Addis Abeba, 5 de marzo de 2026.- En el Monumento Tiglachin, conocido como el Parque de la Amistad Etiopía-Cuba en Addis Ababa, se realizó un emotivo homenaje por el 48º aniversario de la Batalla de Karramara, uno de los episodios decisivos en la defensa de la soberanía etíope durante la Guerra del Ogadén.
La ceremonia reunió a miembros de la Asociación de ex fuerzas militares, representantes de la misión diplomática cubana, etíopes graduados en la isla caribeña, conocidos como etiocubanos, familiares de combatientes fallecidos, veteranos de guerra y público en general. También participaron representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores etíope, ex combatientes que participaron en la gesta de Karramara, así como diplomáticos de América Latina, entre ellos representantes de las embajadas de Colombia y Venezuela.
Durante el homenaje se recordó a los 163 cubanos caídos en territorio etíope, cuyos nombres y rostros aparecen en los murales del monumento y que cada 5 de marzo reciben ofrendas florales como muestra de respeto y gratitud de ambos pueblos.
La embajadora de Cuba en Etiopía, Meylin Suárez Álvarez, destacó el simbolismo del lugar y el valor histórico de la victoria de Karramara para la relación entre ambas naciones. Señaló que regresar a ese sitio constituye siempre un honor y una oportunidad para celebrar más de medio siglo de hermandad entre Cuba y Etiopía.
En su intervención recordó que la victoria en Karramara consolidó los lazos de amistad entre ambos países y abrió un capítulo singular de solidaridad, marcado por la llegada a Cuba de miles de niños y adolescentes etíopes que fueron formados como médicos, ingenieros, maestros y otros profesionales. Subrayó que esa visión fue impulsada por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, a quien describió como el principal impulsor del amor y de la colaboración de Cuba con África, y cuyo centenario de nacimiento se conmemora este año.
La diplomática expresó además el orgullo del pueblo cubano por haber contribuido a la formación de esas generaciones de jóvenes etíopes, quienes, afirmó, fortalecieron el espíritu humanista, solidario e internacionalista de la sociedad cubana. Añadió que, pese a las difíciles condiciones que enfrenta hoy la isla, Cuba no renunciará a los valores de solidaridad y amistad forjados con sangre en Karramara y fortalecidos posteriormente en la Isla de la Juventud, donde muchos jóvenes etíopes realizaron sus estudios y consolidaron un vínculo profundo con el pueblo cubano.
Durante el acto, los participantes exaltaron la trascendencia histórica de Karramara, el significado de la fecha y el papel desempeñado por los combatientes cubanos, al tiempo que reiteraron la vigencia de los lazos de amistad y cooperación entre ambos pueblos.



