Tokio, 16 de mayo de 2020.
La enfermedad infecciosa causada por el nuevo coronavirus, que se confirmó en China en diciembre del año pasado, se ha extendido al mundo en un instante, privando de la vida de muchas personas y destruyendo sus vidas diarias desde la raíz. El coronavirus es un demonio astuto y feroz. Se esconde en el cuerpo humano, pide una oportunidad y de repente se aparece violento. Además, las fronteras nacionales ni la diferencia en los sistemas sociales no tienen sentido para los coronavirus. Por lo tanto, debemos elevar nuestro nivel de razón lo más alto y unir nuestras fuerzas superando la diferencia de las naciones y de los sistemas sociales para luchar contra el coronavirus. Es decir que no podríamos superar el coronavirus, que tiene un poder destructivo extraordinario, sin la cooperación internacional, como el intercambio de información y de experiencia, la regulación del tráfico entre países, la cooperación médica, el suministro mutuo de dispositivos médicos y medicamentos, y el desarrollo conjunto de vacunas.
Sin embargo, la administración Trump no da mucha importancia al poder destructivo del coronavirus, elimina el conocimiento científico y continúa rechazando toda cooperación internacional. En su raíz se encuentra la política del país de origen primero, la cual tiene dos caras de la misma moneda con la actitud de negar la cooperación internacional con respecto al medio ambiente natural, etc., sobre la premisa de las fronteras nacionales y las diferencias en los sistemas sociales. Sin embargo, tal actitud política no es más que aislamiento indefenso frente al coronavirus.
Ese no es el único problema. La administración Trump ha estado criticando y atacando repetidamente a países con sistemas sociales diferentes sin fundamento a medida que se propagan las enfermedades infecciosas. En particular, los ataques a Cuba se han vuelto aún más intensos desde la administración Trump. Los ataques cubren todo; logística, finanzas, interacción humana, e incluso una mayor presión sobre los países y las empresas que tratan con Cuba.
Se pueden señalar dos errores graves sobre el ataque de la administración Trump a Cuba. El primero es un error en el derecho internacional. A pesar del cumplimiento de Cuba a todo el derecho internacional, Estados Unidos continúa atacando a Cuba por razones irracionales e infundadas y sin el debido proceso de conformidad con el derecho internacional. Esta es una clara violación del derecho internacional. Más bien, es nada más que un egoísta fugitivo ignorando el derecho internacional. No está absolutamente perdonado.
El segundo es un error humanitario. El ataque de los Estados Unidos contra Cuba ha causado un gran golpe al sistema médico en Cuba bajo la prevalencia de coronavirus debido a las dificultades en la adquisición de medicamentos. Como resultado, el pueblo cubano enfrenta una escasez de suministros médicos además de la falta de necesidades diarias. Además, la administración Trump critica increíblemente insultante el apoyo médico internacional del gobierno cubano. Tal actitud es nada menos que un acto vergonzoso de neutralizar los esfuerzos desesperados del mundo que lucha contra el coronavirus. En otras palabras, la política de la administración Trump está afectando no solo al pueblo cubano, sino a la gente del mundo.
La administración Trump primero debe detener inmediatamente los ataques irracionales contra otros países, incluida Cuba. Además de eso, debe darse las manos con los países del mundo sin distinción y luchar contra el coronavirus. Creo que esa es la única mejor manera de ganar la guerra contra el coronavirus y proteger las vidas del mundo y de los estadounidenses.

Masahiro Kudo
Presidente
Associación de Amistad Japón-Cuba
