Señora Presidenta, Excelencias:
Celebramos el Día Internacional de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para el Sur, una iniciativa adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno durante la Cumbre del G77 y China, celebrada en La Habana en septiembre de 2023, convencidos de que el acceso al conocimiento y al progreso resulta indispensable para el desarrollo de nuestros pueblos.
Hoy esa aspiración es mucho más urgente. Las enormes brechas tecnológicas entre el Norte y el Sur no solo persisten, sino que se acrecientan, mientras nuestros países enfrentan limitaciones de financiamiento, acceso a tecnologías y conocimientos y la pérdida de profesionales altamente calificados. Al mismo tiempo, la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a fortalecer las capacidades en ciencia, tecnología e innovación es insuficiente.
La Agenda 2030 reconoce el papel la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo y llama a fortalecer la investigación científica y las capacidades tecnológicas de los países en desarrollo, al tiempo que destaca la importancia de la cooperación internacional, la creación de capacidades y el acceso a tecnologías.
Urge cerrar las brechas científicas y tecnológicas que reproducen las desigualdades existentes y garantizar un acceso más equitativo al conocimiento. Los países en desarrollo tenemos capacidades, talento y creatividad para generar soluciones propias a los desafíos comunes. Frente a retos globales como el cambio climático, las pandemias, la inseguridad alimentaria, la pobreza o las brechas digitales, necesitamos más solidaridad, cooperación internacional y complementariedad, no nuevas formas de dependencia.
La Agenda 2030 no podrá cumplirse si los países en desarrollo continúan enfrentando obstáculos para acceder al conocimiento, las tecnologías y los recursos necesarios para fortalecer sus capacidades. La respuesta está en sumar esfuerzos, compartir conocimientos, tecnologías y experiencias, fortalecer la cooperación Sur-Sur y construir alianzas basadas en la igualdad y el respeto a la soberanía. Unidos, podemos convertir nuestras capacidades científicas y tecnológicas en soluciones propias y sostenibles.
Para Cuba ha sido particularmente difícil mostrar los resultados que tenemos en este ámbito que, como todos en el país, se ha visto afectado durante más de 6 décadas por el bloqueo. Aún en un escenario de guerra económica, Cuba ha desarrollado tratamientos para enfrentar el cáncer, la diabetes, la meningitis o el Alzheimer, así como nuestras propias vacunas contra la COVID-19. Desde 1963, más de 600 mil colaboradores cubanos de la salud han prestado servicios en 165 países y hemos formado decenas de miles de profesionales de otros países, principalmente del Sur.
Pero hablar de resiliencia y de avances en este sector hoy se ha complejizado a niveles extremos debido a la guerra multidimensional que se aplica contra Cuba, que combina el bloqueo recrudecido con el cerco energético y las medidas secundarias, con amenazas latentes de agresión bajo pretextos infundados. Sin embargo, nuestro compromiso con la solidaridad y la cooperación internacional es invariable y el Sur podrá siempre contar con Cuba.
Muchas gracias.
