Estimada Embajadora María del Carmen Squeff,
Queridísima Alicia,
Son múltiples y crecientes los desafíos globales y regionales, acrecentados por la grave emergencia planteada por la Pandemia del COVID-19.
Se evidencia, como nunca antes, la necesidad de una mayor y renovada cooperación internacional, el fortalecimiento del multilateralismo y de una mayor solidaridad e integración entre nuestros pueblos.
Solo con unidad y mayor concertación podremos mitigar los muy graves y múltiples efectos de la actual situación, que ponen en peligro nuestra supervivencia y la capacidad de poder implementar a tiempo y por completo nuestros compromisos y metas en materia de desarrollo sostenible. Ningún país podrá salvarse por sí solo.
El reciente informe de la CEPAL “Cómo financiar el desarrollo sostenible: recuperación de los efectos del COVID-19 en América Latina y el Caribe”, decimotercer reporte especial de una serie sobre la evolución y los efectos de la pandemia de COVID-19 en América Latina y el Caribe, nos convoca nuevamente a estimular políticas de integración regional frente a las asimetrías mundiales que condicionan las políticas para la recuperación en América Latina y el Caribe.
A casi 30 años de la Cumbre de la Tierra y la adopción a nivel mundial de una agenda internacional de desarrollo, el pilar ambiental de la Agenda 2030 debe considerarse en las políticas de recuperación de la pandemia en la región.
Un tema de particular importancia para nuestra región, agravado por el actual contexto, es lo relativo a la necesidad de buscar soluciones sostenibles y duraderas al alto nivel de endeudamiento presente en muchos de nuestros países.
Las economías con niveles insostenibles de endeudamiento, incluido los países de ingresos medios que lo requieran, deberán poder beneficiarse en las actuales circunstancias de medidas de alivio de su deuda, suspensiones sustantivas de sus obligaciones y posibles cancelaciones o reestructuraciones, de manera que se garantice el espacio fiscal necesario para poder enfrentar los efectos económicos de la pandemia del COVID-19 y preservar un patrón de desarrollo sostenible.
Destacamos en este sentido las relevantes propuestas de la CEPAL, entre ellas la redistribución de la liquidez mundial a todos los países vulnerables que la necesiten, independientemente de su nivel de ingresos, así como la reforma de la arquitectura de la deuda mundial y apoyar instrumentos innovadores para mejorar la capacidad de pago de la deuda y aumentar la resiliencia.
Esto incluye el establecimiento de un Fondo de Resiliencia para el Caribe, pero también las cláusulas sobre huracanes, que deberían convertirse en una característica más destacada de las iniciativas de alivio de la deuda para los países vulnerables.
Estimados colegas,
Nos hemos reunido hoy para conversar sobre la situación económica actual de la región y los retos que tenemos todos por delante. Precisamente contamos para ello con herramientas perfiladas y útiles desarrolladas por la CEPAL, que hacen posible el abordaje de estos temas con elevado rigor y coherencia comprometida con el derrotero hacia un desarrollo emancipador de Nuestra América.
No podríamos referirnos a ese caudal de la CEPAL, sin evocar y reconocer la conducción y el permanente liderazgo de nuestra querida Alicia Bárcena durante estos 14 años.
Su incansable trabajo, identificación y compromiso con las necesidades del desarrollo sostenible de la región no sólo ha contribuido al diseño de políticas para atender los numerosos desafíos a los que nos enfrentamos como región, sino que nos lega un importantísimo caudal de posibles marcos de cooperación e integración para una América Latina y el Caribe más próspera, resiliente y equitativa que nos corresponde aprovechar.
Cuba siente sincero orgullo de su amistad y apoyo. Al decirle “hasta luego Alicia”, reconocemos además, que su indiscutible magisterio y liderazgo acentuaron el papel de la CEPAL en el universo de las comisiones económicas regionales, y su lugar como organismo de referencia obligada para el análisis de las diversas problemáticas económicas y del desarrollo de nuestra región, y la manera de abordarlos desde una visión de desarrollo que revindica lo mejor del pensamiento económico latinoamericano y caribeño.
Mantener esa perspectiva, desde y por la región, será fundamental para preservar la identificación que existe hoy con los productos que la CEPAL le ofrece a América Latina y el Caribe.
Muchas gracias.
