pública una contundente declaración de solidaridad con Cuba tras la reciente Orden Ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 29 de enero.
El documento denuncia que la medida, titulada “Respuesta a las amenazas del Gobierno de Cuba contra los Estados Unidos”, constituye una nueva escalada en la política de sanciones y presiones económicas contra la isla. Según la declaración, Washington justifica la orden alegando que Cuba representa una “inusual y extraordinaria amenaza” a su seguridad nacional, argumento que sirve de base para declarar una “emergencia nacional”.
La orden ejecutiva establece aranceles adicionales a bienes provenientes de países que suministren petróleo a Cuba, medida que —según el texto— busca restringir aún más el acceso de la isla a recursos energéticos esenciales.
En este contexto, México aparece como uno de los principales países afectados, al ser de los pocos que mantienen envíos de crudo a la nación caribeña. La declaración resalta la respuesta de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien advirtió que tales medidas podrían generar una crisis humanitaria y reafirmó el principio de soberanía y autodeterminación de los pueblos como eje de la política exterior mexicana.
En términos energéticos, el documento expone la gravedad de la situación: Cuba requiere al menos 100.000 barriles diarios de petróleo para sostener su sistema eléctrico y productivo. Sin embargo, los suministros externos han disminuido considerablemente en los últimos meses, lo que podría profundizar los apagones y afectar servicios básicos como el acceso al agua potable.
Asimismo, se recogen declaraciones del ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, quien rechazó las acusaciones estadounidenses y defendió el derecho soberano de Cuba a establecer relaciones económicas sin interferencias.
También se citan palabras del presidente Miguel Díaz-Canel, quien reconoció las severas dificultades económicas que atraviesa el país —incluyendo decrecimiento del PIB e inflación— en un contexto de endurecimiento del bloqueo.
El texto concluye subrayando el respaldo internacional expresado en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico y reafirma que Cuba “no está sola en el mundo”.
Desde Colombia, las organizaciones firmantes reiteraron su apoyo a la soberanía cubana y llamaron a la comunidad internacional a rechazar lo que califican como una política de agresión y coerción.
La declaración se inscribe en un escenario de tensiones crecientes en el hemisferio, donde las medidas económicas y las disputas geopolíticas continúan impactando de manera directa a millones de personas en la región.